Cine español en el Petit Vignemale

Llega Mayo y con él las altas temperaturas que obligan a la nieve a retroceder hacia las altitudes donde se refugiará en verano. Toca pues aprovechar las últimas oportunidades para sacar a pasear los esquís, piolets y demás utensilios alpinísticos invernales antes de darles su merecido descanso veraniego. En esta ocasión nos dirigiremos a Francia para conocer Gavarnie y el macizo del Vignemale aprovechando que me puedo coger un día libre. El plan es el primer día subir al refugio de Baysellance por el Barrage d’Ossue, para después de dormir allí subir al Petit Vignemale por la vía de los seracs, continuar hasta el Pic Longue y bajar esquiando por el glaciar. El lunes nos lo tomaremos como día de relax.

Capítulo I. Ocho apellidos vascos

  Tal y como esperábamos el día comienza nublado y lluvioso. Según la previsiones mejorará de cara a mediodía, por lo que nos lo tomamos con calma. Desayunamos tranquilamente café ole en el único bar abierto de Gavarnie y vamos con el coche hasta donde la carretera está transitable. Desde este punto nos quedará una larga aproximación, cargados como mulas, hasta donde la nieve ya es continua y podemos calzarnos los esquís. Para hacer el camino un poco más entretenido hacemos la primera parte por el interior de un bosque precioso hasta que la senda por la que vamos nos devuelve a la pista original que nos llevará a la presa.

El bosque en estado primaveral total

Al tratarse de una zona relativamente aislada nos acompañaran durante la mayor parte del trayecto multitud de marmotas, corzos y demás fauna de la zona, lo cual le da un toque de encanto a la jornada. El día va despejando y nos va permitiendo ver el paisaje que nos rodea.

Vistazo atrás en la llegada a la presa

Unas dos horas después de haber comenzado a andar llegamos a la presa y vemos como un poco más lejos tres esquiadores descienden la última pala de nieve que queda. Vamos a buscarles para que nos informen de lo que nos espera y pronto nos damos cuenta que acabamos de toparnos con otro de los elementos típicos de la fauna pirenaica, los machacas vascos. Los fenómenos han subido al Vignemale en el día y ya están casi de vuelta después de solo seis horas. Nos dicen que en cuanto superemos el paso de la cascada ya nos podremos poner los esquís. Cuando ya nos estamos despediendo nos preguntan:

– ¿Y vosotros que actividad vais a hacer?

– Pues subir al Petit Vignemale por la via de los seracs, después la arista hasta la punta Chausenque y de allí al Pic Longue por el glaciar para después bajar esquiando.

– Ahívalaostia!!! Buena actividad eh!!!!

– Oye Eneko, ¿tu crees que los alicantinos estos saben donde se meten? – Ni idea Iker

Totalmente conscientes del gran piropo que supone que un vasco te diga eso, nos vamos hacia la cascada con ganas de empezar a foquear ya.

Superaremos la cascada por una senda que la evita por la izquierda

Ya en la parte superior de la cascada vemos la lengua de nieve que nos llevará al desvio hacia el refugio. Contentos por quitarnos de la espalda el peso de los esquís comenzamos el ascenso.

Al fondo el glaciar de Ossue entre la punta Chausenque y el Montferrat

El calor empieza a apretar bastante y me cuesta coger un ritmo constante de subida por lo que toca ir haciendo paradas a menudo para recuperar el aliento, beber mucha agua y embadurnarse a protección solar. Cuando ya vemos a lo lejos el comienzo del glaciar tenemos que desviarnos a la derecha para coger la senda que nos llevará a Baysellance.

Mataix llegando al refugio con el Petit Vignemale como testigo a la izquierda

Después de cinco horas de agotadora subida llegamos por fin al refugio donde nos regalamos (al módico precio de 6 euros por lata) un par de cervezas con las que disfrutar de vistas como estas.

El Tallón flanqueado por Gabietos y la brecha de Rolando
Mar de nubes sobre el circo de Gavarnie, con los Astazous y el Marbore como testigos de excepcion

En el refugio esta noche cenaremos y dormiremos veinte personas, diez europeos del norte y diez del sur. El guarda, perro viejo en estas lides, lo ve claro y nos separa en dos mesas de diez. En la mesa por civilizar acabamos cenando dos alicantinos, una madrileña y ocho vascos, y comienza el show … Extracto de conversaciones verídicas:

….

– Joder, ¿tu eres también de Vitoria?

– Sí hombre!

– ¿Pero de la misma Vitoria?

– Claro joder, de Vitoria capital.

-Ahivalaostia que movida! ¿Y cómo es que no nos conocemos?

– Oye alicantinos … si alguna vez vais a Vitoria y le decís guapa a alguna mujer no os asustéis si os insulta

– Ya ves, hay que ser muy de Vitoria para tener una novia vitoriana

– ¿Tenéis frío? – pregunta el guarda del refugio

– Sííí – alicantinos y madrileña

– Hombre, un poco de fresco hace pero se puede estar joder- vascos

Después de las risas de la cena, aprovechamos para sonsacar un poco más de información sobre lo que queremos hacer el día siguiente. Uno de los vitorianos conocía la ruta y nos la explicó así:

– La cresta esa que vais a hacer mañana es sencilla. Llegas al Petit Vignemale, andas un poquito, haces un rapel, sigues por una vira de roca evidente y en seguida estáis en el glaciar.

Con está explicación me voy a dormir porque el resfriado que incubé con los 42 grados de temperatura de Valencia empieza a causar estragos.

