Canción de nieve y roca: Tres reyes en Tierra de Naide

Últimamente en los reinos ibéricos el invierno tarda bastante en llegar y se va muy pronto. Así que aquellos a los que nos gusta recorrer los valles nevados de las tierras del norte peninsular hemos de aprovechar las ocasiones que se presentan para desplazarnos hasta allí.

El Valle de Anso

En esta ocasión iremos a la zona fronteriza entre los antiguos reinos de Aragón, Navarra y Francia para intentar subir la Mesa de los Tres Reyes son esquis. Aunque no es una ascensión difícil hemos de prestar atención a la maldición que nos persigue a los montañeros levantinos …

“… si a los Pirineos en un viernes quieres subir, muy poco has de dormir …”

… y aunque esta vez no llegamos tarde en absoluto al refugio de Linza, poco después de la medianoche recibimos la visita en nuestra habitación de un oscuro ser cuyos ronquidos hacían vibrar las literas donde dormíamos. Por suerte, con el mismo halo de misterio con el que apareció dicho ser se esfuma alrededor de las cuatro de la mañana para que podamos dormir un poco.

Tan pronto como sale el sol desayunamos, preparamos el equipo y comenzamos a seguir la huella en dirección al collado de Linza. Durante el trayecto nos vamos encontrando con los moradores del norte que saluda nuestro paso a la voz de “Kaixo” y “Oso Ondo”. Será la tónica habitual durante este día escuchar poca lengua castellana.

La Mesa de los Tres Reyes a la izquierda del valle

Una vez alcanzado el collado de Linza nos dejamos caer en una suave diagonal hacía la izquierda hasta divisar ya al fondo la cima de la Mesa de los Tres Reyes. Desde el fondo del barranco superamos un pequeño desnivel hasta llegar a una loma que ya prácticamente no dejaremos hasta que nos quitemos los esquis antes de llegar a la arista cimera.

Aunque en esta zona las montañas son más bajas que en los valle más orientales las vistas que nos vamos encontrando son igual de espectaculares.

Pertrechema y las Agujas de Ansabere

Hace un día perfecto para estar en el monte por lo que dedicamos bastante tiempo a fotografiar la zona, ya que es la primera vez que la pisamos.

Si alguna vez me pierdo … No me busqueis en esas agujas 😛

En estas nos adelanta un oriundo de la zona cual expresso de medianoche y sin dudarlo intentamos seguirle el ritmo para que nos lleve por el camino más comodo. Pero, como ya hemos podido comprobar en otras ocasiones, esta gente del norte está hecha de otra pasta, así que poco depues estamos con la lengua fuera y pidiendo clemencia. De cualquier modo, estamos ya a pie de cumbre prácticamente, así que solo nos queda cambiar esquis por crampones y subir la arista cimera.

Arista cimera

Hay que andarse con un poco de ojo porque la arista, aun no siendo díficil, va alternando tramos de roca con nieve blanda e incluso un poco de hielo, así que hay que mirar bien cada paso. Aunque somos de retirada de fácil, superamos la arista y llegamos a la cumbre.

Aquí noy hay ni mesa ni reyes …

San Francisco Javier
Réplica del Castillo de Javier

… solo hay un santo, un castillo de hojalata y gentes del norte almorzando al sol y disfrutando de las vistas. Defraudados por no haber encontrado ningún monarca destrepamos la arista ponemos los esquis en modo descenso y bajamos el largo barranco que nos lleva hasta la Hoya de Portillo de Larra, desde donde remontaremos la Pakiza de Linzola buscando un descenso más directo hasta el refugio de Linza (track).

Después del merecido descanso en el refugio y tomando un café al sol comentamos:

  • Pues no hemos visto ningún rey por aquí
  • Pues no, vámonos a la zona de Riglos a escalar que allí por lo menos vemos buitres
  • Oso ondo … A falta de reyes buenos son buitres

Al amanecer del domingo el reloj y una pista en mal estado deciden por nosotros que en lugar de escalar Dos Diablos en el Corazon en Peña Rueba, hagamos Tierra de Naide (V+, 145m, 5 largos) en los Mallo de Agüero. Una vía corta, fácil y equipada por nuestros admirados Sendero Límite, lo cual es siempre sinónimo de escalada de placer.

