Al Kilimanjaro sin piolet

Corren tiempos de traición en los territorios ibéricos. Errejón traiciona a Pablo Iglesias (o viceversa, lo dejo a gusto del lector) y el que esto escribe traiciona la tradición navideña de los Chikos del Piolet. El cambio de año a 2019 no lo pasaré en un perdido refugio pirenaico, la cena de Nochevieja no será un delicioso menú gluten-free preparado por el chef Mataix y en el desayuno de Año Nuevo no habrá longaniza de Graus a la brasa … así es la vida. Este año toca mirar al sur, al África Oriental, en concreto a Tanzania, donde se encuentra una de las montañas más emblemáticas, el Kilimanjaro. Por un objetivo así, vale la pena romper una tradición, ¿no? … Uoopps, parezco Errejón …

A uno siempre le gusta pensar que no se siente atraído por las montañas famosas, que lo que te gusta es ir a sitios más solitarios y poco conocidos. Pero cuando llega el momento en el que te proponen hacer un viaje a Tanzania y uno de los planes es subir el Kilimanjaro, es díficil decir que no. Ya sea por ser una de las 7 cumbres, por que mi padre subió antes de que yo naciera o por ese toque de vanidad montañera que todos tenemos, en seguida te encuentras mirando por internet las distintas rutas, agencias y precios para llevar a cabo la ascensión. Y entre acordar el plan, intercambiar cientos de correos con agencias varias, hacer entrenamientos por las montañas de la terreta y demás, cuando te das cuenta es el 28 de Diciembre y cuando te despiertas por la mañana ves esto desde la terraza de tu hotel en Moshi … Y no, no es ninguna inocentada.

Vista al Kilimanjaro desde el Weru Weru River Lodge

Atrás queda la planificación de la ropa, medicinas, botas y demás equipo personal necesario. Las cosas comunes, ademas de los sacos de dormir y las esterillas, las pone la agencia y las cargan montaña arriba y abajo los porteadores. Nosotros solo tendremos que llevar a cuestas una mochila de día con el agua, algo de comer, cámara de fotos, ropa de abrigo y chubasquero. Los que serán nuestros guías durante los próximos seis días nos recogen en el Weru Weru River Lodge y después de las presentaciones de rigor nos dirigimos a Machame Gate, desde donde comenzaremos la ascensión.

Equipo expedicionario en Machame Gate. De izquierda a derecha, Cris, Joel, Joan, yo mismo, y David

Día 1. Machame Gate (1820 m) – Machame Camp (3020 m) 11 km

Una vez en la entrada del Parque Nacional del Kilimanjaro, los guías se encargan de toda la burocracia. Nosotros únicamente tendremos que firmar a la entrada y a la salida del parque, así como cada día al llegar a los campamentos. Mientras se soluciona todo el papeleo ya vemos la cantidad de gente que nos vamos a ir encontrando durante toda la ascensión. Haremos cumbre el día 1 de Enero y eso resulta ser un gran reclamo para muchos grupos. También observamos toda la logística que conlleva la ascensión. Todo el material del grupo se descarga de los coches que nos han traído hasta aquí y los porteadores comienzan a meterlos en los sacos que ellos se echaran a la espalda. Una vez repartido el material se pesa cada uno de los sacos con el fin de que no supere los 15 kilos, máximo permitido por el Parque Nacional. Solucionados todos los trámites comenzamos a andar por las faldas del Kilimanjaro, que en esta parte baja son el típico bosque tropical.

Cruzando en bosque tropical. El agua de esta cascada viene de muyyy arriba.

Este primer día, aunque hay que ascender un desnivel de 1200 metros se hace bastante sencillo. Hay muchas ganas de empezar la aventura, los guías marcan un ritmo muy llevadero y al ir por dentro del bosque la temperatura es muy agradable.

Aquí dos de nuestros guías. Txunga a la izquierda y Godifred a la derecha

Así que entre preguntas a los guías sobre lo que nos espera, flipar un poco viendo al ritmo que suben los porteadores por esta zona, leccions de swahili pole-pole, sipy-sipy y hakuna matata nos vamos acercando a Machame Camp, donde llegamos sin mayores contratiempos después de unas cuatro horas de caminata.

Estas son nuestras tiendas de campaña. Nuestra compañía se llama Ashante (gracias) Tours

Cuando llegamos tenemos ya todo listo, las tiendas de campaña con sacos y esterillas, agua caliente para asearte un poco y nuestra tienda comedor con palomitas y machi moto con la que prepararnos te o café hasta que llegue la hora de la cena. Como aun vamos a tope de energía jugamos a cartas hasta que nos traen la cena. Después, Brayson, nuestro guía jefe, nos da las instrucciones de cara el día siguiente, ropa, mochila y demás. Después seguimos con nuestros juegos de cartas hasta que van dejando de oírse voces por el campamento y nos damos cuenta que quizá vaya siendo hora de irse a dormir. Cuando salimos de la tienda comedor y vamos hacia las nuestras vemos un cielo estrellados de esos que ya no se ven por el mundo occidental (y de los que si hubiera sabido manejar la cámara grande habría podido fotografiar).

Día 2. Machame Camp (3020m) – Shira Camp (3880). 5 Km

El cono del volcán nos da manda un saludo matinal. Si todo va bien en cuatro días deberíamos estar en lo alto!

Allí a lo alto está Uhuru Peak

Hoy nos espera otro día sencillo, tan solo cinco kilómetros hasta Shira Camp. Hoy cambia un poco el paisaje, conforme vamos ganando altitud la vegetación se transforma y el bosque tropical deja paso a los moorlands, que se puede traducir a castellano como páramo.

Atravesando el páramo hasta Shira Camp

Es una vegetación más baja, tipo helechos, que enraiza directamente sobre terreno volcánico, que será el dominante el resto de días. A mitad de la jornada atravesamos la capa de nubes y con ella una pequeña tormenta que nos obliga a sacar los ponchos y chubasqueros.

Aunque el día ha amanecido despejado, pronto nos envuelve la niebla

En cualquier caso, la lluvia nos respeta bastante, lo que nos permite llegar al campamento secos pero con poco visibilidad debido a la niebla tan densa que nos rodea.

Llegada a Shira Camp

Son apenas las dos del mediodía, así que Vincent nos pone el agua caliente para el washy-washy de rigor y al poco nos dice que la comida está preparada. De nuevo, Brayson se nos une para comer y nos dice que si mejora un poco el tiempo por la tarde daremos una vuelta por las cuevas de Shira para ir moviéndonos un poco en altitud. Nosotros esperamos obedientes en nuestra tienda comedor entre partidas de carta y discusiones varias, hasta que viene Godifred y nos saca un rato de paseo hasta las cueva de Shira. Allí, nos cuenta, dormían los guías y porteadores durante los primeros años que la ruta Machame se empleo para subir al Kilimanjaro.

En la cena, Brayson nos explica de nuevo la ruta del día siguiente y ya nos avisa que lo serio empieza ahora. Subiremos hasta Lava Tower a casi 4700 metros para comer allí, e ir dándole a nuestro cuerpo oportunidad para ir adaptándose a la altitud.

Día 3. Shira Camp (3830m) – Lava Tower (4630m) – Barranco Camp (4000m). 11 km

Cuando nos levantamos, la niebla y las nubes que nos habían acompañado durante gran parte de la jornada anterior se han disipado totalmente. Lo cual nos brinda unas espectaculares vistas tanto hacia el omnipresente cráter del Kilimanjaro como hacia el valle.

Día radiante en Shira Camp. Al fondo y el monte Meru y a la derecha Brayson, nuestro guía principal

Por lo general, estas primeras horas del día son siempre las que el cielo está despejado y permite darse cuenta de las dimensiones de esta montaña. Una enormidad comparada con las montañas que estamos acostumbrados ver en lo Pirineos.

Poco a poco la parte final de la ascensión se ve más próxima

La lluvia que nos acompañó el día anterior ha dejado un espolvoreado de nieve y granizo sobre el cráter, lo cual lo hace más espectacular aun de lo que ya es.

Porteadores, los auténticos currantes de la ascensión al Kilimanjaro

Sin embargo, este paréntesis de sol dura poco y conforme nos vamos acercando a Lava Tower volvemos a encontrarnos rodeados de nubes. No solo la niebla y el frió comienzan a hacer acto de presencia. Con la altitud también empieza a asomar el dolor de cabeza típico que te avisa que tu cuerpo está en pleno proceso de aclimatación. A partir de aquí hay que regular fuerzas y si el dolor va a más, detener el ascenso o incluso descender unos metros hasta que remita.

