Fronteras. Ascensión al Pedraforca

Es parte intrínseca de la naturaleza humana superar las fronteras que se interponen en nuestro camino. Los montañeros somos especialistas en estas lides. A menudo nos encabezonamos en pasar por sitios complicados en los que no se nos ha perdido nada y sin esperar nada a cambio.

Pared norte del Pedraforca. Menudo laberinto.

Sin embargo, también solemos ser gente bastante cobarde (y no lo digo yo, lo dice Jordi Corominas) y prudente que nos dejamos aconsejar. Así que si cuando te metes en el saco a dormir sopla un vendaval de mil demonios y la guarda del refugio te dice que escalar en estas fechas es cosa de locos, mejor hacerle caso y cambiar los planes de cuerdas y mosquetones por otros de mochila ligera dando un entretenido pateo por el Pedraforca.

La comarca del Alt Bergueda

Hemos venido en una época fronteriza en el tiempo. El invierno no acaba de llegar y el otoño tampoco acaba de irse. Es en este momento donde un monstruoso viento no para de azotar toda la vertiente norte del Pedraforca.

Salva llegando al collado del Verdet

A pesar de ello nosotros avanzamos hacia al collado del Verdet. Al principio andamos por un bosque que nos protege un poco, hasta que salimos a una zona más despejada donde el viento vuelve a golpearnos sin piedad. Entre algún que otro despiste (¿alguien ha cogido agua?), fotos por aquí y por allá llegamos al collado donde llega el momento de elegir el camino a seguir.

El Coll del Verdet
La sierra del Cadí esperando las primeras nieves

Podemos intentar subir al Pollego superior por la cresta del Verdet y desde allí volver al refugio por la Enforcadura o bajar directamente a Gosol para hacer la ruta circular. Intercambio de (in)decisiones … ¿seguimos?, que sí, que no … Vamos a subir un poco a ver si para el viento … Con lo que en unos 15 minutos y un par de trepadas sencillas nos montamos en la cresta.

Eduard trepando para acceder a la cresta del Verdet

Ante nosotros una preciosa arista que sin mucha dificultad nos llevará hasta las cumbres de esta parte del Pedraforca.

Pollego superior del Pedraforca

Recorrer aristas montañosas siempre tiene un sabor especial. A menudo las montañas, como los ríos, han servido como fronteras naturales entre distintos pueblos. En cambio, los collados o pasos que unen ambas vertientes han supuesto puntos de encuentro e intercambios culturales. Por ello, cuando caminas por el filo de una cresta no puedes evitar mirar a ambos lados y comparar lo que ves a un lado y al otro.

Estas fronteras naturales siempre han estado ahí y han llevado a los hombres a superarse a sí mismos con el fin de cruzarlas y conocer lo que hay al otro lado.

Salva llegando al Pollego Superior

Porque cuando llegas a una frontera y miras más allá puedes ver imágenes como esta:

Cima del Calderer a la izquierda
Montserrat al fondo

Las personas, como seres contradictorios que somos, también hemos gastado muchas energías en levantar fronteras, donde la Naturaleza no las ha erigido, para pasado un tiempo, echarlas abajo según el devenir de la Historia. Fronteras que han separado o unido territorios de nombre cambiantes pero con un denominador común, estar habitadas por una mayoría de seres humanos cuyo único objetivo suele ser llevar un vida digna. La minoría de privilegiados que no tiene suficiente con eso suelen ser los que se empeñan en levantar nuevos muros.

Grupo de excursionistas llegando a la cima del Pollego superior

De hecho, estas otras fronteras constituyen una mayor amenaza, puesto que al tratarse de fronteras sociales o económicas dificultan a muchas personas aspirar a una vida digna: paro, precariedad laboral, pobreza, exclusión social y cualquier otro tipo de discriminación. En ocasiones puede parecer que estas divisiones sociales han estado siempre ahí y siempre existirán, pero no tiene por que ser así. Del mismo modo que la fronteras físicas han ido evolucionando a lo largo del tiempo, lo mismo ocurre con las fronteras sociales. La minoría privilegiada lo sabe y hace que esas divisiones se muevan a su favor en pos de una sociedad más individualista. Queda en mano del resto de gente decente hacer que por una vez los intereses colectivos se prioricen en beneficio de la mayoría.

Eduard y Salva bajando hacia la Enforcadura

Al final llegamos a la Enforcadura y desde allí en poco tiempo más al refugio. El día siguiente escalaremos tranquilamente también por allí y abandonaremos Cataluña sin saber si cuando volvamos seguirá siendo formando parte de España o no. Pero con la cantidad de fronteras sociales que  esta España levanta a sus gentes, quien se atreve a echarles en cara a los catalanes que se quieran ir …

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