Pirineos Go! Hazte con todos … los tresmiles. Ramougn

El verano del año 2016 pasará a los libros de historia por un hecho que revolucionó el mundo civilizado. ¿Cual? El pueblo español (muy español y mucho español)  vuelve a votar en masa a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno ??? … NOO !!! … Por la irrupción en esta sociedad histérica de Pokemon Go! Durante un par de semanas no habrá día en que uno encienda la tele y no tenga que tragarse una par de noticias sobre la situación más esperpéntica en la que alguien ha sufrido un accidente mientras intentaba cazar un Pokemon virtual. Cosas de la psot-Modernidad y las nuevas tecnologías …

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Lac de Aubert. Un lugar idílico para hacer vivac

Nosotros, todavía en el área del Neouville, donde no hay cobertura, y por tanto no podemos dedicarnos a cazar a estos bichos inventados, tendremos que conformarnos con cazar tresmiles. Curiosa la tendencia antropológica que tenemos de coleccionar cosas, ya sean tresmiles, Pokemons, piedras, conchas o cuberterías de equipos de fútbol …

El Ramougn es uno de esos tresmiles para coleccionistas. Apartado de los macizos principales y con una vía de acceso que requiere de trepadas un tanto aéreas. Pero vaya, como suele pasar con el coleccionismo, estas cosas hacen más valioso al objeto de deseo, por lo que aquellos que quieren acabar su lista de tresmiles (no miro a nadie, Rober, Luis, Jose Luis, Manu) han de alcanzar su cumbre.

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Allá al fondo el Ramougn

El día vuelve a amanecer radiante, así que sobre las 7 de la mañana nos ponemos en marcha Rober, Berta, Eduard y yo. La primera parte de la subida nos vuelve a regalar unas vistas espectaculares sobre esta zona del Pirineo Francés. Los hitos aparecen y desaparecen bastante a menudo, pero como Rober y Berta han hecho esta ruta dos días antes nos van dirigiendo hasta que el camino hacia el Ramougn se separa de la ruta normal al Neouville.

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Superado este caos de bloques, giraremos hacia la izquierda en dirección al Ramougn

En este punto entramos en el nevero, por lo que hacemos una parada rápida para colocarnos los crampones y sacar el piolet. Conforme nos vamos acercando a la base de la arista que conecta el Ramougn con el Neouville la subida parece más complicada.

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Según hemos leído en las reseñas no hay ningún paso especialmente difícil, pero si varios con patio. Conforme seguimos acercándonos vamos identificando los punto claves de la ruta lo cual nos tranquiliza un poco.

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Finalmente salimos del nevero y ya nos montamos en el canal de roca donde empieza la escalada al Ramougn. Eduard y yo formaremos una cordada que iremos por delante y Rober y Berta nos seguirán.

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Equipándonos antes de meternos en faena

La principal dificultad se encuentra nada más comenzar, donde hay que atravesar una placa tumbada con un patio interesante desde un pequeño collado hasta otro canal de roca. Afortunadamente, la placa tumbada tiene multitud de fisuras y recovecos por donde avanzar y meter seguros para proteger. Además, con los pies de gato se sube sin problemas. Paso yo y Eduard viene después.

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Placa tumbada que hay que atravesar por la vertiente norte

Continuo de primero intentando buscar el camino más evidente en todo momento. La ruta se asegura muy bien, la roca es muy aceptable y ya no hay tanto patio, así que seguimos ascendiendo por la vertiente norte sin mayor problema. Cuando las cosas se complican por este lado me da la impresión que hay que cruzar la arista hasta la vertiente sur. Mientras me lo pienso llega un guía francés con un cliente que nos adelanta. Compruebo que han cruzado la arista como yo suponía, por lo que me pongo a rebufo y les sigo.

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Eduard atravesando la misma placa

Llega Eduard y pide seguir él de primero. Le paso los cacharros y comienza él a seguir la estela de nuestros vecinos del norte. La cosa se pone un poco más fácil de momento, puesto que se continua por una chimeneas bastante protegidas hasta llegar a otra placa, donde hay que volver a proteger con friends y lazos.

