Escaladas utópicas

Cresta de la Cruz (V). Olvena, Huesca

Después de tres días por parajes nevados apetecía tocar un poco de roca como colofón a las vacaciones de Semana Santa. El objetivo en esta ocasión será la cresta de la Cruz en el pueblo de Olvena, entre Barbastro y Graus. El enclave es espectacular, el cañón que forma el rio Ésera a su paso por aquí deja unas formaciones rocosas donde la verticalidad y el vacio nos acompañaran durante la jornada.

Ambiente vertical asegurado

Después de un par de despistes en el camino hacia Olvena llegamos allí a mediodía. Las dos horas de coche nos han abierto el apetito así que lo primero que hacemos es buscar el bar del pueblo para picar algo rápido. Como a primera vista no encontramos nada preguntamos a una mujer que nos contesta lo siguiente:

– Aquí ya no hay ningún bar. El único que había era de unos catalanes y lo cerraron hace poco. La gente de este pueblo se quiere quedar sola.

Un poco patidifusos tras de la explicación sobre geopolítica aplicada al sector de la hostelería que nos ha dado la buena mujer decidimos buscar el comienzo de la escalada. Buscamos el camino hacia el puente romano que es la referencia para acceder a la cresta y en unos veinte minutos estamos equipándonos a pie de vía.

Aquí está la cresta que nos espera

El primer largo empieza en la vertiente opuesta a la carretera, por donde desciende la senda. Hay clavos y parabolts para proteger los pasos más complicados (usar cintas largas para disminuir el roce la cuerda), aunque en general se resuelve todo bastante bien. Superado el primer muro cambiamos de vertiente y llegamos a la primera reunión, bastante cómoda. Mariajo y David suben a continuación.

David llegando a la primera reunión. L1 IV+: clavos y parabolts. R1 equipada

El segundo largo sale directo hacía arriba desde la reunión rumbo al filo de la cresta. La llegada a la arista propiamente dicha dispara los niveles de adrenalina. Pasos de equilibrista por una pasarela de roca con vacío a ambos lados.

Mariajo en la zona más afilada de la cresta

Momentos para ser consciente de que en el fondo somos unos privilegiados de poder disfrutar de estas experiencias y de poder enfrentarnos a nuestros miedos.

Desde la segunda reunión tenemos que subir un pequeño muro más vertical hasta un bloque que se rodea por la derecha. A partir de aquí volvemos al filo de la arista por terreno más sencillo y monto reunión antes de la oficial, de nuevo para que la cuerda no roce tanto.

Mariajo de nuevo en el filo de la arista. L2 (IV+) R2 en puente de roca

A pie del cuarto largo vemos ya la mayor dificultad del día. Una pequeña panza desplomada con buenos agarres, pero donde hay que tirar un poco de brazos para superar el muro. En cualquier caso, se encuentra muy bien protegido y si llegas con energías se disfruta de la escalada.

Mariajo en el paso más complicado del día probando ténicas artificieras. L4 (V)

En este tipo de rutas siempre que superas el paso clave, después de la primera satisfacción pronto comienza la búsqueda del próximo reto. No tiene porque ser siempre algo más difícil sino simplemente el siguiente paso en el viaje hacia nuestros próximos sueños u objetivos.

Monto la reunión en unos puentes de roca justo al final del muro para poder ver como van subiendo mis compis. Mariajo va subiendo poco a poco hasta acabar el largo como una campeona. David, a continuación, decide aplicar la técnica choricera (es decir subir colgado cual chorizo) porque se nos está haciendo tarde ya y no es plan de ponerse puristas a estas alturas.

Ya vemos el pueblo y esto se acaba por hoy

Desde aquí solo queda un pequeño destrepe, un tanto extraño, por una chimenea (se puede asegurar con un clavo) que nos deja en la senda que nos llevará de vuelta al pueblo.

El destrepe raruno del día

Ya reunidos en tierra firme, foto de grupo y  a pensar en futuras, y por qué no, utópicas escaladas.

 

Aquí tenéis el croquis de la vía de Luichy:

olvena

Otros datos:

– Aparcar en el pueblo de Olvena y buscar la senda de acceso al puente romano. Hay un desvío a la izquierda por la calle que sube al mirador. Unos 20 minutos aproximadamente desde el aparcamiento

-Usar cintas largas sobre todo en el primer largo y en el tercero.

-Algun friend o empotrador puede ser útil, así como cintas y cordinos para lazar puentes de roca o árboles.

-Nosotros tardamos unas cuatro horas en total.

Piada de Sergio de la misma actividad

Por último, no dejéis de leer a Eduardo Galeano. Lo bueno de escritores como él es que sus libros son inmortales y atemporales. El libro de los abrazos me encantó y Las venas abierta de América Latina es imprescindible para entender el ayer y el hoy de la región.

También es  muy recomendable la entrevista que le hicieron en Carne Cruda.

Y el monografico que le dedican en la Tuerka:

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Desaprendiendo a esquiar. Capítulo II

Travesía Llanos del Hospital – Portal del Remuñe – Ibon Blanco de Literola – Llanos del Hospital

Sábado por la tarde, después de ocho horas de travesía por el Pico del Puerto Viejo, ya en el apartamento, con una cerveza fresquita en una mano y una mona de chocolate en la otra comienza el conclave montañero para elegir la actividad del día siguiente:

– A mí no me apetece madrugar mucho …

– Yo tengo ganas de una actividad larga, aunque haya que madrugar …

– Pico del Alba y bajar por los tubos de Paderna tiene buena pinta …

– Un amigo dice que el Pico del Alba hoy hay sido un infierno de nieve helada y los tubos de Paderna un patatal …

El conclave se alarga hasta pasada la cena cuando parece que ya nos decidimos por el Pico Paderna y bajar por Renclusa … Pero no. En un giro inesperado del destino en forma de Whatsapp a las siete de la mañana, un conocedor de la zona nos recomienda subir por el valle de Remuñe y bajar por Literola, donde según él encontraremos buena nieve. En estos casos suele ser buena costumbre hacer caso a los lugareños, así que cargamos el coche y comenzamos la misma subida que habíamos hecho dos días antes, pero hoy disfrazados de esquiadores.