Pared este de los Mallo de Agüero

Cuando llegamos al aparcamiento y nos disponemos a salir, una pareja que había allí nos preguntan:

  • ¿Donde vaís?
  • A Tierra de Naide – les respondemos
  • Ah bien … Ya vereis, es demasiado fácil …

Bueno, siempre es preferible que te digan esto antes de comenzar una vía, a que te digan lo contrario, no? Comenzamos a andar, y cuando llevamos apenas cinco minutos me noto muy ligero. Miro a Luis y el va igual ligero que yo …

  •  Pues estamos buenos, vamos para abajo a por los cascos

Me puedo imaginar lo que pensaría la pareja al vernos volver a por los cascos.

L1. III+ o IV. El largo termina donde empieza la sombra

Llegamos a píe de vía y comienza Luis a escalar. Tal y como nos han avisado esto es bastante fácil, placa tumbada de conglomerado que se supera sin problemas. El segundo largo mantiene esa tónica aunque ya no tan tumbado.

L2. V, un poco más vertical que el anterior
Vistas a Peña Rueba desde la segunda reunión

El tercer largo de nuevo tumba y nos deja a pie del largo más díficil del día, un V+ mantenido muy bien protegido que se sube sin mayores dificultades.

L4. V+ más vertical pero sin ningún paso especialmente duro

El último largo vuelve a ser sencillo simplemente para llegar a lo más alto del mallo.

Acabando la vía

Una vez arriba solo queda recoger …

… disfrutar de las vistas …

… y despedirnos de los buitres que nos esperan al comienzo de la canal del rapel …

El Mallo de los Tres Buitres

 

Enlaces más serios …

Mesa de los Tres Reyes en LaMeteoqueViene

Tierra de Naide en Costra y Pus

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No todo en la vida es faena. Vall de Gerber

Después de las escaladas conglomeradas en Collegats y un día de montañismo puro y duro en la Vall de Boi va siendo hora de despedirse de esta larga Semana Santa pirenáica. Casi dos semanas dando tumbos de un valle a otro con todos los trastos en el maletero de coche es un sueño para cualquier montañero, y poder hacerlo de vez en cuando un privilegio del que a menudo pienso que aún no soy lo suficientemente consciente. De cualquier modo, antes de volver a las cálidas tierras levantinas todavía da tiempo a una última parada en el Valle de Aran. En esta ocasión son Berta y Rober los que me acogen en Vielha. Como de costumbre el Valle de Aran es la zona con más nieve, así que hay que aprovechar y concluir la temporada de esquí de travesía.

El primer día pensamos dar una vuelta por el entorno de la estación de Baqueira pero nada más bajar del coche empezamos a oir petardazos que intuimos que son aludes provocados por la propia estación, así que reconsideramos la idea y decidimos simplemente hacer una foqueada sin salirnos del dominio.

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Así luce Baqueira

El día tampoco acaba de despejar así que nos dedicamos  a seguir la huella de unos machacas vascos que han salido delante de nosotros y parece ser que están preparando algún campeonato. Como era de esperar, pronto desaparecen de nuestra vista y cuando se nos echa la niebla encima perdemos totalmente su rastro.

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Rober y Berta flanqueando por nieve pocha

Viendo el panorama llegamos a una de las cotas más altas de la estación y decidimos quitar las focas y bajar al parking que además va siendo hora de comer. Justo cuando empezamos a bajar aparece levemente el sol y nos permite disfrutar de una bajada con la mejor nieve que hemos tocado en estas dos semanas. Después de comer hacemos un par de subidas y bajadas más, por el que dirán más que otra cosa, porque las piernas a estas alturas van ya justitas de fuerzas, y volvemos a casa.