Desde aquí ya alcanzamos la cumbre donde coincidimos de nuevo con los franceses. Les preguntamos que desde donde se rapela, a lo que nos contestan con “Ne pas rapel” … Asi que nos tocará destrepar todo lo escalado hasta aquí.

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Esperamos a Rober y a Berta para hacernos la foto de cumbre todos juntos y comenzamos el descenso.

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El SAM vuelve a la carga

Con el camino memorizado de la reciente subida volvemos al collado sin ninguna dificultad, donde recogemos cuerdas y volvemos a calzarnos los crampones para comenzar el descenso.

Aquí tenéis el track en Wikiloc.

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14055737

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Agujas de Santa Agueda

En Benicassim, tierra de festivales musicales, playa y buen tiempo incluso en Navidad se encuentra la pequeña cresta de las Agujas de Santa Águeda. Una joya para senderistas avanzados que supone una actividad muy entretenida y divertida que se puede hacer en un día desde Valencia sin ninguna prisa.  Hoy seremos un grupo grande y como viene siendo costumbre cada uno va llegando a una hora distinta, por lo que los más madrugadores comienzan la actividad antes. Mientras que el segundo grupo, al ritmo de la locomotora de Villena, intentaremos darles alcance lo antes posible.

Al principio esta la unica subida fuerte del dia. Benicassim al fondo

La aproximación no tiene mucha pérdida, pasado Benicassim se trata de seguir las indicaciones hacia el Desierto de las Palmas y aparcar el coche poco después de cruzar el puente sobre la autopista. Una vez allí, se sigue una pista en dirección a las agujas que ya son visibles. Prácticamente todo el desnivel se hace en la primera subida. Entre el calor que hace ( … y es 27 de Diciembre!!) y el ritmo que pone Luis, el calentón inicial es importante.

Después ya se trata de ir superando cada una de las agujas

Pero una vez llegas al filo de la cresta la cosa se pone más plana y las continuas trepadas y bajadas hacen que el ritmo sea ya más llevadero. Además, las vistas a ambos lados de la cresta siguen siendo un espectáculo en todo momento. Cuando llevamos alrededor de una hora de camino empezamos a oir las voces de la avanzadilla más adelante.

Alguna trepadilla corta para dar ambiente alpino

Ya todos reunidos continuamos el recorrido siempre buscando el terreno más evidente, aunque en alguna ocasión por darle un toque más de aventura nos subimos al filo de la arista buscando trepadas que en ningún momento tienen mucha dificultad si se está acostumbrado a escalar. Además, el rodeno típico de esta zona aunque parece muy quebradizo, se deja agarrar para dar los pasos más complicados.

En general terreno divertido y muy rojo … como todos los excursionistas de la jornada

El día continúa nublado e incluso alguna nube parece que puede traer un poco de lluvia, pero nada serio. Así que seguimos superando cada una de las pequeñas agujas rumbo al Agullot que es la cima principal de la cadena.

Tónica general de la cresta

Para llegar a él hay que vencer un poco más de desnivel, pero de aquí en adelante ya sera todo bajada y llaneo. Al final llegamos llegamos a la cima y cada uno se toma su tiempo para descansar o reflexionar allí …

 

Militante de las CUP reflexionando sobre el devenir de su partido

Decidimos comer a la bajada de Agullot, ya que bajar desde aquí tiene su miga. Primero se destrepa por una placa inclinada fácil, pero con un patio interesante a unos de los lados. La placa se va estrechando hasta que se convierte en una chimenea desde la que hay que dejarse caer a un pequeño collado para a continuación seguir destrepando por unos pequeños canales entre árboles antes de volver a tierra firme por la izquierda. Todo este sector está compuesto de bloques gigantes de piedra que le dan un toque de alta montaña a la jornada.

La bajada del Agullot se hace por esa canal con ambientazo alpino

A estas alturas del día las nubes se van retirando y nos dejan una maravillosa tarde para comer tranquilamente al sol y llegar al famoso trampolín. Un bloque de piedra que según desde donde lo mires parece estar en equilibrio precario, pero que una vez que te encaramas a él no parece para tanto.

El trampolín y un tío haciendo salto base …

Desde el trampolín, solo nos queda subir por una chimenea cerrada muy estrecha, conviene quitarse las mochilas para pasar mejor, e ir buscando ya el camino de bajada que se encuentra perfectamente señalizado con hitos. Por lo que llegamos al coche sin mayores contratiempos con las últimas luces del atardecer.

