Andando en vertical. Ignatius en el Yelmo (130 m, V+)

El verano va tocando a su fin. Rober pronto marchará de nuevo a las Antípodas, Luis ha comenzado una nueva andanza en Toledo como domador de serpientes, David tiene que cargar una batería con solera en Madrid y yo tengo ganas de conocer las escaladas mesetarias. Así que coche cargado hasta los topes y carretera y manta hasta Toledo, no sin antes sobrevivir a una granizada de película a la altura de Requena. Las gotas frías de ahora ya no son como las de antes …

Equipazo roquero. David, Durga post-rock star a la izquierda, Rober, unchained master en el centro, y Luis, la cobra de Villena, a la derecha

Después de barajar varias opciones, descartamos escalar en Galayos. Esta quedada viene a ser como una despedida para el viajero y no nos apetece mucho enmarronarnos en vías clásicas, no sea que alguien pierda un avión. Así que finalmente optamos por la Pedriza, zona de escalada por excelencia de la capital del Imperio Hispánico, y de las Gürtel, Púnica, Lezo y demás … En fin, como dicen los Riot Propaganda: “Madrid, Valencia griten lo mismo … ” Capitales de la corrupción patria.

Agua para todos … Privatícese!!!

Ya avisados de lo que es la escalada en adherencia pura nos dejamos aconsejar por la vía mejor equipada de la zona, la Ignatius. Visto lo visto, como serán las demás … La zona en sí es una pasada a nivel paisajístico. Las formaciones rocosas adoptan multitud de formas que les dan nombre según la imaginación de los lugareños.

El Yelmo

Es probable que dentro de unos años haya otro lugar digno de peregrinación en la zona … La cárcel de Soto del Real, ilustre morada de lo mejor de la trama político-empresarial española: Barcenas, Granados, Gonzalez y los que te rondaré morena.

Alrededor de mediodía llegamos a pie de vía y hacemos cordadas, David y un servidor iremos por delante y Luis y Rober nos seguirán. Los pasos más duros de la vía se encuentran en el primer largo que a pesar de ser los más verticales son los mejor asegurados, por lo que se pasa sin problemas.

David superando la sección más vertical de la vía

Largo relativamente corto que te deja en la repisa de la primera reunión.

Llegando a la primera reunión

Pero aaaamigo, aquí la cosa cambia. Me toca ponerme de primero y empezar a subir por una placa tumbada más lisa y suave que la piel de un bebe de seis meses. Entre seguro y seguro vacío, aire, la nada, simplemente una roca que como por arte de magia te permite que las suelas de los pies de gato se queden adheridas para poder ascender. Las manos simplemente acompañan el movimiento, huérfanas del más mínimo resquicio en la roca donde poder agarrarse.

Roca, vacio y (muy) de vez en cuando algún seguro

Poco a poco voy ganando metros hasta que veo una reunión, así que me tiro hacia ella como un loco, me anclo y me pongo cómodo. Recupero la cuerda y le digo a David que comience cuando quiera. Cuando empieza a subir ya oigo alguna onomatopeya poco frecuente en un séptimo-gradista como él. Parece ser que incluso de segundo la escalada esta tan distinta no te deja indiferente. Aun así, llega hasta mi altura y ataca el siguiente largo que comienza en travesía hacia la derecha. Mientras esto ocurre, Rober y Luis no lo ven tan claro y deciden solicitar el comodín de la llamada. Hacemos un poco de maniobras de escapismo y les echo lo que nos sobra de cuerda para que suban.

Yo me voy para Australia oiga …

Cuando llega Rober a mi altura le dejo la reunión y comienzo la excursión a la derecha disfrutando de la sensación de tener la cuerda por arriba en este largo viendo que la tónica de la escalada no cambia. Llego a la reunión, cargo el material y continúo sin pensármelo mucho. El largo que me ha tocado de todos modos da algún que otro pequeño respiro, en forma de mini-fisura o mini-regletas donde poder poner la mano para descargar un poco de tensión. El resto una secuencia interminable de pasos de ballet, pisando con mucho cariño y respeto la roca para que no se enfade contigo, te desadherencie y te mande al vacío pedricero con unos raspones de categoría por todo tu cuerpo.

Vistazo abajo desde la cuarta reunión

Por allí abajo parece que Rober y Luis siguen teniendo sus más y sus menos con la placa, así que David vuelve a tirar de maniobra de fortuna para lanzarles la cuerda.

 

Superadas las dificultades, David llega hasta donde estoy yo y le ataca al último largo, merendandoselo en un pis pas. Esta última sección ya no es tanto de adherencia, sino que discurre por una pequeña chimenea donde ya se puede escalar con pies y manos.

David, acabada la faena.

Subo yo rápidamente también y ya solo nos queda esperar a Rober y a Luis que superan este largo sin usar ningún comodín más.

– Rober, mira a la cámara … – David, os&%?$ … CAL$%·%$&!

Ya todos reunidos, nos echamos unas risas pensando en como cambia la escalada según el tipo de roca. Después, subimos la chimenea que nos separa de la cumbre del Yelmo.

Y nos vamos para abajo que con el calor que hace va apeteciendo una cervecita fresquita.

Como se nota que Soto del Real está cerca … no han dejado nada!! Aquí en su momento hubo, escuelas, hospitales …

Una vez abajo y después de cenar vamos al típico bar de escaladores locales, donde después de un rato de oír nuestras quejas por la vía escalada, uno de ellos explota y nos dice:

-Pero como se os ocurre venir al Yemo a escalar en Septiembre a mediodía ?!?!?!?!