Capítulo II. Amanece que no es poco

 Apenas logro pegar ojo. Fiebre y congestión me acompañan toda lo noche. Al principio paso frío y luego acabo sudando. Tos, vueltas y más vueltas en el camastro hasta que amanece y el resto de compañeros de dormitorio van abandonando la habitación. Yo me tomó un té caliente y un paracetamol y me vuelvo a a la cama un rato a ver si descansando un poco más me despierto en mejores condiciones.

Como por arte de magia a eso de las 8:30 abro los ojos y me encuentro bastante bien. Así que desayunamos algo rápido y reorganizamos la jornada acorde al nuevo horario. En lugar de subir por la vía de los Seracs, lo haremos por la normal y luego sí que seguiremos por la cresta hasta volver al glaciar.

Subida normal al Petit Vignemale

Nos ponemos en marcha para en primer lugar llegar al collado de Baysellance desde donde podemos ver de cerca las verdaderas magnitudes de las paredes norte del macizo del Vignemale.

Petit Vignemale a la izquierda y Pic Longue a la derecha

Desde aquí la subida es sencilla hasta la cumbre dado que la pendiente no es muy pronunciada y aun no hace mucho calor.

Vuelta maría llegando a la cumbre ya!

Y, finalmente, en aproximadamente una hora llegamos al primer objetivo del dia.

Cumbre del Petit Vignemale

Comienza la aventura … según las indicaciones de uno de nuestros amigos vitorianos solo tenemos que seguir la arista unos metros hasta encontrar el primer rápel. Los primeros metros de cresta ya nos van poniendo a tono.

Mataix de camino hacia el primer rapel

 No es lo mismo hacer una cresta en verano con tus botas de montaña, que hacerlo cargado con los esquís a la espalda y los botones de esquiar. Toca prestar mucha atención y afinar los sentidos para asegurar bien cada paso hasta llegar al primer rapel hacia la vertiente de Ossue. Se trata de un descenso de unos 30 metros por una chimenea bastante rota y que nos deja en una terraza un tanto inestable …

Recogiendo la cuerda después del primer rapel

A partir de aquí aun por terreno muy descompuesto cruzamos la pared hasta volver a otro pequeño collado desde donde haremos otro rapel desde unos cordinos en un bloque.

Travesía a media pared muy expuesta

Segundo rapel

Llegamos a una terraza un poco más solida y cómoda que las anteriores y analizamos un poco la situación. Desde este punto parece que tenemos un escape asequible al glaciar del Petit Vignemale, que a primera vista parece bastante continuo y nos permitiría llegar de nuevo al refugio de Baysellance. El terreno por el que nos hemos movido hasta ahora parece ajustarse a la descripción que nos habían dado la noche anterior, pero más difícil de lo esperado. Ante nosotros, la cresta continua y sigue sin intuirse una bajada fácil hacia el sur. Una vez valoradas nuestras opciones, decidimos seguir adelante a ver si avanzando un poco vemos más claro el camino.

Mataix en la cresta

Avanzamos dos largos de cuerda por la cresta y un poco más andando antes de darnos por vencidos. El terreno no es que sea muy difícil, pero las sensaciones escalando con las botas de esquís y los mochilones a la espalda no son nada buenas y aquí no hemos venido a sufrir. Así que media vuelta y escapando que es gerundio. Al final haremos la vía de los Seracs, pero de bajada … 😀   Que somos de Bilbao laostia!!

Mataix con los seracs de fondo después del descenso

Ya en tierra firme nos volvemos a poner los esquís y remontamos hasta el collado donde ya quitamos las pieles de foca y disfrutamos de la bajada.

La bruma vespertina va cubriendo el Barrage d’Ossue

Una vez llegamos a la presa nos volvemos a echar los esquís a la espalda (Ha sido un placer chicos … feliz descanso veraniego en el armario!!) y nos quedan dos horas por la pista y el bosque hasta volver al coche, tiempo que aprovechamos para despedirnos de todos los animalillos que se nos van cruzando por el camino.


Marmota tomando el sol

En Gavarnie cenamos un plato de pasta caliente y a dormir pronto que estos dos días han sido agotadores.

Capítulo III. Los lunes al sol

Pues sí, es lunes. Y en nuestro caso tambien será un lunes al sol pero por suerte, por elección propia. Un lunes en el que no tener que preocuparte de contestar emails, llamadas telefónicas o leer la primera noticia vergonzosa e indignante de la semana. Un lunes en el que sólo tendremos que disfrutar de alguna de las maravillas que la Naturaleza pone a nuestra disposición.

El Circo de Gavarnie

Un lunes para el relax rodeados de verde y escuchando el sonido de los rios

Un lunes de una semana cualquiera para pensar en lo afortunados que somos por poder disfrutar de estas escapadas … Pero a la vez ser conscientes que no deberíamos ser solamente unos pocos los que podemos permitírnoslo.

Un lunes al sol para recargar las pilas …

La gran cascada a la izquierda

 … porque quedan muchas montañas por subir …

Los Astazous

… y mucho camino por recorrer hacía una sociedad menos injusta y desigual. Habrá que derribar altos muros …

Segundo y tercer muro de Gavarnie

… pero tod@s junt@s luchando (y votando) en común ahora podemos conseguirlo. Para que ese lunes 18 de mayo de 2015, al final no sea un lunes cualquiera, sino que sea el último lunes de las Ritas, Esperanzas, Fabras y demás indeseables en sus cargos.

Y el lunes 25 nos despertemos con titulares de Adas y Manuelas ganando los ayuntamientos más importantes de España y por fin podamos empezar a ver la luz al final del túnel.

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