Ah pues no … Era un efecto óptico!

En resumen, ruta relativamente sencilla y muy divertida para gente acostumbrada a andar por el monte. Quizá el único consejo a tener en cuenta sería evitar días de calor.

Aquí os dejo también el track de la ruta

Escalar no es un deporte cómodo. Arista de Llosás al Aneto

– Si buscas comodidad, la escalada no es tu deporte …

Cuando semejante frase te la dice un dependiente de Barrabés con brazos como robles e invitándote a probarte una talla más pequeña aun de pies de gato te planteas que quizá tenga su parte de razón. Escalar no es cómodo …

Escalando en Remuñe

Pero no todo en la vida es comodidad y esta incomodidad al menos la elegimos nosotros.

Manu volviendo al mundo de la roca

Además, te permite conocer muchos otros lugares y llegar a sitios usando caminos distintos a los habituales.

David “disfrutando” de sus flamantes pies de gato nuevos

Cuando el camino que elegimos está en el límite de nuestras posibilidades toca desistir o ponerse en manos de profesionales para aprender de ellos. En esta ocasión optamos por la segunda opción y decidimos hacer la arista de Llosás con Toni, un guía del Valle de Benasque.

“Ya hemos calentado. A dormir que hay que madrugar!!”

Manu ya lo conoce, así que ellos dos harán una cordada, mientras que David y yo iremos a rebufo. Quedamos para tomar una cerveza el sábado por la tarde para conocernos, ultimar detalles y despedirnos hasta las cinco de la mañana del domingo que es cuando salimos de Benasque hacia Vallibierna.

Comenzamos aun de noche, a la luz del frontal con destino al Ibón inferior de Coronas desde donde ya nos desviaremos por una canal que nos depositará al comienzo de la cresta.

Manu y Toni camino a la cresta

Cuando llegamos a la arista propiamente dicha ya comienza a aparecer el sol lo que nos permite ir entrando en calor antes de meternos en faena.

Manos a la obra

La subida a la primera aguja, la Argarot, no reviste mayor dificultad. La roca de momento es buena, y la sucesión de cortas trepadas y destrepes hace que avancemos a buen ritmo.

Las agujas de Argarot, Tchihatcheff y Franqueville

Sin mayores contratiempos llegamos a la cima de la Argarot y comenzamos el destrepe que nos deja al píe del paso más técnico de día, el comienzo de la aguja Tchihatcheff.

David destrepando la aguja Argarot

Llegados a este punto, ir con guía marca la diferencia. En lugar de dudar veinte veces sobre por donde atacar la dificultad, Toni sube rápidamente y nos deja colocados los seguros a David y a mí.

Toni después del paso de la fisura

El paso más difícil es un placa-diedro inclinada hacia la vertiente de Llosas con una fisura a la izquierda donde se protege bien con friends y por donde ir subiendo las manos. Los pies van encontrando pequeños escalones para ir ascendiendo. Superada esta dificultad, se sube por una chimenea, hasta rodear un gendarme por la derecha y ya volver al filo de la arista, donde otra placa tumbada nos conduce a la segunda cumbre del dia.

Placa de acceso a la aguja de impronunciable nombre ruso

Ahora toca rápel de 40 metros. Como David y yo nos hemos retrasado un poco, cuando llegamos a la cima, Toni ya ha descolgado a Manu para ir ganando tiempo. Al llegar nosotros juntamos cuerdas y todos para abajo.

Toni en el rápel

La ascensión a Franqueville es más sencilla que la anterior, pero aun así no hay que descuidarse ni un momento. Aprovechamos la ocasión para prácticar el ensamble corto con los consejos que nos va dando Toni. De este modo podemos avanzar con seguridad y cierta rapidez.

Lo que ya llevamos recorrido

La roca sigue siendo aceptable y aunque el terreno es bastante aéreo se va dejando hacer …

Y al fondo ya va asomando el Aneto!

Alrededor de las doce y media llegamos al segundo rápel de la jornada. Un poco más de veinte metros que nos dejan en el collado superior de Llosás, momento para decidir si continuamos o damos por finalizada la jornada.