A partir de aquí se monta una pequeña convención fanática de recomendaciones de vías por toda la geografía española, que acaba con los camareros del bar invitándonos a irnos ya, que va siendo hora de dormir. Nosotros, esta vez sí, hacemos caso de los consejos locales y nos vamos a dormir a un claro entre las rocas pedriceras, rodeados de los cantos de ranas … ¿Serían las ranas de Aguirre que se habían escapado de la carcel?

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Culebreando entre otoño y verano. Picos Culebras y Vallibierna

Esta historia comienza una tarde de un sábado cualquiera de Septiembre en una de las bucólicas praderas a medio camino entre Benasque y Eriste.

David y Manu disfrutando de una placentera siesta

La tarde se ha quedado muy bonita en el valle …

… pero las cosas a menudo no son tan sencillas como aparentan …

 

… DIEZ HORAS ANTES …

Cuando comenzamos a andar a eso de las 8 de la mañana las nubes están enganchadas en la divisoria. Nada extraño en esta zona, a las nubes parece gustarle más los valles franceses que los españoles. A nosotros, este fin de semana también por lo que decidimos intentar el Maupas y el Boum por eso de tachar un par de tresmiles de la lista y por conocer valles nuevos.

La previsión meteorológica anunciaba esta nubosidad matinal que debería ir levantando con el paso del día. Por ello, nosotros comenzamos a caminar en dirección al Puerto Viejo de Benasque, a través del cual entraríamos en el valle de Maupas. Conforme vamos ganando altura la niebla se va haciendo más densa e incluso comienza a lloviznar.

Chubasquero-gabardina sin capucha. El último grito en ropa técnica de montaña (Temporada de Otoño)

Aunque llevamos GPS, nos vamos perdiendo a ratos ya que la niebla no se marcha y no conocemos el terreno. La lluvia también arrecia y para rematar la jugada empieza a soplar un viento gélido.

 

A eso de las 11 de la mañana, la lluvia y el viento comienzan a ser insoportables, así que decidimos parar a ver si mejora la situación. Sacamos las mantas de supervivencia (ese objeto que siempre llevas en la mochila esperando no usar nunca) y nos acurrucamos a esperar que escampe. Pasada media hora de ejercicios de contorsionismo para protegernos del viento y cubrirnos con las mantas nos damos cuenta que la situación no tiene ningún sentido y decidimos volvernos a Benasque lo más rápidamente posible. Cuando ya hemos descendido unos cuantos metros paramos a desayunar algo.

Capa técnica con brillos cromados para lo más duro del Invierno. Incorpora casco, gorro quechua y latas de espárragos y aceitunas

Ya de vuelta al calor de las profundidades del valle pensamos que hacer el día siguiente ya que nuestro plan original se lo había llevado el viento. Siendo domingo y teniendo que volver pronto a Valencia, decidimos ir hacia los picos Culebras y Vallibierna, por la Sierra Negra para ir conociendo la zona de cara a la temporada de invierno. Además es la zona más al sur del valle, por lo que será la que mejor tiempo tenga.

Las nubes siguen pegadas a Francia

Hoy decidimos ponernos en plan técnicos. Mochila ligera y zapatillas de trail … cosas que antes criticabamos y ahora hacemos … en fin, lecciones que te da la vida. Nunca digas de este agua no beberé y estas cosas.

Temporada de verano. Bambas ligeras y a echar humo por la Castanesa

 

Terreno muy cómodo para ir con zapatillas y ritmo vivo

Después de la típica confusión matinal unos pastores nos indican el camino correcto hasta la cabaña de Ardonés donde dejaremos el coche antes de subir por unas lomas que nos dejaran en la cadena de cumbres que conforma la Sierra Negra. Dicha cadena consta de muchas cimas entre los 2500 y 2800 metros que hay que ir coronando antes de llegar a la base del pico Culebras.

Ya asoman Culebras y Vallibierna al final del valle

Las vistas a la cara sur del macizo del Aneto son bastante impresionantes desde aquí y más con la primera capa de nieve que dejo la tormenta sorpresiva de ayer.

Yendo con tan poco peso y calzado cómodo llegamos en seguida a la base del Culebras donde hay que pensar que camino elegimos para subir.

Todos los caminos llevan a la cumbre del Culebras

Para ahorrarnos la subida por la canal de roca suelta decidimos ir en travesía hasta el Collado de Llauset para desde allí atacar directamente a la cima por la arista medio trepando.

Manu superando la primera parte de la cresta

Por terreno relativamente sencillo llegamos a un pequeño collado desde donde ya se ven a tiro de piedra tanto el Culebras como el Vallibierna. Solo nos queda esperar que un grupo grande que ya baja terminen de bajar el paso más delicado.

En dirección de subida este es el paso más complicado. Una pequeña travesía a izquierda donde hay que trepar un poco.

Desde aquí ya se llega sin ninguna otra complicación a la cima del pico Culebras.

La siguiente cumbre es Vallibierna

Pero aquí la cosa ya cambia. Para enlazar con el Vallibierna hay que atravesar el paso de caballo. Una corta pero afilada arista de roca, que mientras unos pasamos a horcajadas otros pasan dando saltos y silbando.

– ¿Que no pasas? … No estoy esperando que vuelvan mis amigos con el perro

Una vez aquí es cuestión de agachar el culete y restregarlo por la roca …

… para llegar a la cumbre de Vallibierna y desquitarnos un poco del día tan accidentado que había sido el anterior.

Para bajar decidimos descender directos por la canal de piedra que antes habíamos descartado ya que nos dejará más cerca del collado desde el que luego volveremos a la Castanesa.

Recuerdos Puigcampaneros bajando por la pedrera cual cabra montesa

Una vez en el collado, parada rápida para picar algo y recorrer toda la Sierra Negra en sentido inverso hasta llegar a la cabaña de Ardonés donde habíamos dejado el coche.

 

Track de la ruta