Y en estas llegamos al último día de las vacaciones … ¿que hacemos? ¿Actividad por todo la alto? ¿Palizón aeróbico? ¿Ayudamos a los operarios de Baqueria a cerrar la estación? … Va a ser que no … Echamos un vistazo a la guía que tenemos de la zona donde encontramos esto: “La Vall de Gerber no es muy idónea para la práctica del esquí de montaña por sus constantes subidas y bajadas debido a obstáculos naturales. No obstante dicha premisa se vuelve virtud por el hecho de recorrer un valle solitario”. Esto, pasado por el traductor Guía de Montaña – Chikos del Piolet da como resultado: “Echa a la mochila un bocata de jamón y el termo de te caliente y, sin madrugar mucho, date un paseo en plan relax por la Vall de Gerber”

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Entrada a la Vall de Gerber

Empezamos la ruta desde el parking de la Peulla y después de un flanqueo un tanto aburrido llegamos al acceso al valle. Ya aquí empezamos a ver que va a valer la pena la decisión que hemos tomado. Todo lo que pone en la guía es cierto, hay mucho sube-baja por el fondo del valle, lo cual hace un poco cansino progresar a veces. Pero las vistas a las estribaciones de Aigüestortes compensan con creces el esfuerzo.

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Día primaveral espectacular

Vamos progresando por dentro del bosque disfrutando del juego de luces, sombras y reflejos que este día del comienzo de primavera nos está regalando hasta que el fondo del valle se cierra y nos damos de bruces con un lago … helado y cubierto de nieve.

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Sensación muy curiosa la de cruzar un lago helado con esquís

Nuestra ruta cruza directamente el lago, para remontar las laderas de enfrente, así que no queda otra que cruzarlo. Hace muy buen día, así que si se rompe el hielo no vendrá mal refrescarse (congelarse) un poco. En las fechas en las que estamos la capa de hielo aun debe ser bastante gruesa, por lo que no supone ningún riesgo cruzar.

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Y ya se ve el refugio de Gerber, con el Pic de Amitges al fondo

Superado el contrafuerte del lago la pendiente suaviza bastante  y vemos huellas que nos llevarán sin mayor contratiempo hasta el refugio.

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Rober trazando las últimas zetas de la temporada

Cuando llegamos al refugio vemos la multitud de opciones que ofrece esta zona para el esquí de montaña.

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Pues para venir con calma …

Nos pasamos un rato observando el entorno hasta que llegan un par de esquiadores más al refugio. Ellos hacen una parada rápida y continúan rumbo a uno de los múltiples picos que rodean el circo. Nosotros, por hoy, hemos llegado a nuestro destino. Nos metemos al refugio a almorzar y afrontamos la última bajada de la temporada.

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La bajada no resulta tan pesada como podría parecer. Con un poco de ojo se van enlanzando los descensos con los pequeños repechos para no tener que remar demasiado. Así que sin demasiada dificultad llegamos al punto donde comienza el flanqueo que hemos hecho a primera hora de la mañana. Sin embargo a nuestra derecha se abre una pala de nieve que nos pide a grito que la bajemos. Es muy atrayente, pero de sucumbir a la tentación nos tocaría volver al coche andando cuesta arriba por la carretera hasta el parking …

¿Que como acaba la historia? Os dejo el vídeo y el track para que lo adivinéis por vosotros mismo 😛

 

 

Y con esto vuelta a Valencia y a trabajar, que aunque no todo en la vida sea faena hay que ganarse los cuartos para poder hacer estas cosas …

 

A vueltas con el refranero

Dice el refrán que “marzo airoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso” … pues si te plantas en Benasque a finales de marzo con la intención de disfrutar de varios días de esquí de travesía es de esperar que te encuentres aire, mucho aire …

Ya en el viaje desde Valencia las rachas de viento hacen que el coche se tambaleé de un lado a otro de la carretera. Que menos se puede esperar del Valle del Ebro y su temido Cierzo!! A la llegada a Benasque consultamos con los lugareños que nos recomiendan rebajar las pretensiones de actividad para el día siguiente y buscar orientaciones norte para evitar placas y costras. Nosotros, chicos obedientes, nos tenemos muy bien aprendido el refranero … “haya donde fueres haz lo que vieres” … así que decidimos intentar el Pico de Estos por el Valle de Literola. En principio, actividad corta, sin mucha pérdida y con orientación norte.

El día amanece soleado, pero de nuevo con un viento muy intenso. Aun así vamos al aparcamiento y mientras nos preparamos las mochilas, un ilustre aparca a nuestro lado. Se trata del meteorólogo (aunque en realidad es pediatra) más conocido del Pirineo Aragonés. Vaya, si él ha decidido venir a esta zona también será que no hemos elegido mal, ¿no?

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El viento azota las cumbres de la zona del pico del Alba y Paderna

La primera parte de la subida, aun con los esquís en la mochila, transcurre por un sendero protegido por el bosque, por lo que subimos bastante cómodos. Cuando los arboles dan paso a terreno más despejado comienza a aparecer la nieve por lo que nos calzamos ya las tablas. Desde aquí un suave paseo por el margen derecho del barranco (en sentido de subida) nos deja en la bifurcación entre la cabaña de Literola y el barranco que continua hasta el Ibón Blanco de Literola, por donde el año pasado disfrutamos de una preciosa bajada.

En esta ocasión nos desviamos hacia la izquierda haciendo un poco de guarri-esquí para practicar técnicas de fortuna y llegar a la cabaña. Aquí ubicamos (o eso creemos) los picos que nos interesan. Viendo que el día sigue demasiado desapacible descartamos el pico de Estos y decidimos intentar las Fites de Perdigueret al encontrarse más cerca y parecernos el trayecto más evidente.

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El viento sigue soplando de lo lindo en cotas altas

 

Hoy, fieles a nuestro (desaconsejable) estilo,  solo traemos el GPS con el track, pero sin mapas. Como también nos suele ocurrir a menudo, nos equivocamos de lado del barranco por el que ascender, por lo que llegamos a un punto en el que para seguir subiendo nos hubiera tocado bajar al fondo y volver a subir. Nosotros, duchos en estas lides, nos damos cuenta del pequeño empastre en el que nos hemos metido, y rápidamente volvemos sobre nuestras huellas hacia la cabaña para intentar enmendar el desbarajuste.

Vuelta al plan inicial, pico de Estos, pero sin estres, que es el primer día de vacaciones y quedan muchas actividades por delante. Ahora sí, vamos siguiendo el track del GPS, pero conforme vamos ganando altura el viento ya se hace insufrible por lo que decidimos abandonar. Nos queda un regusto amargo, pues es todavía temprano y quizá esperando el viento amaine … y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy … y da igual … vamos a Benasque y por lo menos comemos caliente.

Para el segundo día la meteo parece que va a aguantar bien hasta mediodía así que decidimos ir a una zona conocida para asegurar alguna cumbre. Echamos un vistazo al libro de Jordi Corominas de rutas de esquí por Benasque y decidimos intentar el Cordier. Una de las cimas del macizo de Maladetas de más de 3200 metros. En esta ocasión la ruta la conocemos de ascensiones previas a la Maladeta. Básicamente es subir hasta la Renclusa, para desde allí remontar el glaciar de la Maladeta con tendencia a la derecha buscando un corredor que da acceso a la arista cimera del Cordier.

Nos ponemos en marcha con las primeras luces del día y antes de llegar a la Besurta comenzamos una diagonal por el bosque para ir ganando desnivel poco a poco.

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De paseo matinal por el bosque

La aventura boscosa de la mañana resulta ser de lo más bonito del día gracias a paisajes como este:

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En unas dos horas llegamos a la altura de la Renclusa, pero la pasamos de largo, dejándola a nuestra izquierda, para enfilar directamente la subida al glaciar, no sin antes reponer un poco de energías que la subida que viene ahora es de las que se pega a las piernas y parece que no acaba nunca. Poco a poco, cada uno a su ritmo vamos arañándole metros al Cordier.

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Todas las Maladetas ante nosotros

Una vez superado el primer repecho del glaciar, la vista hacia la otra vertiente del valle nos empieza a avisar que el tiempo ya va cambiando.

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Comienzan a llegar nubes desde Francia

Antes de cubrirse completamente alcanzamos a ver el trayecto hasta la cumbre.

