Formas de cambiar de año

Por segundo año consecutivo los chikos del piolet decidimos hacer una trilogía navideña en los Pirineos. Cargamos el coche de Mataix hasta los topes (y esto no es en sentido figurado) y nos vamos hacia Benasque a ver que podemos hacer, puesto que las noticias que nos llegan de la montaña hablan de muy poca nieve para estas fechas.

Como manda la tradición hacemos todas y cada uno de las paradas estratégicas en la ruta:

  • Calamocha -> Barritas y bebidas energéticas turolenses y queso
  • Graus -> Longaniza rica rica
  • Barrabes -> Autoregalo navideño. Esquis nuevos … ejem, ejem … No todos los años son el décimo aniversario de uno en la empresa!!

Hablamos con los dependientes de la tienda y nos confirman que hay muy poca nieve, pero que en Maladeta podemos pasar un buen día con una bajada interesante. Además, Mataix y yo conocemos la ruta así que por ella nos decantamos.

Cenamos tranquilamente en una acera de Benasque, montamos el Tetris de rigor para poder encajarnos en el coche para dormir tres personas, acompañados de cuatro pares de esquis (con sus respectivos pares de botas), seis piolets, cuatro cuerdas, comida para tres días y un largo etc de cachivaches montañeros.

Capítulo 1: Maladeta por el corredor de la rimaya

Nos levantamos sobre las seis de la mañana para rehacer la (des)organización del coche con el fin de poder desayunar dentro.  A continuación nos vamos hacia el Hospital de Benasque donde nos calzamos los esquis y comenzamos la jornada. Un primer vistazo nos confirma que efectivamente ha nevado muy poco.

Aproximamos por las pistas de esquí de fondo de Llanos del Hospital

En seguida nos desviamos de las pistas de fondo para ir ganando altura gradualmente por el bosque y no tener que subir directamente a la Renclusa. Aquí comienzan la primeras dificultades, es la primera salida del año y estamos todos un poco patos, patosos mejor dicho … Muchos resbalones y maldiciones después salimos ya del bosque a monte abierto.

Comenzamos a darnos cuenta que falta mucha nieve

Sobrepasado el refugio de la Renclusa la nieve va ganando continuidad lo cual facilita un poco el ascenso. Sin embargo el desnivel que se va acumulando ya empieza a engancharse en las piernas.

Los días claros en entornos nevados dejan contrastes visuales preciosos

El día está totalmente despejado y no hace nada de frío, por lo que podemos ir disfrutando del paisaje mientras continuamos ascendiendo a nuestro ritmo.

Al fondo los valles de Alba y Paderna

En uno de los descansos que hacemos, Luis decide darse la vuelta. Las botas le estan haciendo daño en la espinilla y no se ve con ánimos de seguir hasta Maladeta, ya que aun nos quedan casi seiscientos metros de desnivel.

Descanso antes de afrontar la subida al glaciar

Mataix y yo tampoco estamos muy convencidos, pero como todavía no es muy tarde decidimos continuar un poco, aunque solo sea para alargar la bajada. Cosas del destino, conforme retomamos la marcha empezamos a cruzarnos con gente que ya bajaba y que nos recomiendan finalizar la ruta puesto que la nieve en el glaciar está en su punto.

Al fondo la Maladeta. Se empieza a levantar un poco de viento

Así que sin pensarnoslo mucho más fijamos rumbo y en una hora y media aproximadamente remontamos el glaciar de la Maladeta y llegamos a pie de corredor.

El corredor de la Rimaya. Nosotros por hoy lo dejamos aquí

Tanto Mataix como yo llegamos bastante fundidos, por lo que decidimos dejar la cumbre para mejor ocasión y comenzar la bajada. Ahora sí que es tarde ya, y calculamos que subir a la cumbre y bajar nos costará más de media hora, tiempo que luego podemos echar en falta si queremos llegar al coche de día.

La bajada es chulísima. En primer lugar la nieve del glaciar está en muy buenas condiciones, aunque comienza a endurecerse por el descenso de la temperatura. Cuando se acaban las palas amplias, vamos siguiendo la huella de los que nos han precedido hasta meternos en el propio barranco de la Renclusa donde encontramos nieve suficiente hasta llegar al mismo refugio. Aquí nos detenemos un rato para darle un descansillo a nuestros pies y degustar el te caliente que nos queda en el termo.

Desde aquí hasta la Besurta nos liamos un poco por la bajada en medio del bosque y acabamos teniendo que quitarnos los esquis un rato, gajes del oficio. Después, una pequeña remada, que a estas horas del día, ya no hace ninguna gracia y con las últimas luces llegamos al coche, donde Luis nos ha preparado otro te calentito.

Solo nos queda volver a Benasque a tomar una cerveza con Manu, que ha venido a pasar la Navidad con su familia (y a hacer una visita a Barrabes como la que hice yo la tarde anterior :D) y marcharnos a Boi. Allí nos quedaremos en  casa de Salva, puesto que al día siguiente tenemos planeado ir a la Forcanada.

Track de la ruta

Capítulo 2: Forcanada … perdidos y confusos en el bosque

El día comienza con risas. Después de llegar a casa de Salva y echarnos la charraeta de rigor decidimos levantarnos a las cinco de la mañana para tener tiempo de sobra para la actividad. Lo último que oigo antes de meterme en el saco a dormir es a Salva comentar:

  • Seguro que me levanto yo a las siete y aun estáis aquí durmiendo …

Cuando oigo a lo lejos un despertador sonar pienso “Que bien he dormido que son las cinco de la manyana y no tengo mucho suenyo” …

Un minuto después, veo a Salva salir de su habitación. Era su despertador el que acababa de sonar. Profecia cumplida. El ataque de risa que me entra despierta a Luis y Mataix, con lo que con dos horas de retraso sobre el horario previsto comienza la jornada.

Para encaramarnos al valle de acceso a la Forcanada hay que superar este alud

Llegamos a Artiga de Lin, comprobamos que la cabaña que hay allí sera un magnífico lugar para pasar Nochevieja (tiene chimenea, mesa, sillas y un colchón … que más se puede pedir) y nos ponemos en marcha. Salimos por la pista que continua desde el aparcamiento hasta que tenemos que subir a un valle por los restos de una avalancha. Hoy Luis ha decidido dejar los esquies asi que va como un tiro. Mataix y yo ellos a cuestas nos equivocamos un de camino retrasando aun más el horario.

Luis esperándonos entre la niebla de la mañana

Cuando ya parece que nos podemos calzar los esquis, yo y mis manazas decidimos liarla un poco más, e intentando colocar las cuchillas me pego un tajo en el dedo que parece que me vaya a desangrar. Compruebo que solo es un rasguño, por lo que lo curo como puedo y supero una travesía un poco expuesta con los crampones.

Por aquí ya se puede foquear con más continuidad

Mataix me ha esperado un poco más arriba, por lo que cuando lo alcanzo ya continuamos junto en pos de Luis que nos lleva kilómetros de ventaja.

Caminante contra esquiador. ¿Quién llegará antes?

La jornada de hoy nos sirve para darnos cuenta que si la nieve está muy transformada se avanza casi tan rápido andando como con esquis. Bajar ya sera otra cosa, pero de momento Luis nos tiene que ir esperando mientras Mataix y yo vamos trazando zetas para ir ganando altura suavemente.

El día va despejando y nos deja esta panorámica del Valle de Aran

Finalmente, flanqueamos el Estanhet des Puis y vamos adivinando el accesso al corredor NW de la Forcanada.

El comienzo del corredor noroeste de la Forcanada

Luis llega primero y comienza la ascensión mientras Mataix y yo nos quitamos los esquis y los dejamos en un sitio bien visible para localizarlos cuando descendamos. Cuenta la leyenda que cierta gente baja esquiando este corredor. Va a ser que no … Bajaremos andandito y nos pondremos los esquis en terreno más asequible.

Subiendo por el corredor

La locomotora de Villena se merienda el corredor en un abrir y cerrar de ojos, mientras que Mataix y yo vamos penando como podemos ganando metro a metro el collado de salida.

Arriba parias de la tierra … en pie famélica legión …

Con la lengua fuera y resoplando, llego yo también a la salida del corredor y le digo a Luis que si quiere suba el a cumbre, que yo ya he tenido bastante por hoy. Raudo y veloz comienda a trepar hasta que se da cuenta que entre subir y bajar se le irá más de media hora.

“Vamonos para abajo que entra la niebla … y no puedo ya ni con mi alma …”

En estas que llega Mataix dispuesto también a subir hasta la cumbre … Yo les digo que les espero aquí en el collado recuperando energías con las barritas energéticas de Teruel. Pero entre la hora que se nos ha hecho (sí, una ves más) y que empieza a subir una niebla por el valle muy divertida decidimos todos darnos la vuelta.