Comienza lo serio amiguitos

Las etapas de esta ruta están pensadas para que cualquier persona pueda aclimatar correctamente. Por ello cuando llegamos a Lava Tower paramos a comer y, después de descansar un rato, desde allí descenderemos hasta Barranco Camp. Uhuru Peak se encuentra ya bastante cerca, en concreto a unos 2 km y 1000 metros de desnivel. Sin embargo, la ruta Machame gira aquí hacia el este para rodear la pared sur de Uhuru Peak y dirigirse hasta Barranco Valley, desde donde el resto de la ascensión no es tan pronunciada.

Lava Tower. Aquí pararemos a comer y a descansar.

Comemos y descansamos durante un par de horas en Lava Tower hasta que Brayson y Godifred nos dicen que es hora de reanudar la marcha. Viene el primer tramo de bajada de lo que llevamos de viaje. Hasta ahora nuestros guías nos han subido a un paso muy cómodo y constante, pero cuesta abajo, sin saber muy bien por que ponen el turbo hasta llegar a Barranco Camp. Luego preguntaríamos y nos dirían que simplemente fue para evitar colas en la oficina de registro del campamento.

Árboles típicos de esta zona parte del Kilimanjaro acompañados de turistas también típicos del Kilimanjaro

Con el descenso el dolor de cabeza va remitiendo hasta que llegamos al campamento donde ya podemos descansar hasta la hora de la cena.

Barranco Camp. Ecuador de la ascensión

Ante nosotros Barranco Wall, la única dificultad técnica de reseñar de toda la ascensión por la ruta Machame. Vista desde aquí parece algo serio, pero los guías nos dicen que en todo momento hay senda a través de la pared.

Se repite el ritual de todos los días, agüita caliente para lavarnos y tentempié con te y café en nuestro comedor hasta que llegue la hora de cenar. Lo que no se repite son las buenas caras de los días anteriores. Aquí ya estamos en la parte más agreste de la montaña y quien más y quien menos ya ha sufrido algún problemilla de salud. Así que cuando llega Brayson monta el consultorio médico:

  • ¿A ti que te duele?
  • La cabeza
  • Analgésico y mucha agua. ¿Y a ti?
  • El estómago
  • Analgésico y muchas agua

A pesar de estos dolores, parece ser que como grupo nos estamos moviendo bastante bien y rápido, por lo que nos propone que el día siguiente vayamos del tirón hasta Barafu Camp, en lugar de parar a comer a mitad de trayecto. De este modo podremos descansar allí durante más tiempo antes del gran día.

Ciudades en las llanuras, Moshi y Arusha, y ciudad en la alturas, Barranco Camp

Día 4. Barranco Camp (4000 m) – Barafu Camp (4600 m). 8 km

Pues toca superar Barranco Wall. Es un resalte de roca con múltiples canales que lo surcan a través de los cuales la senda va haciendo zig-zag hasta superarlo. Aunque se supone que es la parte más dura de la ruta, resulta bastante sencillo para cualquiera habituado a andar por el monte. Únicamente hay que apoyar las manos en algún paso aislado y poco más. Los porteadores pasan por ahí cargados como cada día y con mocasines, así que no es para nada complicado ni peligroso.

Barranco Wall

Como cada día Godifred se pone en cabeza del grupo y poco a poco vamos superando el escalón. Encontramos alguna sección en la que la roca se encuentra un poco húmeda y resbaladiza pero se supera sin mayores contratiempos.

Después de andar por caminos y sendas, este trozo un poco más aventurero le da un toque al día
Superado Barranco Wall el sol empieza a calentarnos un poco

Ya superada esta franja rocosa, de nuevo nos encontramos con un mirador espectacular tanto al cráter como al mar de nubes que nos impide ver Moshi y Arusha

En el reino de las alturas. Hoy y mañana nos encontraremos en todo momento por encima del mar de nubes
Continuamos rodeando la vertiente sur de Uhuru Peak

Una vez aquí, comenzamos un breve descenso antes de atacar la subida primero a Karanga Camp y finalmente Barafu Camp (a.k.a el campo de hielo en Swahili o Mordor para Joan).

Corto descenso camino de Karanga Camp

Durante la bajada abandonamos momentáneamente el terreno puramente volcánico para volver a las moorlands, aunque será por poco tiempo. En cuanto lleguemos a Karanga Camp, habremos entrado definitivamente en el reino de las alturas y todo lo que veremos en adelante será roca, nieve, hielo y nubes  ( … y mucha gente subiendo). Hasta tal punto es así, que es desde Karanga Camp desde donde los porteadores tienen que hacer constantes viajes a cargar agua para los campamentos más altos.

Último punto de agua, desde aquí comienza la subida mantenida primero a Karanga Camp y después a Barafu Camp

Cuando llegamos a Karanga viene la primera mini-crisis de uno los miembros del grupo. Joel no se encuentra bien desde hace un par de días y piensa en bajarse desde aquí. Pero después de hablar con Brayson, decide continuar hasta Barafu, a ver como evolucionan sus males y como le sienta la comida y el descanso.

Brayson: “Take a Diamox Joel”

Comemos algo rápido aquí y emprendemos la marcha hacia Barafu Camp. Ahora toca una subida de unos 600 metros por terreno suave, pero muy mantenido, lo cual hace que se vaya agarrando a las piernas.

Atrás queda Karanga Camp

A ritmo suave y constante se va haciendo camino y a nuestra izquierda vamos viendo lo que será la subida final hasta Stella Point y Uhuru Peak.

Este tramo de subida llega a hacerse un poco largo, el cansancio y la altitud van haciendo mella. Además, el campamento se ve desde lejos, pero parece que nunca llegas.

Arriba ya se intuye Barafu Camp. Y no, ni rastro de los orcos que esperaba encontrar Joan por allí

Por suerte, el estar cada vez más cerca del objetivo final aporta las energías necesarias. Desde aquí ya podemos ver lo que queda del glaciar del Kilimanjaro.

Las míticas nieves del Kilimanjaro

Finalmente, de acuerdo con el horario previsto, llegamos a Barafu Camp donde podemos descansar.

Pues eso, se nota, se siente Uhuru Peak está presente. 7 horas hasta allí, justo lo que nos costó a nosotros

Mientras comemos, Brayson nos felicita de nuevo por el buen ritmo que llevamos y nos pregunta como queremos organizarnos para la cena y el desayuno del gran día. Al final acordamos que cenaremos a las seis de la tarde para intentar dormir de siete a doce y comenzar la subida a cumbre en torno a la una de la mañana. Hasta la hora de la cena, tenemos tres horas de descanso. Mientras algunos se echan la siesta para descansar, yo cojo la cámara de fotos y voy a dar una vuelta por el campamento ya que se ha quedado una luz de atardecer preciosa. Hemos acampado en la parte baja de la zona habilitada, así que cuando subo hasta el final me doy cuenta de realmente la cantidad de gente que hay aquí hoy.

Parte baja de Barafu Camp
Parte alta de Barafu Camp, desde aquí ya rumbo a Stella Point

Desde la parte alta del campamento, se divisa el cráter del Mawenzi, también rodeado de nubes.

Atardece en el Mawenzi

Para mí, una de las cosas más bonitas de toda la actividad es la sensación de vivir durante tres días por encima de las nubes. Como he dicho anteriormente, las dimensiones del Kilimanjaro son algo que yo no había visto en ninguna montaña, así que ver todas sus formas alzarse más allá de las nubes me ha parecido algo espectacular.

Por esta senda hemos llegado al campamento dos horas atrás
Últimas luces de la tarde

Cena extraña, aunque no tanto como lo será el desayuno. Espagueti con algo de fruta, acompañados de nervios, preguntas y ultima ronda medicinas. Hasta la una de la mañana hay que intentar descansar en la tienda, para estar en las mejores condiciones posibles durante la subida.

 

Día 5. Barafu Camp (4600m) – Uhuru Peak (5895m) – Millenial Camp (3800m). 15 km

A las 0:00 del día 1 de Enero de 2019 nos despiertan los gritos de celebración de año nuevo de los porteadores (y de alguno que otro no porteador) y los fuegos artificiales que se lanzan desde Moshi y Arusha. Bienvenidos a 2019!!

El nuevo año no comienza demasiado bien para Joan, que apenas ha podido dormir y se levanta con bastante dolor de cabeza. Brayson le mide la saturación de oxígeno y al comprobar que esta entorno al 60% le dice que se quede descansando en el campamento en lugar de subir. Si en algún momento se encuentra peor, podrá despertar a Tchunga para descender a un campamento a menor altitud y descansar allí mejor. Los demás, con nuestras pequeñas teclas cada uno, nos encontramos bien por lo que sí intentaremos la cumbre. Los guías no hacen la triple comprobación de que llevamos todo lo necesario, la ropa de abrigo puesta y las pastillas que nos puedan hacer falta en la subida. Así pues, alrededor de la una y media de la mañana parte nuestra expedición a cumbre. Godifred y Brayson van sin mochila para poder cargar las nuestras cuando nos empiecen a fallar las fuerzas a nosotros. Además, nos acompaña un porteador de apoyo.

Comienza la parte más dura con diferencia de toda la ascensión al Kilimanjaro, no tanto a nivel físico (el ritmo al que subiremos es muy llevadero) como psicológico. Es noche cerrada, no hay luna, y lo único que vemos más arriba es la hilera de linternas de los que han salido antes que nosotros. Esto de no tener referencias sobre lo que vas avanzando a mí me cansa mucho mentalmente. A todo esto hay que sumarle que hace bastante viento, con lo cual a mí enseguida las manos se me quedan muy frías. Cuando llevamos unas dos horas de subida comenzamos a cruzarnos con los primeros “heridos” que se dan la vuelta y abandonan el reino de las alturas. Nosotros de momento parece que vamos bien, hasta que a cola de grupo se escucha:

  • Stop, stop!!

Y David vomita … Brayson no parece preocuparse mucho y anima a David a seguir adelante.

Sigue siendo noche cerrada, sigue sin verse un carajo y sigue bufando un viento gélido. Aquí no habla nadie, ya que cada uno va concentrado en sus propios pensamientos, que podrían ser cualquiera de los siguientes:

  • Pain is temporary, summit is forever
  • Por que narices no me he traído las manoplas de plumas si Rober me dijo que me las trajera …
  • Pole, Pole …
  • Hakuna Matata
  • ¿Quien me manda a mí meterme aquí?

En mitad de estas vicisitudes David vuelve a vomitar, a lo que Brayson contesta con un lapidario …

  • Vomitar dos veces está OK.

Con lo que David sigue adelante esperando a ver como evoluciona su contador de vómitos. Brayson y Godifred aprovechan este momento de confusión y le quitan la mochila a David, para que vaya más ligero, y a Cris para que pueda usar los calentadores en las manos, que también se le están quedando muy frías. Y a seguir pole-pole tras el rastro de los frontales que nos preceden.

Pero como no hay mal que cien años dure, miro el reloj y veo que ya son casi las 5 de la mañana. El amanecer nos trae nuevos ánimos, el sol calienta un poquito el ambiente, y aunque el viento sigue soplando con fuerza, poder ver el paisaje que nos rodea y tener Stella Point a la vista hace que continuar caminando no sea tan monótono.

Amanece un nuevo año en África…

La luz del día también nos muestra claramente la cantidad de gente que estamos intentado hacer cumbre. Lo que antes eran puntos de luz alejados se convierten en una amalgama de turistas, guías y porteadores acercándonos poco a poco a Uhuru Peak.

… y nosotros de estas guisas

Pero bueno, antes de la cima hay que llegar a Stella Point, que se está haciendo de desear.

Cris siguiendo a Brayson en los últimos metros antes de Stella Point

Aquí ya prácticamente todo el mundo tiene algo de dolor de cabeza, “borrachera” por la falta de oxígeno, dolores varios, cosas esperables de altitud dado, que ya hemos superado casi todo el desnivel y nos encontramos a casi 5700 metros.

Hasta que finalmente llegamos a Stella Point alrededor de las siete y media de la mañana y nos podemos tomar un pequeño respiro acompañado de un té caliente que nuestro porteador de apoyo ha subido muy gentilmente desde el campamento. Después de la breve parada, nos dirigimos a la cumbre, de la cual nos separa un terreno ya muy llano por el que podremos ver entre las nubes que van y vienen los restos del glaciar del Kilimanjaro, así como el fondo del crater.

Desde Stella Point hay que seguir este cómodo camino hasta Uhuru Peak
El cráter del Kibo
Las nieves perpetuas que otros días veíamos desde abajo
Ambiente un tanto en trance ya a casi 6000 metros

Todo lo que nos rodea quita la poca respiración que nos queda, tanto el mar de nubes hacía las llanuras de la sabana como las moles de hielo. La sensación de medio alucine que llevas encima en este momento debido a la altitud, le da además un toque un tanto alucinógeno al asunto. Solo el viento y el frío que continua haciendo te devuelven a menudo a la realidad de que te encuentras a 5900 metros y tampoco conviene entretenerse demasiado a estas altitudes a las que nuestro cuerpo no está acostumbrado. Por suerte, pronto vemos ya una aglomeración de gente un poquito más adelante que nos indica que allí deben estar las famosas tablillas donde hacerse la foto de cumbre.

“¿Oiga quien da la vez para la foto?”

Una vez allí, toca coger número para hacerse la foto. Los hay que van rápido, pero también algunos que se piensan que se encuentran allí solos y deciden hacerse foto de grupo, foto de grupo más los guías, foto de grupo con la bandera del país de turno, foto un móvil, foto con otro móvil … Hasta que otro grupo se cansa de esperar y prácticamente les tira del sitio. Nosotros esperamos pacientemente nuestro turno, porque tampoco es plan de irse de allí sin LA FOTO …

Dejamos que el resto de grupos tras nosotros se disputen este codiciado Photo Call de las alturas y comenzamos el descenso. Al igual que el resto de jornadas, en bajada nuestros guías se olvidan del modo pole-pole y pasan al modo a tope. Por ello, el primer tramo de bajada lo hacemos en apenas una hora a través de una pedrera de piedra fina que facilita bastante el descenso. Durante esta bajada empiezas a darte cuenta de los estragos que puede llegar a causar la subida en las personas. Bastante gente tiene que bajar de la mano de porteadores para no tropezarse y caer por el nivel de agotamiento que llevan. Otros directamente, bajan casi en volandas entre dos porteadores.

Nosotros, en general, nos encontramos bastante bien todos, por lo que podemos continuar el descenso a buen ritmo hasta volver al campamento, donde podremos comer y descansar durante un par de horas. Al llegar nos dicen que Joan se había despertado sin encontrarse mejor, por lo que había decidido bajar hasta el siguiente campamento.

Pues nada, que hace un rato, estábamos en la cumbre, ¿no?

Mientras descansamos y disfrutamos del reto superado vamos haciendo puesta en común de la experiencia de la subida. Todos hemos pasado por el momento borrachera, así que nos contamos por donde nos daba a cada uno, efusividad, problemas de geolocalización, sensación de irrealidad … Gajes del oficio …

Pero bueno, esto se acaba. Después de comer, de nuevo mochilas al hombro y hacia Millenial Camp, donde llegamos en poco más de hora y media. Cuando llegamos, Joan nos cuenta como decidió descender al encontrarse cada vez peor. Como era de esperar, en cuanto bajó unos metros los síntomas remitieron y ahora se encuentra bastante mejor. Nosotros le contamos como ha sido la subida y nos vamos a descansar un rato antes de cenar.

Día 6. Millenial Camp (3700 m) a Mweka Gate (1600 m). 13km

Último día en el Kilimanjaro. Por suerte cuando nos despertamos está un poco despejado y podemos despedirnos del Uhuru Peak antes de abandonar el reino encima de las nubes.

Adios Uhuru Peak
Porteadores en pleno momento propinístico

Desde aquí un largo descenso en el que iremos atravesando los mismo paisajes que visitamos a la subida, pero en orden inverso. Del desierto alpino pasaremos por el páramo hasta acabar en el bosque tropical donde se encuentra la puerta de salida del parque.