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La cima del Cordier

Al llegar a la base de la pared hay que buscar un pequeño corredor (no se ve en la foto), ascenderlo y ya desde allí seguir el terreno más evidente hasta la cima. Nosotros enfrentamos el ultimo tramo con dos largas diagonales. Pero cuando ya estamos llegando al inicio del corredor vemos a una pareja que nos lleva un poco de ventaja penar de lo lindo a cada paso que dan. Los vemos hundirse hasta la rodilla (incluso con los esquís) hasta que se paran justo al pie de corredor. Para rematar la jugada un viento gélido comienza a levantarse, trayendo nieve y muy mala visibilidad. De nuevo el refranero (¿aceptamos José Mota como refranero español?) viene a nuestra cabeza … “si hay que ir se va … pero ir pa na es tonteria” … Una vez más, media vuelta y bajando que es gerundio … Ya subiremos al Cordier cuando no vaya a ser un sufrimiento. Por lo menos nos llevamos el track para la próxima y un buen calentón de piernas.

Para el tercer día recibimos refuerzos. Viene Rober desde Vielha, con una tortilla de patatas bajo el brazo que acompañará el confit de canard que nos preparan los padres de Manu para cenar. Con semejante recarga energética no podemos permitirnos otra retirada más, así que decidimos volver al pico de Estos a intentar resolver la siguiente contradicción: ¿”Segundas partes nunca fueron buenas” o “A la tercera va la vencida”?

Hoy, por fin, parece que la meteorología nos va a respetar todo el día, así que nos planteamos realizar la circular desde el Pico de Estos hasta las Fites del Perdigueret pasando por la Tuca del Frontonet.

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Rober y Manu en la zona de porteo

Hoy vamos “armados” hasta los dientes. Llevamos el GPS con el track y ¡¡ los mapas !! Y como nos gusta pasarnos tanto por exceso como por defecto nos traemos hasta el mapa de papel. Semejante arsenal, y tener tan reciente el recorrido, hace que vayamos como un tiro hasta la base del pico de Estos.

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Superada la cabaña, se gira a la izquierda y después de una breve subida se accede a una vaguada que te lleva al pico de Estos

Las vistas hacia el Salvaguardia y el resto de la linea fronteriza con Francia son espectaculares.

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Manu, el Hospital y el Salvaguardia

Cada uno siguiendo la huella que le resulta más cómoda llegamos al collado donde decidimos dejar los esquís para subir al Pico de Estos con piolet y crampones.

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Arista al Pico de Estos

La arista es espectacular con vistas al también al valle de Estos …

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… y al otro lado vemos al Pico Maldito

El último tramo de la arista resulta incluso más espectacular.

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La vista circular desde la cumbre hacen que el esfuerzo de hoy haya valido la pena.

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Valle de Cregueña
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Posets a la derecha y el Valle de Estos

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Foto de cumbre y a por la Tuca del Frontonet.

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Cuando bajamos nos cruzamos con gente que esta haciendo la misma ruta pero en sentido inverso.

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Unos que vienen y otros que van

Cuando llegamos al collado nos volvemos a poner los esquís y afrontamos la breve subida que nos deja en la cima de la Tuca del Frontonet. Desde aquí seguiremos una divertida arista que hacemos con los esquís.

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Rober y Manu en la cima de la Tuca del Frontonet con el pico de Estos al fondo

La sensación de sube y baja por la arista con los esquís me resulta muy curiosa. Se avanza muy rápido y te hace sentirte un esquiador de montaña de verdad.

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Aunque la arista es una delicia, aun nos queda una media hora para llegar a la cumbre de Fites del Perdigueret. El sol empieza a apretar bastante por lo que la nieve se va a transformar rápidamente, lo cual hará que no disfrutemos mucho de la bajada.

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Pues nada, nos vamos para abajo ¿no?

No hay mucho que pensar la verdad. Nos tiramos de cabeza ladera abajo y nos da tiempo a enlazar cuatro o cinco giros con buena nieve … después, sopa húmeda hasta la cabaña de Literola … Aquí paramos un rato a picar algo y empredemos la vuelta a ver si aun llegamos a tiempo de que nos den algo de comer en Benasque, para redondear una hermosísima jornada de esquí de montaña.

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Visto lo visto, en esta ocasión hay de decir que, en ocasiones, es mejor dejar para mañana lo que se puede hacer hoy, y que las segundas partes pueden ser mucho mejores que las primeras!

