Escalar no es un deporte cómodo. Arista de Llosás al Aneto

– Si buscas comodidad, la escalada no es tu deporte …

Cuando semejante frase te la dice un dependiente de Barrabés con brazos como robles e invitándote a probarte una talla más pequeña aun de pies de gato te planteas que quizá tenga su parte de razón. Escalar no es cómodo …

Escalando en Remuñe

Pero no todo en la vida es comodidad y esta incomodidad al menos la elegimos nosotros.

Manu volviendo al mundo de la roca

Además, te permite conocer muchos otros lugares y llegar a sitios usando caminos distintos a los habituales.

David “disfrutando” de sus flamantes pies de gato nuevos

Cuando el camino que elegimos está en el límite de nuestras posibilidades toca desistir o ponerse en manos de profesionales para aprender de ellos. En esta ocasión optamos por la segunda opción y decidimos hacer la arista de Llosás con Toni, un guía del Valle de Benasque.

“Ya hemos calentado. A dormir que hay que madrugar!!”

Manu ya lo conoce, así que ellos dos harán una cordada, mientras que David y yo iremos a rebufo. Quedamos para tomar una cerveza el sábado por la tarde para conocernos, ultimar detalles y despedirnos hasta las cinco de la mañana del domingo que es cuando salimos de Benasque hacia Vallibierna.

Comenzamos aun de noche, a la luz del frontal con destino al Ibón inferior de Coronas desde donde ya nos desviaremos por una canal que nos depositará al comienzo de la cresta.

Manu y Toni camino a la cresta

Cuando llegamos a la arista propiamente dicha ya comienza a aparecer el sol lo que nos permite ir entrando en calor antes de meternos en faena.

Manos a la obra

La subida a la primera aguja, la Argarot, no reviste mayor dificultad. La roca de momento es buena, y la sucesión de cortas trepadas y destrepes hace que avancemos a buen ritmo.

Las agujas de Argarot, Tchihatcheff y Franqueville

Sin mayores contratiempos llegamos a la cima de la Argarot y comenzamos el destrepe que nos deja al píe del paso más técnico de día, el comienzo de la aguja Tchihatcheff.

David destrepando la aguja Argarot

Llegados a este punto, ir con guía marca la diferencia. En lugar de dudar veinte veces sobre por donde atacar la dificultad, Toni sube rápidamente y nos deja colocados los seguros a David y a mí.

Toni después del paso de la fisura

El paso más difícil es un placa-diedro inclinada hacia la vertiente de Llosas con una fisura a la izquierda donde se protege bien con friends y por donde ir subiendo las manos. Los pies van encontrando pequeños escalones para ir ascendiendo. Superada esta dificultad, se sube por una chimenea, hasta rodear un gendarme por la derecha y ya volver al filo de la arista, donde otra placa tumbada nos conduce a la segunda cumbre del dia.

Placa de acceso a la aguja de impronunciable nombre ruso

Ahora toca rápel de 40 metros. Como David y yo nos hemos retrasado un poco, cuando llegamos a la cima, Toni ya ha descolgado a Manu para ir ganando tiempo. Al llegar nosotros juntamos cuerdas y todos para abajo.

Toni en el rápel

La ascensión a Franqueville es más sencilla que la anterior, pero aun así no hay que descuidarse ni un momento. Aprovechamos la ocasión para prácticar el ensamble corto con los consejos que nos va dando Toni. De este modo podemos avanzar con seguridad y cierta rapidez.

Lo que ya llevamos recorrido

La roca sigue siendo aceptable y aunque el terreno es bastante aéreo se va dejando hacer …

Y al fondo ya va asomando el Aneto!

Alrededor de las doce y media llegamos al segundo rápel de la jornada. Un poco más de veinte metros que nos dejan en el collado superior de Llosás, momento para decidir si continuamos o damos por finalizada la jornada.

Manu y Toni preparando el rapel

Aunque lo que nos queda no es difícil, sí que es largo así que no podemos dudar mucho si queremos acabar la cresta con la cumbre del Aneto.

Pero una vez aquí, como le vas a decir que no al techo del Pirineo!

Así que rapelamos y nos dirijimos a una canal de piedra suelta por la vertiente de Llosas desde donde accederemos de nuevo a la cresta.

Manu y Toni después del rápel

Esta chimenea resulta ser el tramo más penoso del día. Mucha piedra suelta, incluidos bolos grandes que hacían que hubiera que extremar la precaución tanto para agarrar solamente las piedras firmes como para no tirarles accidentalmente nada a los compañeros que van por debajo. No siempre se consigue, por lo que un dedo y un hombro fueron alcanzados en el bombardeo, por fortuna, sin causar apenas daños.

UFHHH!!! Menos mal que se ha acabado la canal inmunda esta ya!!!!
Y que cerquita se ve ya la cruz !!

Son aproximadamente las dos del mediodía, llevamos ya ocho horas de actividad en el cuerpo así que las ganas de llegar a la cumbre son bastantes. Por suerte, a partir de aquí el terreno se vuelve más amigable. De nuevo la roca gana en calidad y aunque hay nieve recién caída se avanza sin mucha dificultad. Así que lazando mogotes y manteniendo la comunicación en todo momento seguimos con nuestro ensamble corto.

Encarando ya las últimas dificultades del día

De nuevo es una sucesión de pequeñas escaladas y destrepes, aunque ahora con clara tendencia ascendente. Conforme avanzamos vamos pasando por las agujas Escudier y Daviu y por la salida del corredor Estasen.

Ya casi estamos!!

Y por fin cima!!

David, Toni y Manu en la cumbre
 Toni:"Voy a darles un poco de té con miel a estos que se me desmayan" David:"Donde habré dejado yo mi zona de comfort" Manu:"5 tremiles menos en la lista" Gabi: "Ya va siendo hora de que me afeite, no?"
Selfie montañero.

Nos regalamos diez minutos de descanso en la cumbre ya que estamos solos, y eso no el algo que ocurra a menudo en el Aneto.

Cresta de En Medio y Pico Maldito

Pero aun tenemos que cruzar el paso de Mahoma antes de poder relajarnos completamente. Aunque como todavía vamos encordados lo hacemos asegurados y así vamos más tranquilos.

Ahora sí! Se acabó lo difícil

Ya en la antecima cambio de indumentaria. Guarda cuerdas, hierros y mosquetones y saca piolets y crampones para llegar hasta el collado de Coronas atravesando el glaciar del Aneto … o lo poco que queda de él!

Este año tan seco ha sido devastador para el glaciar

Son aproximadamente las cuatro de la tarde y aun nos quedan unas cuatro horas más de bajada, así que David y yo vamos asumiendo que no podremos volver hoy a Valencia … Pero bueno, nadie dijo que esto fuera a ser fácil … ni cómodo. Así que nos dedicamos a disfrutar de la bajada viendo como las nubes van cubriendo el Valle de Aran.

La Forcanada entre nubes

Llegamos al coche las ocho de la noche con dolores por todo el cuerpo y unas ganas locas de dejar la mochila y quitarnos las botas. En ese momento llega la reflexión filosófica del dia:

– Hace mucho tiempo que no hago ninguna actividad en mi zona de confort – dice David

– La zona de confort está para ensancharla – le contesta Toni.

Definitivamente, estos habitantes del valle están hechos de otra pasta.

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