De vuelta al páramo. Ascención Sponsored by Analog Devices
Última foto siendo colegas de los guías. A partir de aquí tendríamos nuestras pequeñas diferencias

Alrededor de las doce del mediodía llegamos a Mweka Gate, donde tendremos que esperar un rato hasta que nos dan nuestros diplomas de cumbre. Desde aquí a comer con Brayson ya que Godifred ha desaparecido sin despedirse. Durante la comida tocamos el peliagudo tema de la propina, que nosotros la habíamos gestionado directamente con la agencia, lo cual no pareció gustarle mucho a Brayson. En fin, cosas que pasan. Después vimos como Brayson hablaba con el comercial de la agencia y no se como acabaría el tema entre ellos. A nosotros nos devolvieron al Weru Weru, donde habíamos dejado el equipaje que no era necesario para el Kilimanjaro, y donde nos prepararíamos para las excursiones al Serengueti y al Ngorongoro.

Anuncios

Seguidme, conozco el camino …

Los Chikos del Piolet somos todo unos admiradores de las obras de los más grandes alpinistas de la historia. Y cuando digo de las obras me refiero a sus obras literarias, porque sus obras alpinísticas nos quedan un tanto lejanas … Uno de estos alpinistas, Reinhold Mesner dijo una de esas frases lapidarias que marcan una trayectoria: “El valor de un alpinista es inversamente proporcional a la cantidad de material que se lleva”

Nosotros siguiendo al pie de la letra esta afirmación decidimos intentar el pico Mulleres desde Benasque. En plan light si señor. Crampones ligeros, dado que no hay mucha nieve, agua, barritas energéticas y poco más … GPS?? Para que? Conocemos el camino y no tiene pérdida …

El Pla de Aigualluts con el glaciar del Aneto al fondo

A última hora Manu decide no venir por no encontrarse bien, con lo que nos quedamos sin guía. Aun así, Luis, David y yo decidimos tirar para adelante. La primera parte del trayecto sí que la conocemos bien, pista hasta la Besurta y cruzar el Pla de Aigualluts. Después ya tendremos que remontar el valle de la Escaleta antes de girar hacia la derecha hacía Mulleres.

Unas huellas nos van marcando el camino a seguir

Comenzamos a subir por la Escaleta deleitándonos con la mañana que ha salido y con el aspecto tan especial que toman las montañas después de la primera nevada importante del año.

Viejos conocidos van asomando por el Valle de Aran.

Dejamos el Coll de Toro a nuestra izquierda y empezamos a pensar que no deberíamos tardar mucho en girar hacia la derecha para comenzar la ascensión propiamente dicha al Mulleres. En seguida vemos un valle que se abre a la derecha, y al fondo de él un pico que me resulta familiar.

-Ya esta, es por aquí.

-La huella por la que vamos sigue por el fondo del barranco

-Será del alguien que vaya en travesía al Valle de Aran. El Mulleres es ese pico de ahí. Nos va a tocar abrir huella.

Así que nada, más chulos que un ocho, giramos por el valle y afinamos al máximo toda nuestra agudeza montañera para ir evitando las zonas con mayor acumulación de nieve. Aun así acabamos hundiéndonos hasta la cintura en muchas zonas, por lo que llega un momento en el que decidimos pararnos y darnos la vuelta, porque no vemos factible la ascensión. Mientras almorzamos algo comentamos la jugada:

Después de todas estas reflexiones decidimos emprender el camino de regreso y pasar por el Coll de Toro para echar un vistazo a la zona de Artiga de Lin, donde el año anterior pasamos una Nochevieja de lo más entretenida.

La técnica de la media vuelta by LCDP Marca registrada

Descendemos un poco y encaramos el flanqueo que nos llevará hasta el Coll de Toro.

Llegando al Coll de Toro.

Una vez en el Coll de Toro nos giramos y empezamos a mirar la zona de donde venimos:

Ay, ay, ay que la hemos líado …
  • Pues aun nos quedaba un buen trozo al Mulleres – comentó yo señalando el pico que se ve en segundo plano en el centro de la imagen
  • ¿Pero no decías antes que el Mulleres era ese de ahí enfrente a la derecha?
  • Pues sí, pero ahora mismo no estoy seguro …

Otro montañero que escucha nuestra conversación nos confirma que el Mulleres no es el pico que pensábamos, si no que era el pico de Salenques y que en la zona por donde subíamos no hay ruta de subida a ningún pico de la zona. Cero patatero en orientación …

Tu a Salenques y yo a Mulleres

Ale, castigados al rincón de pensar, para aprender un poco de orientación o simplemente a cargar el track en el GPS …

En fin, damos una vuelta por el Coll de Toro, y antes de comenzar el descenso nos hacemos una fotos entre risas para que no se nos olviden estos errores en el futuro.

No me sigáis … que no conozco el camino …

En estas estamos, cuando un montañero ataviado completamente de rojo aparece en el Coll de Toro.

  • ¿Es el mismísimo Juan Barrachina?

Efectivamente, encuentros azarosos estos de los que se puede disfrutar en la montaña. Juan Barrachina, todo un amante de Pirineos y una de las personas con más horas de montaña que se pueden encontrar por tierras levantinas. Le comentamos la jugada, y nos saca de nuestro segundo error del día.

  • La huella que llevabais la he ido abriendo yo y os llevaba directo al Mulleres. Habéis girado a la derecha demasiado pronto.

Moraleja número 1: En la montaña (como en la vida) seguir la huella de los demás a menudo hace las cosas más fáciles. Decidir seguir tu propio camino puede conducirte a lugares inesperados. Lo cual no tiene porque ser necesariamente mejor ni peor. Simplemente distinto, y te suele aportar otra enseñanzas.

Corolario: Girar a la derecha demasiado pronto (en la vida) puede ser un error.

  • Tampoco ibais hacia el Pico Salenques … Eso de hay enfrente es el Pico de Barrancs.

Moraleja número 2: No todo aquel que te cruzas por el monte conoce mejor la zona que tu. Salvo que sea Juan Barrachina, la apisonadora de Segorbe.

En fin, lección aprendida y cura de humildad. Mucho montañismo ligero, ultra trail, 6b … para luego perderte subiendo uno de los tresmiles más asequibles de la zona de Benasque.

En esta situación debíamos recompensar a Juan por la enseñanza así que nos ofrecemos a ir con él al Pico de Estos al día siguiente, que él no lo conoce, y nosotros sí. Y esta vez va en serio …

  • Seguidme, conozco el camino…

 

Culebreando entre otoño y verano. Picos Culebras y Vallibierna

Esta historia comienza una tarde de un sábado cualquiera de Septiembre en una de las bucólicas praderas a medio camino entre Benasque y Eriste.

David y Manu disfrutando de una placentera siesta

La tarde se ha quedado muy bonita en el valle …

… pero las cosas a menudo no son tan sencillas como aparentan …

 

… DIEZ HORAS ANTES …

Cuando comenzamos a andar a eso de las 8 de la mañana las nubes están enganchadas en la divisoria. Nada extraño en esta zona, a las nubes parece gustarle más los valles franceses que los españoles. A nosotros, este fin de semana también por lo que decidimos intentar el Maupas y el Boum por eso de tachar un par de tresmiles de la lista y por conocer valles nuevos.

La previsión meteorológica anunciaba esta nubosidad matinal que debería ir levantando con el paso del día. Por ello, nosotros comenzamos a caminar en dirección al Puerto Viejo de Benasque, a través del cual entraríamos en el valle de Maupas. Conforme vamos ganando altura la niebla se va haciendo más densa e incluso comienza a lloviznar.

Chubasquero-gabardina sin capucha. El último grito en ropa técnica de montaña (Temporada de Otoño)

Aunque llevamos GPS, nos vamos perdiendo a ratos ya que la niebla no se marcha y no conocemos el terreno. La lluvia también arrecia y para rematar la jugada empieza a soplar un viento gélido.

 

A eso de las 11 de la mañana, la lluvia y el viento comienzan a ser insoportables, así que decidimos parar a ver si mejora la situación. Sacamos las mantas de supervivencia (ese objeto que siempre llevas en la mochila esperando no usar nunca) y nos acurrucamos a esperar que escampe. Pasada media hora de ejercicios de contorsionismo para protegernos del viento y cubrirnos con las mantas nos damos cuenta que la situación no tiene ningún sentido y decidimos volvernos a Benasque lo más rápidamente posible. Cuando ya hemos descendido unos cuantos metros paramos a desayunar algo.