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Mulleres con esquís

En un año de tan pocas nieves conviene aprovechar el más mínimo resquicio de esperanza para cargar los trastos al coche y salir pitando a Pirineos a ver que se puede hacer. En esta ocasión aprovechando que en Valencia es fiesta el 22 de Enero y que Salva tiene una casita muy acogedora en Taüll voy para alla con la intención de hacer el Mulleres con los esquís, mi primer tres mil invernal como esquiador, toma castaña!!

A última hora a Salva le cancelan los días libres que había pedido, pero como yo ya me había hecho a la idea de subir cuando termino de trabajar me subo al coche y me voy para el norte. Este tipo de actividades no hay que hacerlas solo por el riesgo que conllevan a no ser que seas un gran conocedor de la zona a la que vas y de las condiciones en las que se encuentra. De todos modos tratándose de un fin de semana con tan buena previsión meteorológica raro sería no encontrarme a nadie con la intención de hacer la misma ruta. De no ser así me conformaré con dar una paseo tranquilo por la zona para liberar presiones de la semana laboral.

Así pues sábado a las 8 de la mañana me planto en el parking de la boca sur del tunel de Vielha y .. BINGO!!! Veo a otro esquiador siguiendo el ritual matutino … Pega pieles de foca, elige combinación de capas de abrigo, agua, comida y demás útiles de supervivencia … Le pregunto si va hacía Mulleres y como a buen entendedor pocas palabras bastan decidimos hacer equipo por un día y empezamos el camino. El tramo de senda que discurre por el fondo del valle se encuentra bastante escaso de nieve, por lo que la primera media hora larga toca porteo. Nos es hasta que empezamos a ganar desnivel cuando el manto nivoso va ganando continuidad permitiéndonos calzarnos ya los esquís.

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Otro día radiante en este atípico invierno de 2016

Jose Miguel, que así se llama mi compañero por hoy, conoce la ruta de haberla hecho en verano, así que en principio me despreocupo un poco de la orientación, porque ya tengo bastante con seguirle el ritmo, ya que va como un tiro. Llegamos a una pequeña cascada que el sendero supera por la derecha, pero que a nosotros nos parece más recomendable pasar por las izquierda en estas circunstancias. A continuación continuamos subiendo, y después de un pequeño despiste al irnos demasiado a la izquierda, localizamos la canal y la larga travesía a izquierda que hay que hacer para llegar al refugio de Mulleres. Superando todo este terreno un tanto guarrindongo se llega a una pequeña planicie intermedia donde esta ubicada la lata que sirve como refugio.

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Terreno más llano antes de afrontar la subida más dura

Llega el momento de reponer fuerzas dado que ya hemos superado casi la mitad del desnivel. Jose Miguel está muy fuerte y de nuevo retoma la marcha a un ritmo endiablado por la planicie que continua desde el refugio. Yo le sigo como puedo aprovechando toda la huella que va abriendo.

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Una mirada atrás que en breve se convertirá en una mirada adelante

Después de una larga travesía más o menos en plano a media ladera observó a Jose Miguel que se detiene para estudiar un pasaje por donde la nieve escasea bastante. Habiendo visto hasta el momento como se desenvolvía con los esquís en los pies me doy cuenta que no está viendo claro el paso por ahí. Le pregunto y me confirma que ve la nieve muy mal en ese tramo y que la caída que habría si cediera es bastante fea. Le propongo volver hacia el refugio y desde allí remontar unas palas de nieve muy amplias que se abren a la derecha en el sentido de subida, que es lo que había leído yo en alguna otra piada. Como no tenemos mucha más opción se da la vuelta y deshacemos el camino andado. De nuevo en el refugio localizamos la nueva subida y vamos a por ella.

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José Miguel acabando las rampas con más pendiente

Las primeras palas que afrontamos resultan ser las más inclinadas, así que tenemos que ir trazando amplias zetas para no fundirnos demasiado. Sin embargo una vez superadas solamente tenemos que hacer una larga travesía a izquierda para llegar prácticamente a pie del collado de Mulleres.

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Pero como va tan rápido este hombre ?!?!?!