Manu y Toni preparando el rapel

Aunque lo que nos queda no es difícil, sí que es largo así que no podemos dudar mucho si queremos acabar la cresta con la cumbre del Aneto.

Pero una vez aquí, como le vas a decir que no al techo del Pirineo!

Así que rapelamos y nos dirijimos a una canal de piedra suelta por la vertiente de Llosas desde donde accederemos de nuevo a la cresta.

Manu y Toni después del rápel

Esta chimenea resulta ser el tramo más penoso del día. Mucha piedra suelta, incluidos bolos grandes que hacían que hubiera que extremar la precaución tanto para agarrar solamente las piedras firmes como para no tirarles accidentalmente nada a los compañeros que van por debajo. No siempre se consigue, por lo que un dedo y un hombro fueron alcanzados en el bombardeo, por fortuna, sin causar apenas daños.

UFHHH!!! Menos mal que se ha acabado la canal inmunda esta ya!!!!
Y que cerquita se ve ya la cruz !!

Son aproximadamente las dos del mediodía, llevamos ya ocho horas de actividad en el cuerpo así que las ganas de llegar a la cumbre son bastantes. Por suerte, a partir de aquí el terreno se vuelve más amigable. De nuevo la roca gana en calidad y aunque hay nieve recién caída se avanza sin mucha dificultad. Así que lazando mogotes y manteniendo la comunicación en todo momento seguimos con nuestro ensamble corto.

Encarando ya las últimas dificultades del día

De nuevo es una sucesión de pequeñas escaladas y destrepes, aunque ahora con clara tendencia ascendente. Conforme avanzamos vamos pasando por las agujas Escudier y Daviu y por la salida del corredor Estasen.

Ya casi estamos!!

Y por fin cima!!

David, Toni y Manu en la cumbre
 Toni:"Voy a darles un poco de té con miel a estos que se me desmayan" David:"Donde habré dejado yo mi zona de comfort" Manu:"5 tremiles menos en la lista" Gabi: "Ya va siendo hora de que me afeite, no?"
Selfie montañero.

Nos regalamos diez minutos de descanso en la cumbre ya que estamos solos, y eso no el algo que ocurra a menudo en el Aneto.

Cresta de En Medio y Pico Maldito

Pero aun tenemos que cruzar el paso de Mahoma antes de poder relajarnos completamente. Aunque como todavía vamos encordados lo hacemos asegurados y así vamos más tranquilos.

Ahora sí! Se acabó lo difícil

Ya en la antecima cambio de indumentaria. Guarda cuerdas, hierros y mosquetones y saca piolets y crampones para llegar hasta el collado de Coronas atravesando el glaciar del Aneto … o lo poco que queda de él!

Este año tan seco ha sido devastador para el glaciar

Son aproximadamente las cuatro de la tarde y aun nos quedan unas cuatro horas más de bajada, así que David y yo vamos asumiendo que no podremos volver hoy a Valencia … Pero bueno, nadie dijo que esto fuera a ser fácil … ni cómodo. Así que nos dedicamos a disfrutar de la bajada viendo como las nubes van cubriendo el Valle de Aran.

La Forcanada entre nubes

Llegamos al coche las ocho de la noche con dolores por todo el cuerpo y unas ganas locas de dejar la mochila y quitarnos las botas. En ese momento llega la reflexión filosófica del dia:

– Hace mucho tiempo que no hago ninguna actividad en mi zona de confort – dice David

– La zona de confort está para ensancharla – le contesta Toni.

Definitivamente, estos habitantes del valle están hechos de otra pasta.

Escaladas utópicas

Cresta de la Cruz (V). Olvena, Huesca

Después de tres días por parajes nevados apetecía tocar un poco de roca como colofón a las vacaciones de Semana Santa. El objetivo en esta ocasión será la cresta de la Cruz en el pueblo de Olvena, entre Barbastro y Graus. El enclave es espectacular, el cañón que forma el rio Ésera a su paso por aquí deja unas formaciones rocosas donde la verticalidad y el vacio nos acompañaran durante la jornada.