Capa técnica con brillos cromados para lo más duro del Invierno. Incorpora casco, gorro quechua y latas de espárragos y aceitunas

Ya de vuelta al calor de las profundidades del valle pensamos que hacer el día siguiente ya que nuestro plan original se lo había llevado el viento. Siendo domingo y teniendo que volver pronto a Valencia, decidimos ir hacia los picos Culebras y Vallibierna, por la Sierra Negra para ir conociendo la zona de cara a la temporada de invierno. Además es la zona más al sur del valle, por lo que será la que mejor tiempo tenga.

Las nubes siguen pegadas a Francia

Hoy decidimos ponernos en plan técnicos. Mochila ligera y zapatillas de trail … cosas que antes criticabamos y ahora hacemos … en fin, lecciones que te da la vida. Nunca digas de este agua no beberé y estas cosas.

Temporada de verano. Bambas ligeras y a echar humo por la Castanesa

 

Terreno muy cómodo para ir con zapatillas y ritmo vivo

Después de la típica confusión matinal unos pastores nos indican el camino correcto hasta la cabaña de Ardonés donde dejaremos el coche antes de subir por unas lomas que nos dejaran en la cadena de cumbres que conforma la Sierra Negra. Dicha cadena consta de muchas cimas entre los 2500 y 2800 metros que hay que ir coronando antes de llegar a la base del pico Culebras.

Ya asoman Culebras y Vallibierna al final del valle

Las vistas a la cara sur del macizo del Aneto son bastante impresionantes desde aquí y más con la primera capa de nieve que dejo la tormenta sorpresiva de ayer.

Yendo con tan poco peso y calzado cómodo llegamos en seguida a la base del Culebras donde hay que pensar que camino elegimos para subir.

Todos los caminos llevan a la cumbre del Culebras

Para ahorrarnos la subida por la canal de roca suelta decidimos ir en travesía hasta el Collado de Llauset para desde allí atacar directamente a la cima por la arista medio trepando.

Manu superando la primera parte de la cresta

Por terreno relativamente sencillo llegamos a un pequeño collado desde donde ya se ven a tiro de piedra tanto el Culebras como el Vallibierna. Solo nos queda esperar que un grupo grande que ya baja terminen de bajar el paso más delicado.

En dirección de subida este es el paso más complicado. Una pequeña travesía a izquierda donde hay que trepar un poco.

Desde aquí ya se llega sin ninguna otra complicación a la cima del pico Culebras.

La siguiente cumbre es Vallibierna

Pero aquí la cosa ya cambia. Para enlazar con el Vallibierna hay que atravesar el paso de caballo. Una corta pero afilada arista de roca, que mientras unos pasamos a horcajadas otros pasan dando saltos y silbando.

– ¿Que no pasas? … No estoy esperando que vuelvan mis amigos con el perro

Una vez aquí es cuestión de agachar el culete y restregarlo por la roca …

… para llegar a la cumbre de Vallibierna y desquitarnos un poco del día tan accidentado que había sido el anterior.

Para bajar decidimos descender directos por la canal de piedra que antes habíamos descartado ya que nos dejará más cerca del collado desde el que luego volveremos a la Castanesa.

Recuerdos Puigcampaneros bajando por la pedrera cual cabra montesa

Una vez en el collado, parada rápida para picar algo y recorrer toda la Sierra Negra en sentido inverso hasta llegar a la cabaña de Ardonés donde habíamos dejado el coche.

 

Track de la ruta

Pirineos Go! Hazte con todos … los tresmiles. Ramougn

El verano del año 2016 pasará a los libros de historia por un hecho que revolucionó el mundo civilizado. ¿Cual? El pueblo español (muy español y mucho español)  vuelve a votar en masa a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno ??? … NOO !!! … Por la irrupción en esta sociedad histérica de Pokemon Go! Durante un par de semanas no habrá día en que uno encienda la tele y no tenga que tragarse una par de noticias sobre la situación más esperpéntica en la que alguien ha sufrido un accidente mientras intentaba cazar un Pokemon virtual. Cosas de la psot-Modernidad y las nuevas tecnologías …

img_3647
Lac de Aubert. Un lugar idílico para hacer vivac

Nosotros, todavía en el área del Neouville, donde no hay cobertura, y por tanto no podemos dedicarnos a cazar a estos bichos inventados, tendremos que conformarnos con cazar tresmiles. Curiosa la tendencia antropológica que tenemos de coleccionar cosas, ya sean tresmiles, Pokemons, piedras, conchas o cuberterías de equipos de fútbol …

El Ramougn es uno de esos tresmiles para coleccionistas. Apartado de los macizos principales y con una vía de acceso que requiere de trepadas un tanto aéreas. Pero vaya, como suele pasar con el coleccionismo, estas cosas hacen más valioso al objeto de deseo, por lo que aquellos que quieren acabar su lista de tresmiles (no miro a nadie, Rober, Luis, Jose Luis, Manu) han de alcanzar su cumbre.

img_3644
Allá al fondo el Ramougn

El día vuelve a amanecer radiante, así que sobre las 7 de la mañana nos ponemos en marcha Rober, Berta, Eduard y yo. La primera parte de la subida nos vuelve a regalar unas vistas espectaculares sobre esta zona del Pirineo Francés. Los hitos aparecen y desaparecen bastante a menudo, pero como Rober y Berta han hecho esta ruta dos días antes nos van dirigiendo hasta que el camino hacia el Ramougn se separa de la ruta normal al Neouville.

img_3657
Superado este caos de bloques, giraremos hacia la izquierda en dirección al Ramougn

En este punto entramos en el nevero, por lo que hacemos una parada rápida para colocarnos los crampones y sacar el piolet. Conforme nos vamos acercando a la base de la arista que conecta el Ramougn con el Neouville la subida parece más complicada.

img_3665

Según hemos leído en las reseñas no hay ningún paso especialmente difícil, pero si varios con patio. Conforme seguimos acercándonos vamos identificando los punto claves de la ruta lo cual nos tranquiliza un poco.

img_3662

Finalmente salimos del nevero y ya nos montamos en el canal de roca donde empieza la escalada al Ramougn. Eduard y yo formaremos una cordada que iremos por delante y Rober y Berta nos seguirán.

p1110345
Equipándonos antes de meternos en faena

La principal dificultad se encuentra nada más comenzar, donde hay que atravesar una placa tumbada con un patio interesante desde un pequeño collado hasta otro canal de roca. Afortunadamente, la placa tumbada tiene multitud de fisuras y recovecos por donde avanzar y meter seguros para proteger. Además, con los pies de gato se sube sin problemas. Paso yo y Eduard viene después.

p1110351
Placa tumbada que hay que atravesar por la vertiente norte

Continuo de primero intentando buscar el camino más evidente en todo momento. La ruta se asegura muy bien, la roca es muy aceptable y ya no hay tanto patio, así que seguimos ascendiendo por la vertiente norte sin mayor problema. Cuando las cosas se complican por este lado me da la impresión que hay que cruzar la arista hasta la vertiente sur. Mientras me lo pienso llega un guía francés con un cliente que nos adelanta. Compruebo que han cruzado la arista como yo suponía, por lo que me pongo a rebufo y les sigo.

img_3696
Eduard atravesando la misma placa

Llega Eduard y pide seguir él de primero. Le paso los cacharros y comienza él a seguir la estela de nuestros vecinos del norte. La cosa se pone un poco más fácil de momento, puesto que se continua por una chimeneas bastante protegidas hasta llegar a otra placa, donde hay que volver a proteger con friends y lazos.

Desde aquí ya alcanzamos la cumbre donde coincidimos de nuevo con los franceses. Les preguntamos que desde donde se rapela, a lo que nos contestan con “Ne pas rapel” … Asi que nos tocará destrepar todo lo escalado hasta aquí.

p1110348

Esperamos a Rober y a Berta para hacernos la foto de cumbre todos juntos y comenzamos el descenso.

img_3689
El SAM vuelve a la carga

Con el camino memorizado de la reciente subida volvemos al collado sin ninguna dificultad, donde recogemos cuerdas y volvemos a calzarnos los crampones para comenzar el descenso.

Aquí tenéis el track en Wikiloc.

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14055737

Barrio Sésamo, arriba y abajo. Arista Tres Consejeros al Neouville

 

Los viajes a Pirineos en verano siempre ofrecen un componente sorpresa de viaje en el tiempo. Puede ser que salgas de Valencia a 30 grados con una humedad asifixiante, te metas en tu coche, convertido hoy en la máquina del tiempo de Marty McFly, y aparezcas 6 horas después en un lugar a 0 grados. Si hubiera nieve, pensarías que o has retrocedido o te has saltado un par de estaciones. Cuando ocurre esto sales del coche rápidamente rebuscas en la mochila la ropa de abrigo más a mano que haya, montas la tienda de campaña y a esperar a ver como amanece.

Después de este largo viaje en el tiempo y en el espacio se hace duro levantarse, así que nos lo tomamos con calma y dejamos que el sol caliente el ambiente.

img_3561
Embalse de Cap Longe

El día ha amanecido radiante. Nuestro viaje en el tiempo parece haber sido un espejismo y estamos de nuevo en verano. Desayunamos con calma y debatimos que hacer. Tanto Eduard como yo llevamos bastante tiempo sin hacer actividades largas montañeras, con todo lo que que ello implica: horas de actividad, mochilón a la espalda, ensambles y demás técnicas de fortuna. Por ello decidimos dedicar el día a dar un paseo hasta el pie de la arista de los Tres Consejeros al pico Neouville para reconocer un poco el terreno. Eso sí, por entrenar un poco y limpiar nuestra mala conciencia por habernos levantado tan tarde, cargamos las mochilas con cuerdas,hierros y pies de gato …

cimg3397
Arista Ferbos al fondo

Rodeamos el embalse y vamos ascendiendo por su margen derecha.

img_3571
Vamos ganando altura sobre el embalse. El entorno es bastante alpino y muy agreste comparado con su vecino Pirineo del Sur

En poco más de hora y media llegamos al pie del nevero que da acceso a la canal de roca desde donde alcanzaríamos el collado por el que comenzar la arista. Llegados a este punto las ganas que tiene Eduard de volver a empantanarse en una cresta y escuchar en las alturas el sonido del silbato de Rober hacen que nos envalentonemos y pasemos del “No, es no” a hacer hoy la cresta a una “Abstención Técnica” sobre la lógica montañera, que dice que estas no son horas de meterse en este berenjenal.

img_3574
Arista Ferbos a la izquierda y Tres Consejeros a la derecha. En medio la canal de acceso al collado

Sin darle muchas más vueltas al asunto nos ponemos los crampones y subimos el nevero que a estas alturas del verano ya presenta una rimaya modelo Boca de Lobo.

img_3575
Eduard en la travesía del nevero

Busco el punto más débil de la rimaya para pasar a la pared y con una par de pasos de destrepe en por la nieve logro encaramarme a la roca. Le indico a Eduard por donde bajar y nos reencontramos al pie de la canal del acceso.

img_3589
Eduard destrepando la rimaya

Parece que por arriba todavía queda un poco de nieve, así que decidimos no quitarnos los crampones e ir trepando por la chimenea.

cimg3403
Primeros pasos de la chimenea

A excepción de un pequeño paso en travesía a la izquierda bastante expuesto, la trepada no es muy difícil. Simplemente hay que ir prestando atención a la roca que está un poco descompuesta e ir ascendiendo hasta llegar al collado. Una vez allí, picamos algo, cambiamos las botas por los pies de gato, sacamos la cuerda y empezamos la arista. Eduard ya la conoce y me dice que en principio es todo roca buena y no muy complicado. Empiezo a escalar yo y aunque sí que es cierto que los pasos no revisten mucha dificultad técnica, la roca no me parece demasiado buena, asi que voy con mucho tiento. Apuro la cuerda para el primer largo y cuando llega Eduard sigo yo en cabeza. El segundo largo lo comienzo por la izquierda hasta que llego a un pequeño muro vertical donde tengo que hacer un par de pasos delicados hasta llegar a terreno más fácil. Aquí hemos superado ya la primera sección más vertical de la arista.

Llega Eduard, que después de este calentamiento, ya se pide ir de primero un rato. Mientras él avanza, veo a la cordada que va delante de nosotros escalar el diedro, la mayor dificultad del día. Lo superan sin muchos problemas y continúan por terreno más horizontal hacia la cumbre del Neouville. Me voy preparando mentalmente para ese largo hasta que oigo que Eduard me dice:

  • Creo que me he dejado las botas abajo … Espera que lo mire … Sí, las botas se han quedado en el collado …

Coco dice: “las botas están abajo y vosotros estáis arriba” y “La cumbre está cerca y las botas lejos”

A lo que Eduard le contesta:  “No sin mis botas … Hay que volver a por ellas, porque con los pies de gato no puedo bajar por el nevero de Neouville”

Y yo pienso: “Alrededor nuestro solo tenemos el vacío de la arista, así que solo nos queda la opción de volver a atravesar la arista ahora en sentido de bajada “… Y como todo montañero sabe, del mismo modo que arriba y abajo no es lo mismo, subir y bajar tampoco lo es …

Descartamos la opción de rapelar, ya que a mí no me está dando demasiada confianza la roca. Solo nos queda destrepar asegurados. Yo bajaré primero metiendo seguros intermedios, con Eduard asegurándome desde arriba y una vez abajo le aseguraré yo a él. La bajada es muy aérea, será por juegos de la mente y la percepción, o por un conocimiento muy exhaustivo de las leyes de Newton cada metro que vas bajando supone un ejercicio de control psicológico bastante saludable. Pero bueno, con calma y asegurando bien cada paso logro llegar al collado, donde veo, tan ufanas ellas, las botas de Eduard tomando el sol.

  • Ves, te dije que volverían a por nosotras – le dice la bota a la izquierda a la derecha con sonrisa guasona

Llegados a este punto es tarde para retomar la cresta, así que no nos queda otra que bajar por la canal que hemos subido hace unas horas. Si no querías caldo, toma dos tazas … subida rápida y segura … bajada lenta y agónica, con la roca húmeda por la nieve que se ha ido derritiendo durante la jornada y con las fauces de la rimaya amezantes esperando recibirte para enseñarte que es lo que la montaña esconde entre el invierno y el verano.

img_3596
Eduard comenzando la bajada de la canal

Ya llegando al único paso más complicado de la canal, las fuerzas mentales van flaqueando al pensar en tener que volver a pasar por ahí sí o sí. Pero, como no hay mal que cien años dure, aparece como por arte de magia en frente de mis narices un maravilloso parabolt … TIERRA A LA VISTA!!!!!!!!!!!

Sacamos la cuerda y montamos un rápel con el cual superamos la travesía delicada y pasamos por encima de la rimaya dejando al lobo en su interior que siga salivando …

cimg3408
Rapel salvador

El rápel incluso nos deja más abajo de la sección más inclinada del nevero, por lo que por fin podemos bajar un poco la guardia.

Coco dice: “Ahora estáis abajo”

img_3600
Desde abajo las cosas se ven de otra manera

Se ha quedado una tarde preciosa, por lo que nos tomamos el resto de la bajada con calma.

img_3603

Cuando la arista empieza a quedar a nuestra espalda se levanta un ligera brisa que trae una voces desde la alturas:

  • EHHH !!! … vosotros dos … sí, sí, os decimos a vosotros, gatos sin botas dormilones!!!

Ante esa descripción está claro que alguien nos está hablando a nosotros

  • ¿Quien habla?
  • Somos los Tres Consejeros del Neouville … Aunque no hayáis hecho cumbre os vamos a dar unos consejos para que no volváis a liarla de esta manera …
  • Consejero número 1:
    • “Ponedle un cascabel a las botas … y si dejais de oir el clinc-clinc ya sabéis que algo va mal …”
  • Consejero número 2:
    • “Si quieres dormir, duerme … y si quieres ir al monte, ve al monte … Pero no se puede estar en el plato y en las tajadas …”
  • Consejero número 3:
    • “Más vale estar abajo deseando estar arriba, que estar arriba deseando estar abajo …”
  • Oiga señor Consejero, ¿esto se aplica a política también?
  • Interesante apreciación. Voy a debatirlo con mis compañeros y la próxima vez que vuelva usted por aquí le haré saber la conclusión a la que hemos llegado.

 

Track hasta el collado 

Formas de cambiar de año

Por segundo año consecutivo los chikos del piolet decidimos hacer una trilogía navideña en los Pirineos. Cargamos el coche de Mataix hasta los topes (y esto no es en sentido figurado) y nos vamos hacia Benasque a ver que podemos hacer, puesto que las noticias que nos llegan de la montaña hablan de muy poca nieve para estas fechas.