Como viene siendo la tónica general esta mañana José Miguel llega primero al acceso al collado y me espera allí. Me pregunta si nos dejamos aquí los esquís y hacemos lo que resta hasta la cumbre con crampones y piolet. Acepto encantado ante la posibilidad de que esto iguale nuestro ritmo de subida y no tenga que llegar a la cumbre con la lengua fuera cual sabueso sediento. Ya con los pinchos en los pies atacamos rectos el collado y después de una pequeña trepada entre nieve y roca alcanzamos el collado que me regala unas vistas impresionantes de sitios ya conocidos pero nunca vistos desde esta perspectiva.

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La cresta de Salenques Tempestades al Aneto

La cumbre ya queda cerca, así que enfilamos la arista cimera buscando el mejor camino entre nieve venteada y bloques grandes para finalmente llegar a nuestro objetivo …

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José Miguel llegando a la cumbre

Cuando llego a la cumbre me quito la mochila, el casco … que lo dejo en el suelo … y comienza a deslizar ladera abajo … al comienzo el ruido que hace es solo un siseo que aumenta conforme va ganando velocidad y chocando contra una piedra tras otra rumbo a un destino fatal en lo hondo del valle … sin embargo cuando lo pierdo de vista el sonido súbitamente se detiene.

  • Me parece que te has quedado sin casco … – dice José Miguel
  • Pues yo creo que no …

Sigo los pasos que ha ido dando mi casco y entre dos piedras colocadas por el destino en ese preciso lugar se encuentra allí detenido. Primer golpe de suerte del día.

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Y llegados a este punto mejor no volver a quitárselo que queda la bajada …

Llegó el momento de comenzar el camino de descenso. Deshacemos la arista hasta el collado y destrepamos el paso entre roca y nieve.

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Uyyy que bajada más buena nos espera

En pocos minutos llego a donde hemos dejado anteriormente los esquís y espero a José Miguel mientras quito las pieles de foca y guardo los crampones y el piolet.

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José Miguel descendiendo el collado

La visión de la bajada que nos espera es paradisíaca. Un manto de nieve impoluta solo marcada por nuestras huellas de subida. Así que como quien se tira de cabeza a una piscina me encaramo a la pendiente para empezar a trazar giros … pero cuando no he dado ni el primero doy con mi cara en la nieve y veo que los esquís se han quedado clavados en la nieve. “Bueno, debe ser cosa de calentar” pienso yo. Me recoloco los esquís, la mochila, el casco y dispuesto a no volver a pegarme otro trastazo me lanzo de nuevo a tumba abierta con el mismo resultado que un par de minutos antes. Yo diría que sabía esquiar …

En estas que llega José Miguel a mi lado y me dice:

  • ¿Has esquiado alguna vez en nieve costra?
  • Que yo sepa no
  • Bueno, pues siempre hay una primera vez … No eches el peso muy adelante, deja que el esquí corra, y haz giros muy amplios cuando vea que la punta del esquí comienza a salir de la nieve.

Con estos consejos me pienso de nuevo la jugada y comienzo a bajar trazando giros mucho más amplios esperando que más abajo la nieve esté más transformada haciendo el descenso más agradable. De cualquier modo, entre caída y caída llegamos a las palas que dan acceso al refugio, que tal y como esperábamos presentan unas condiciones más disfrutonas. A partir de este punto el problema será el contrario, a esta zona ya hace rato que dejó de darle el sol y quizá se encuentre demasiado dura. Habrá que ir tanteando el terreno. Comienzo a bajar siguiendo las huellas de subida hasta que encuentro un obstáculo en el camino …

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Alud de fusión el 23 de Enero …

Desde lo alto de una arista donde ha calentado bien el sol durante la mañana se ha debido desprender un pequeño alud de fusión que ha bajado por la canal por la que hemos subido. Habrá que aprender la lección para futuras excursiones. No vale solo con preocuparse de la estabilidad de las zonas por las que pasas, si no que también hay que vigilar los alrededores. En fin, cruzamos los restos del alud y ya nos dirigimos derechos al fondo del valle donde llegamos y nos quitamos los esquís. Solo nos queda portear el camino de vuelta de regreso al coche.

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