“Ah pero que no hacemos cumbre!?!?”

En cualquier caso las vistas hacia Mulleres y la zona de Benasque desde el collado ha hecho que la ascensión valga la pena.

El pico Mulleres al fondo
Arista de acceso a la cumbre la de la Forcanada

Destrepamos el corredor como alma que lleva el diablo, pero cuando llegamos al punto donde habíamos dejado los esquis la niebla ya se ha adueñado del valle.

Y llegó la niebla …

Si esquiando en pista la niebla ya es un serio incoveniente en montaña lo es más aun puesto que puede tapar rocas, agujeros o cambios de tipo de nieve. Luis, que hoy parece que se ha desayunado una pilas Duracell se ofrece para ir bajando delante de nosotros e ir avisándonos si ve algo peligroso para bajar esquiando. Gracias a su guiado llegamos hasta el lago sin mayores contratiempos. Es el momento de descalzarnos los esquis y continuar la bajada a pie.

Esquis a la mochila y a buscar el camino de bajada

Y aqui niños comienza el cuento de los Pulgarcitos esquiadores del siglo XXI. Con la niebla totalmente cerrada sobre nosotros, de noche y sin poder encontrar nuestro rastro de subida podemos decir que estamos un poco perdidos. Ayyy Pulgarcito!! … si es que tenías que haber usado piedras (GPS) en lugar de miguitas de pan (huellas) … Durante unas tres horas damos vueltas por el bosque sin lograr localizar el paso para descender el alud por el que hemos subido esta manyana. Por suerte, en este bosque no parecen esconderse ni lobos feroces, ni malvadas reinas, así que no corremos ningún peligro. En una de estas vueltas, la niebla se levanta un poco y logramos ubicarnos un poco mejor, descendemos y finalmente localizamos el paso que nos llevará al Pla de la Artiga.

Y tres horas despues ya en el camino correcto

Como todo en todo cuento que se precie, ahora viene el final feliz. Cuando llegamos al coche, nos recibe un grupo de ocho catalanes que al vernos llegar nos ofrecen todo lo que les ha sobrado a ellos de cenar. Caldos de verdura y de carne y tres trozos de quiche que nos resucitan! Nosotros solo podemos agradecerles el gesto ofreciendoles a ellos la botella de vino de Pinoso que ha traido Mataix. A cambio, ellos nos dan uvas … Que buena gente te encuentras por el monte!

Y colorin colorado este cuento … aun no se ha acabado …

Feliz 2016 con vino de Pinoso

Track de la ruta

Capitulo 3. Foqueando por Beret

… porque dormimos felices y comimos longaniza de Graus a la brasa para desayunar! Menudo hotel cinco estrellas la cabaña de Artiga de Lin.

Que mejor manera de empezar el año que con una longaniza de Graus

Nos activamos con toda la calma del mundo. Al cuerpo y a las piernas ya les quedan pocas energías, por lo que hoy haremos actividad suave por Beret, así que no hay ninguna prisa. De nuevo el día ha salido espectacular, con lo que solo nos queda disfrutar de él.

Otro día radiante para despedirnos del Valle de Aran

Para no complicarnos mucho decidimos subir al Cap de Baqueira desde el parking de Orri. Son setecientos metros de desnivel que los hacemos en poco más de dos horas.

Las vistas en la estación de esquí de Baqueira son siempre espectaculares

Ya en el Cap podemos ver a lo lejos como las nubes van cubriendo el macizo del Aneto y Maladetas donde estuvimos hace dos días.

Exprimiendo las ultimas fuerzas que nos quedan

Tambien aquí en Baqueira se nota la falta de nieve, lo cual es mucho decir en el Valle de Aran.

El atardecer va cogiendo color …

Despues de la bajada aun nos hacemos otra pequeña subida para terminar de cansar nuestras piernas.

… hasta que se pone rojo total. Vamonos antes que aparezca el Comandante de nuevo!

Al final terminamos la jornada con encontronazo con los trabajadores de la estación de Baquiera y con un precioso atardecer rojizo.

Con esta actividad damos por finalizada la escapada. A partir de aquí tu a Boston (Mataix), yo a Valencia (la California europea) y Luis a Boi!!

Seguiremos informando!

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