Como manda la tradición hacemos todas y cada uno de las paradas estratégicas en la ruta:

  • Calamocha -> Barritas y bebidas energéticas turolenses y queso
  • Graus -> Longaniza rica rica
  • Barrabes -> Autoregalo navideño. Esquis nuevos … ejem, ejem … No todos los años son el décimo aniversario de uno en la empresa!!

Hablamos con los dependientes de la tienda y nos confirman que hay muy poca nieve, pero que en Maladeta podemos pasar un buen día con una bajada interesante. Además, Mataix y yo conocemos la ruta así que por ella nos decantamos.

Cenamos tranquilamente en una acera de Benasque, montamos el Tetris de rigor para poder encajarnos en el coche para dormir tres personas, acompañados de cuatro pares de esquis (con sus respectivos pares de botas), seis piolets, cuatro cuerdas, comida para tres días y un largo etc de cachivaches montañeros.

Capítulo 1: Maladeta por el corredor de la rimaya

Nos levantamos sobre las seis de la mañana para rehacer la (des)organización del coche con el fin de poder desayunar dentro.  A continuación nos vamos hacia el Hospital de Benasque donde nos calzamos los esquis y comenzamos la jornada. Un primer vistazo nos confirma que efectivamente ha nevado muy poco.

Aproximamos por las pistas de esquí de fondo de Llanos del Hospital

En seguida nos desviamos de las pistas de fondo para ir ganando altura gradualmente por el bosque y no tener que subir directamente a la Renclusa. Aquí comienzan la primeras dificultades, es la primera salida del año y estamos todos un poco patos, patosos mejor dicho … Muchos resbalones y maldiciones después salimos ya del bosque a monte abierto.

Comenzamos a darnos cuenta que falta mucha nieve

Sobrepasado el refugio de la Renclusa la nieve va ganando continuidad lo cual facilita un poco el ascenso. Sin embargo el desnivel que se va acumulando ya empieza a engancharse en las piernas.

Los días claros en entornos nevados dejan contrastes visuales preciosos

El día está totalmente despejado y no hace nada de frío, por lo que podemos ir disfrutando del paisaje mientras continuamos ascendiendo a nuestro ritmo.

Al fondo los valles de Alba y Paderna

En uno de los descansos que hacemos, Luis decide darse la vuelta. Las botas le estan haciendo daño en la espinilla y no se ve con ánimos de seguir hasta Maladeta, ya que aun nos quedan casi seiscientos metros de desnivel.

Descanso antes de afrontar la subida al glaciar

Mataix y yo tampoco estamos muy convencidos, pero como todavía no es muy tarde decidimos continuar un poco, aunque solo sea para alargar la bajada. Cosas del destino, conforme retomamos la marcha empezamos a cruzarnos con gente que ya bajaba y que nos recomiendan finalizar la ruta puesto que la nieve en el glaciar está en su punto.

Al fondo la Maladeta. Se empieza a levantar un poco de viento

Así que sin pensarnoslo mucho más fijamos rumbo y en una hora y media aproximadamente remontamos el glaciar de la Maladeta y llegamos a pie de corredor.

El corredor de la Rimaya. Nosotros por hoy lo dejamos aquí

Tanto Mataix como yo llegamos bastante fundidos, por lo que decidimos dejar la cumbre para mejor ocasión y comenzar la bajada. Ahora sí que es tarde ya, y calculamos que subir a la cumbre y bajar nos costará más de media hora, tiempo que luego podemos echar en falta si queremos llegar al coche de día.

La bajada es chulísima. En primer lugar la nieve del glaciar está en muy buenas condiciones, aunque comienza a endurecerse por el descenso de la temperatura. Cuando se acaban las palas amplias, vamos siguiendo la huella de los que nos han precedido hasta meternos en el propio barranco de la Renclusa donde encontramos nieve suficiente hasta llegar al mismo refugio. Aquí nos detenemos un rato para darle un descansillo a nuestros pies y degustar el te caliente que nos queda en el termo.

Desde aquí hasta la Besurta nos liamos un poco por la bajada en medio del bosque y acabamos teniendo que quitarnos los esquis un rato, gajes del oficio. Después, una pequeña remada, que a estas horas del día, ya no hace ninguna gracia y con las últimas luces llegamos al coche, donde Luis nos ha preparado otro te calentito.

Solo nos queda volver a Benasque a tomar una cerveza con Manu, que ha venido a pasar la Navidad con su familia (y a hacer una visita a Barrabes como la que hice yo la tarde anterior :D) y marcharnos a Boi. Allí nos quedaremos en  casa de Salva, puesto que al día siguiente tenemos planeado ir a la Forcanada.

Track de la ruta

Capítulo 2: Forcanada … perdidos y confusos en el bosque

El día comienza con risas. Después de llegar a casa de Salva y echarnos la charraeta de rigor decidimos levantarnos a las cinco de la mañana para tener tiempo de sobra para la actividad. Lo último que oigo antes de meterme en el saco a dormir es a Salva comentar:

  • Seguro que me levanto yo a las siete y aun estáis aquí durmiendo …

Cuando oigo a lo lejos un despertador sonar pienso “Que bien he dormido que son las cinco de la manyana y no tengo mucho suenyo” …

Un minuto después, veo a Salva salir de su habitación. Era su despertador el que acababa de sonar. Profecia cumplida. El ataque de risa que me entra despierta a Luis y Mataix, con lo que con dos horas de retraso sobre el horario previsto comienza la jornada.

Para encaramarnos al valle de acceso a la Forcanada hay que superar este alud

Llegamos a Artiga de Lin, comprobamos que la cabaña que hay allí sera un magnífico lugar para pasar Nochevieja (tiene chimenea, mesa, sillas y un colchón … que más se puede pedir) y nos ponemos en marcha. Salimos por la pista que continua desde el aparcamiento hasta que tenemos que subir a un valle por los restos de una avalancha. Hoy Luis ha decidido dejar los esquies asi que va como un tiro. Mataix y yo ellos a cuestas nos equivocamos un de camino retrasando aun más el horario.

Luis esperándonos entre la niebla de la mañana

Cuando ya parece que nos podemos calzar los esquis, yo y mis manazas decidimos liarla un poco más, e intentando colocar las cuchillas me pego un tajo en el dedo que parece que me vaya a desangrar. Compruebo que solo es un rasguño, por lo que lo curo como puedo y supero una travesía un poco expuesta con los crampones.

Por aquí ya se puede foquear con más continuidad

Mataix me ha esperado un poco más arriba, por lo que cuando lo alcanzo ya continuamos junto en pos de Luis que nos lleva kilómetros de ventaja.

Caminante contra esquiador. ¿Quién llegará antes?

La jornada de hoy nos sirve para darnos cuenta que si la nieve está muy transformada se avanza casi tan rápido andando como con esquis. Bajar ya sera otra cosa, pero de momento Luis nos tiene que ir esperando mientras Mataix y yo vamos trazando zetas para ir ganando altura suavemente.

El día va despejando y nos deja esta panorámica del Valle de Aran

Finalmente, flanqueamos el Estanhet des Puis y vamos adivinando el accesso al corredor NW de la Forcanada.

El comienzo del corredor noroeste de la Forcanada

Luis llega primero y comienza la ascensión mientras Mataix y yo nos quitamos los esquis y los dejamos en un sitio bien visible para localizarlos cuando descendamos. Cuenta la leyenda que cierta gente baja esquiando este corredor. Va a ser que no … Bajaremos andandito y nos pondremos los esquis en terreno más asequible.

Subiendo por el corredor

La locomotora de Villena se merienda el corredor en un abrir y cerrar de ojos, mientras que Mataix y yo vamos penando como podemos ganando metro a metro el collado de salida.

Arriba parias de la tierra … en pie famélica legión …

Con la lengua fuera y resoplando, llego yo también a la salida del corredor y le digo a Luis que si quiere suba el a cumbre, que yo ya he tenido bastante por hoy. Raudo y veloz comienda a trepar hasta que se da cuenta que entre subir y bajar se le irá más de media hora.

“Vamonos para abajo que entra la niebla … y no puedo ya ni con mi alma …”

En estas que llega Mataix dispuesto también a subir hasta la cumbre … Yo les digo que les espero aquí en el collado recuperando energías con las barritas energéticas de Teruel. Pero entre la hora que se nos ha hecho (sí, una ves más) y que empieza a subir una niebla por el valle muy divertida decidimos todos darnos la vuelta.