Ambiente vertical asegurado

Después de un par de despistes en el camino hacia Olvena llegamos allí a mediodía. Las dos horas de coche nos han abierto el apetito así que lo primero que hacemos es buscar el bar del pueblo para picar algo rápido. Como a primera vista no encontramos nada preguntamos a una mujer que nos contesta lo siguiente:

– Aquí ya no hay ningún bar. El único que había era de unos catalanes y lo cerraron hace poco. La gente de este pueblo se quiere quedar sola.

Un poco patidifusos tras de la explicación sobre geopolítica aplicada al sector de la hostelería que nos ha dado la buena mujer decidimos buscar el comienzo de la escalada. Buscamos el camino hacia el puente romano que es la referencia para acceder a la cresta y en unos veinte minutos estamos equipándonos a pie de vía.

Aquí está la cresta que nos espera

El primer largo empieza en la vertiente opuesta a la carretera, por donde desciende la senda. Hay clavos y parabolts para proteger los pasos más complicados (usar cintas largas para disminuir el roce la cuerda), aunque en general se resuelve todo bastante bien. Superado el primer muro cambiamos de vertiente y llegamos a la primera reunión, bastante cómoda. Mariajo y David suben a continuación.

David llegando a la primera reunión. L1 IV+: clavos y parabolts. R1 equipada

El segundo largo sale directo hacía arriba desde la reunión rumbo al filo de la cresta. La llegada a la arista propiamente dicha dispara los niveles de adrenalina. Pasos de equilibrista por una pasarela de roca con vacío a ambos lados.

Mariajo en la zona más afilada de la cresta

Momentos para ser consciente de que en el fondo somos unos privilegiados de poder disfrutar de estas experiencias y de poder enfrentarnos a nuestros miedos.

Desde la segunda reunión tenemos que subir un pequeño muro más vertical hasta un bloque que se rodea por la derecha. A partir de aquí volvemos al filo de la arista por terreno más sencillo y monto reunión antes de la oficial, de nuevo para que la cuerda no roce tanto.

Mariajo de nuevo en el filo de la arista. L2 (IV+) R2 en puente de roca

A pie del cuarto largo vemos ya la mayor dificultad del día. Una pequeña panza desplomada con buenos agarres, pero donde hay que tirar un poco de brazos para superar el muro. En cualquier caso, se encuentra muy bien protegido y si llegas con energías se disfruta de la escalada.

Mariajo en el paso más complicado del día probando ténicas artificieras. L4 (V)

En este tipo de rutas siempre que superas el paso clave, después de la primera satisfacción pronto comienza la búsqueda del próximo reto. No tiene porque ser siempre algo más difícil sino simplemente el siguiente paso en el viaje hacia nuestros próximos sueños u objetivos.

Monto la reunión en unos puentes de roca justo al final del muro para poder ver como van subiendo mis compis. Mariajo va subiendo poco a poco hasta acabar el largo como una campeona. David, a continuación, decide aplicar la técnica choricera (es decir subir colgado cual chorizo) porque se nos está haciendo tarde ya y no es plan de ponerse puristas a estas alturas.

Ya vemos el pueblo y esto se acaba por hoy

Desde aquí solo queda un pequeño destrepe, un tanto extraño, por una chimenea (se puede asegurar con un clavo) que nos deja en la senda que nos llevará de vuelta al pueblo.

El destrepe raruno del día

Ya reunidos en tierra firme, foto de grupo y  a pensar en futuras, y por qué no, utópicas escaladas.

 

Aquí tenéis el croquis de la vía de Luichy:

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Otros datos:

– Aparcar en el pueblo de Olvena y buscar la senda de acceso al puente romano. Hay un desvío a la izquierda por la calle que sube al mirador. Unos 20 minutos aproximadamente desde el aparcamiento

-Usar cintas largas sobre todo en el primer largo y en el tercero.

-Algun friend o empotrador puede ser útil, así como cintas y cordinos para lazar puentes de roca o árboles.

-Nosotros tardamos unas cuatro horas en total.

Piada de Sergio de la misma actividad

Por último, no dejéis de leer a Eduardo Galeano. Lo bueno de escritores como él es que sus libros son inmortales y atemporales. El libro de los abrazos me encantó y Las venas abierta de América Latina es imprescindible para entender el ayer y el hoy de la región.

También es  muy recomendable la entrevista que le hicieron en Carne Cruda.

Y el monografico que le dedican en la Tuerka: