Love Climbing en Peña Rueba

Dicen que una de las principales cualidades de los supervivientes es saber adaptarse al medio en el que viven y a sus circunstancias cambiantes. Pues bien, si un sábado por la mañana te levantas en Casa de Piedra pensando en unas escaladas placenteras en adherente granito pirenaico pero una tormenta de mil demonios te lo impide … ¿Qué hay que hacer? Recoger bártulos y buscar mejores condiciones. Al fin y al cabo el objetivo más importante del viaje ya se había cumplido: chuletón, reencuentro con Salva y Eduard … y con Beto, nuestro camarero preferido de Sallent de Gallego. Llevábamos dos años sin verlo por el restaurante y nos contó que había sufrido un accidente de tráfico y había estado muy grave. Encuentros como este hacen pensar. A menudo nos ahogamos con pequeños problemas de la vida diaria, que vistos con perspectiva nos dan incluso risa. Supongo que nos pasa a todos. Hoy día la vida pasa muy rápido y a veces resulta difícil discernir lo importante de lo superfluo. Por desgracia, suele ocurrir que solo ante un verdadero problema nos damos cuenta de lo que importa y de lo que no … En fin, ya estoy divagando …

Como la previsión seguía dando tormentas en Valle de Tena para el resto del fin de semana decidimos abandonar Pirineos y bajarnos hacia el Reino de los Mallos. Una preciosa zona de la provincia de Huesca famosa por sus formaciones rocosas y las actividades de aventura que se realizan a lo largo del cauce del rio Gállego. Nosotros, más de monte que de río, iremos a Peña Rueba a escalar.

Pared sur de Peña Rueba. Escalaremos las vías Sendero Límite y Los terceros también existen

Llegamos a pie de vía alrededor de las dos de mediodía  y contra toda lógica y sentido común decidimos empezar a escalar la vía de “Los terceros también existen”. Una delicia de vía de 9 largos para entrar en contacto con la escalada en conglomerado con una dificultad máxima de V y muy bien asegurada.

Eduard en la vía “Los terceros también existen”

Hace un calor de tres pares de co..nes. Pero aquí estamos nosotros, bravos escaladores levantinos acostumbrados a las altas temperaturas sí, pero fuera de nuestro habitat natural de las paredes calizas. Olvidémonos de regletas, cazos y placas y empecemos a palpar bolos, subir pies y adoptar extrañas posiciones corporales. De nuevo, la escalada como la vida es así, te plantea nuevos retos día a día. Si no que se lo digan a mi compañero de cordada Eduard, que hace cuatro años tuvo que hacer las maletas y emigrar a Oriente Próximo (aunque culturalmente muy lejano) para ganarse la vida. Lejos de echarse atrás, allí sigue, aprendiendo día y a día y sacando el máximo provecho de la experiencia.

Eduard en el cuarto largo de “Los terceros también existen”

De cualquier modo hoy el desafío no ha sido muy grande. En poco más de tres horas finiquitamos la vía y comenzamos el descenso por la ferrata sur para llegar al coche a 36 ºC y con una sed que había que saciar urgentemente. Paramos en el primer bar que se cruza en nuestro camino, clara de limón tamaño XL, y a descansar un rato esperando que llegue la lluvia que también han anunciado para esta zona por la tarde.

La tormenta nos deja hoy plantados así que decidimos ponernos en marcha y nos vamos al Hotel “De las mil estrellas”donde pasaremos la noche.

Vistas desde la habitación del hotel
Vistas desde la habitación del hotel

El objetivo para el día siguiente es un poco más ambicioso. Vamos a intentar la vía Sendero Límite, un poco más difícil y mantenida que la vía de ayer, pero de nuevo con un equipamiento de primera. A pie de vía, un mundo de roca nos da la bienvenida.

Comienzo de la vía Sendero Límite

Como el comienzo es lo más vertical y mantenido de la vía empiezo yo los primeros largos. El paso más difícil de la vía se encuentra en el segundo largo y es un V+ en una pequeña panza en desplome con salida en travesía hacia la derecha. Saco todo lo mejor de mi repertorio de equilibrismo y consigo encadenarlo … continúa la evolución, esto hace una año no creo que me hubiera atrevido a hacerlo a vista.

Eduard después de superar el paso clave

El tercer y el cuarto largo continúan con la tónica de verticalidad y equilibrio. Son un disfrute para los escaladores más técnicos (eufemismo con el que se conoce a aquellos escaladores con poco biceps y muy miedícas, como el que escribe … :P).

Mar de bolos en equilibro estable

El primer contacto con el conglomerado es curioso. Ver todas esas piedras pegadas entre sí formando estas moles rocosas impacta bastante. Resulta impresionante como se mantienen en pie desafiando todos los procesos de erosión que las atacan. Si aguantan eso ni se inmutan porque nosotros pequeñas hormiguitas humanas nos empeñemos en subirlas por sus rutas más inaccesibles. A cambio nosotros las tratamos con cariño, subiendo delicadamente, sin hacer más fuerzas de la necesaria.

Acabado el cuarto largo la pared tumba, lo difícil ya está hecho. Vendrán escaladas más duras dias venideros, pero por hoy ya solo queda disfrutar de la escalada y de las vistas …

… y pensar en el homenaje gastronómico que nos daremos al llegar al pueblo …

Realmente la vía continúa por la pared que queda a nuestra espalda, pero el cansancio y el calor nos invitaron gentilmente a volver en otra ocasión para acabar la faena

… porque en las escalada, de nuevo como en la vida, después de la tormenta llega la calma …

Chuletillas y ternasco ...
Chuletillas y ternasco …

Información útil (… y no la filosofada que me he soltado …)

  • Croquis de la vía Sendero Límite por sus creadores. Unos genios Julio Benede, Luis Royo y compañía. Escaladas asequibles, muy bonitas y bien protegidas. Esto es el Love Climbing!
Sendero limite (40)
Croquís de la vía Sendero Límite.
  • Croquis de la vía “Los terceros también existen”
  • La bajada de ambas vías se lleva a cabo por la ferrata sur. En cuanto acabas la escalada aparecen unos puntos amarillos que te van guiando por una sucesión de cuerdas fijas y cadenas por las que llegas sin mayores complicaciones a la senda a pie de pared. También se puede rapelar, pero nosotros no lo hicimos.
  • Para llegar al parking tenemos que bordear el pueblo de Murillo de Gállego, y coger una pista que nos va acercando a Peña Rueba.
  • Desde el parking sale una senda que nos deja a pie de ambas vías. Se llega primero a Sendero Límite, para los Terceros hay que andar un poco más y hacer una pequeña trepada.
  • La vía de “Los terceros también existen” se encuentra marcada por una inscripción “IIIE”.
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