“Ah pero que no hacemos cumbre!?!?”

En cualquier caso las vistas hacia Mulleres y la zona de Benasque desde el collado ha hecho que la ascensión valga la pena.

El pico Mulleres al fondo
Arista de acceso a la cumbre la de la Forcanada

Destrepamos el corredor como alma que lleva el diablo, pero cuando llegamos al punto donde habíamos dejado los esquis la niebla ya se ha adueñado del valle.

Y llegó la niebla …

Si esquiando en pista la niebla ya es un serio incoveniente en montaña lo es más aun puesto que puede tapar rocas, agujeros o cambios de tipo de nieve. Luis, que hoy parece que se ha desayunado una pilas Duracell se ofrece para ir bajando delante de nosotros e ir avisándonos si ve algo peligroso para bajar esquiando. Gracias a su guiado llegamos hasta el lago sin mayores contratiempos. Es el momento de descalzarnos los esquis y continuar la bajada a pie.

Esquis a la mochila y a buscar el camino de bajada

Y aqui niños comienza el cuento de los Pulgarcitos esquiadores del siglo XXI. Con la niebla totalmente cerrada sobre nosotros, de noche y sin poder encontrar nuestro rastro de subida podemos decir que estamos un poco perdidos. Ayyy Pulgarcito!! … si es que tenías que haber usado piedras (GPS) en lugar de miguitas de pan (huellas) … Durante unas tres horas damos vueltas por el bosque sin lograr localizar el paso para descender el alud por el que hemos subido esta manyana. Por suerte, en este bosque no parecen esconderse ni lobos feroces, ni malvadas reinas, así que no corremos ningún peligro. En una de estas vueltas, la niebla se levanta un poco y logramos ubicarnos un poco mejor, descendemos y finalmente localizamos el paso que nos llevará al Pla de la Artiga.

Y tres horas despues ya en el camino correcto

Como todo en todo cuento que se precie, ahora viene el final feliz. Cuando llegamos al coche, nos recibe un grupo de ocho catalanes que al vernos llegar nos ofrecen todo lo que les ha sobrado a ellos de cenar. Caldos de verdura y de carne y tres trozos de quiche que nos resucitan! Nosotros solo podemos agradecerles el gesto ofreciendoles a ellos la botella de vino de Pinoso que ha traido Mataix. A cambio, ellos nos dan uvas … Que buena gente te encuentras por el monte!

Y colorin colorado este cuento … aun no se ha acabado …

Feliz 2016 con vino de Pinoso

Track de la ruta

Capitulo 3. Foqueando por Beret

… porque dormimos felices y comimos longaniza de Graus a la brasa para desayunar! Menudo hotel cinco estrellas la cabaña de Artiga de Lin.

Que mejor manera de empezar el año que con una longaniza de Graus

Nos activamos con toda la calma del mundo. Al cuerpo y a las piernas ya les quedan pocas energías, por lo que hoy haremos actividad suave por Beret, así que no hay ninguna prisa. De nuevo el día ha salido espectacular, con lo que solo nos queda disfrutar de él.

Otro día radiante para despedirnos del Valle de Aran

Para no complicarnos mucho decidimos subir al Cap de Baqueira desde el parking de Orri. Son setecientos metros de desnivel que los hacemos en poco más de dos horas.

Las vistas en la estación de esquí de Baqueira son siempre espectaculares

Ya en el Cap podemos ver a lo lejos como las nubes van cubriendo el macizo del Aneto y Maladetas donde estuvimos hace dos días.

Exprimiendo las ultimas fuerzas que nos quedan

Tambien aquí en Baqueira se nota la falta de nieve, lo cual es mucho decir en el Valle de Aran.

El atardecer va cogiendo color …

Despues de la bajada aun nos hacemos otra pequeña subida para terminar de cansar nuestras piernas.

… hasta que se pone rojo total. Vamonos antes que aparezca el Comandante de nuevo!

Al final terminamos la jornada con encontronazo con los trabajadores de la estación de Baquiera y con un precioso atardecer rojizo.

Con esta actividad damos por finalizada la escapada. A partir de aquí tu a Boston (Mataix), yo a Valencia (la California europea) y Luis a Boi!!

Seguiremos informando!

Agujas de Santa Agueda

En Benicassim, tierra de festivales musicales, playa y buen tiempo incluso en Navidad se encuentra la pequeña cresta de las Agujas de Santa Águeda. Una joya para senderistas avanzados que supone una actividad muy entretenida y divertida que se puede hacer en un día desde Valencia sin ninguna prisa.  Hoy seremos un grupo grande y como viene siendo costumbre cada uno va llegando a una hora distinta, por lo que los más madrugadores comienzan la actividad antes. Mientras que el segundo grupo, al ritmo de la locomotora de Villena, intentaremos darles alcance lo antes posible.

Al principio esta la unica subida fuerte del dia. Benicassim al fondo

La aproximación no tiene mucha pérdida, pasado Benicassim se trata de seguir las indicaciones hacia el Desierto de las Palmas y aparcar el coche poco después de cruzar el puente sobre la autopista. Una vez allí, se sigue una pista en dirección a las agujas que ya son visibles. Prácticamente todo el desnivel se hace en la primera subida. Entre el calor que hace ( … y es 27 de Diciembre!!) y el ritmo que pone Luis, el calentón inicial es importante.

Después ya se trata de ir superando cada una de las agujas

Pero una vez llegas al filo de la cresta la cosa se pone más plana y las continuas trepadas y bajadas hacen que el ritmo sea ya más llevadero. Además, las vistas a ambos lados de la cresta siguen siendo un espectáculo en todo momento. Cuando llevamos alrededor de una hora de camino empezamos a oir las voces de la avanzadilla más adelante.

Alguna trepadilla corta para dar ambiente alpino

Ya todos reunidos continuamos el recorrido siempre buscando el terreno más evidente, aunque en alguna ocasión por darle un toque más de aventura nos subimos al filo de la arista buscando trepadas que en ningún momento tienen mucha dificultad si se está acostumbrado a escalar. Además, el rodeno típico de esta zona aunque parece muy quebradizo, se deja agarrar para dar los pasos más complicados.

En general terreno divertido y muy rojo … como todos los excursionistas de la jornada

El día continúa nublado e incluso alguna nube parece que puede traer un poco de lluvia, pero nada serio. Así que seguimos superando cada una de las pequeñas agujas rumbo al Agullot que es la cima principal de la cadena.

Tónica general de la cresta

Para llegar a él hay que vencer un poco más de desnivel, pero de aquí en adelante ya sera todo bajada y llaneo. Al final llegamos llegamos a la cima y cada uno se toma su tiempo para descansar o reflexionar allí …

 

Militante de las CUP reflexionando sobre el devenir de su partido

Decidimos comer a la bajada de Agullot, ya que bajar desde aquí tiene su miga. Primero se destrepa por una placa inclinada fácil, pero con un patio interesante a unos de los lados. La placa se va estrechando hasta que se convierte en una chimenea desde la que hay que dejarse caer a un pequeño collado para a continuación seguir destrepando por unos pequeños canales entre árboles antes de volver a tierra firme por la izquierda. Todo este sector está compuesto de bloques gigantes de piedra que le dan un toque de alta montaña a la jornada.

La bajada del Agullot se hace por esa canal con ambientazo alpino

A estas alturas del día las nubes se van retirando y nos dejan una maravillosa tarde para comer tranquilamente al sol y llegar al famoso trampolín. Un bloque de piedra que según desde donde lo mires parece estar en equilibrio precario, pero que una vez que te encaramas a él no parece para tanto.

El trampolín y un tío haciendo salto base …

Desde el trampolín, solo nos queda subir por una chimenea cerrada muy estrecha, conviene quitarse las mochilas para pasar mejor, e ir buscando ya el camino de bajada que se encuentra perfectamente señalizado con hitos. Por lo que llegamos al coche sin mayores contratiempos con las últimas luces del atardecer.

Ah pues no … Era un efecto óptico!

En resumen, ruta relativamente sencilla y muy divertida para gente acostumbrada a andar por el monte. Quizá el único consejo a tener en cuenta sería evitar días de calor.

Aquí os dejo también el track de la ruta