Subiendo hacia el portal de Remuñe

La primera parte de la subida transcurre por un bosque con poca inclinación, lo cual unido al buen estado de la nieve nos permite ir avanzando con rapidez. El día de nuevo es fantástico y solo alguna que otra racha de viento más fuerte que otra nos incomoda un poco.

El final del valle de Benasque nos va quedando atrás

En poco más de hora y medía llegamos a un descanso donde comienzan las rampas más duras de acceso al portal de Remuñe.

El portal del Remuñe es la zona ancha que se observa a la izquierda de los dos picos característicos

Aquí, Mataix y yo nos cegamos con un estético corredor que se abre hacia la derecha y que nos dejaría a los pies de la Forca de Remuñe, desde donde con una larga travesía a la izquierda podríamos acceder al portal. Mientras pensamos si poner las cuchillas o no antes de enfrascarnos, oímos a Manu:

– ¿Dónde vais? Que se sube por la izquierda!!

Echamos un vistazo, y efectivamente nos habíamos venido arriba. Cambiamos de rumbo, ponemos las cuchillas de todos modos y comenzamos una subida mucho  más cómoda  y lógica hacia el portal. Manu prefiere calzarse los crampones para ir más seguro.

Manu, superando las palas de nieve más heladas

Ya llegando al portal, el viento se va haciendo un poco más insufrible, pero las vistas que tenemos de la vertiente francesa del Pirineo compensan.

Mataix afrontando las últimas palas

También ante nosotros los techos del Pirineo aragonés.

El Pico Maldito al fondo

Nos reunimos los tres en el portal de Remuñe y como el viento no para de soplar decidimos hacernos una foto rápida de cumbre y comenzar el descenso hacia Literola.

Foto de la “cumbre” del día

Desde el portal caminamos brevemente en dirección a la Forca de Remuñe hasta encontrar la bajada más accesible al Ibón Blanco de Literola. Empezamos a deslizarnos ladera abajo por nieve muy dura hasta que llegamos a la orilla del lago. Aquí Mataix saca el GPS … y …

-Hombre, que raro!!! Nos hemos pasado bajando. El track que llevamos gira bastante antes de llegar al lago.

Ante nosotros tenemos la bajada del desagüe del ibón que no conocemos y cuyo acceso parece más una pista de patinaje que de esquí. Cuando el gabinete de crisis esta apunto de acordar volver sobre nuestros pasos y bajar por donde hemos subido, aparece una pareja de catalanes (Jordi y Carmela, da gusto encontrarse gente así en el monte) con los que hemos compartido el ascenso anteriormente. El track que ellos llevan sí que baja por el barranco. Así que nos unimos a ellos, ya que además tienen más experiencia que nosotros.

La parte de la bajada hasta otro pequeño ibón es una pasada. Se van combinando pasajes encañonados con palas muy amplias (e inclinadas) que hacen de la bajada un auténtico disfrute. Además, hoy, la nieve está de vicio.

Llegados aquí se acaba la zona de bajada encajonada

Cuando ya el valle se abre salimos del fonde del barranco y nos mantenemos por su margen izquierda enlazando travesías con bajadas siempre buscando el terreno más cómodo. Poco a poco la nieve va escaseando y hay que comenzar a buscar bien el camino. Por suerte, Jordi es un lanzado y nos va guiando entre árboles y piedras para aprovechar al máximo la esquiada.

Eslalom montañero … esquiva como puedas árboles. piedras y matorrales

Finalmente llegamos a un punto donde un pequeño cortado nos cierra el paso. Para volver a la nieve tenemos que hacer un pequeño destrepe en roca hacía la izquierda que ya prácticamente nos deja en la senda que nos devolverá a la carretera donde hemos aparcado. Desde aquí unos quince minutos de porteo por la senda y jornada acabada.

Se acabó un gran día de esquí de montaña!

Este día no grabamos ninguno el track así que dejo este por aquí que es el más parecido que he encontrado. Nosotros solo nos aproximamos a la base de la Forca de Remuñe y desde allí comenzamos el descenso hacia el ibón. Nos costó unas seis horas yendo a un ritmo tránquilo y disfrutando bastante de la bajada.

Desaprendiendo a esquiar (Capítulo I)

Pico del Puerto Viejo (o Tuca de Gorgutes?). Benasque

La Semana Santa es para los montañeros una semana de pasión en el mejor de los sentidos. Las horas de luz van en aumento después del cambio de hora, la meteorología suele ir mejorando y las montañas aun presentan un espectacular aspecto nevado. Fechas para el disfrute vaya … esquí, alpinismo, escalada … Vamos, que el principal problema resulta ser elegir actividad y ruta ante tal variedad disponible.

Después de un primer día de reconocimento del terreno por Remuñe, nos decidimos por intentar la subida al Sacroux. Según leemos por internet súbida sencilla con bajada asequible para nuestro nivel. Hoy seremos un grupo grande. A Mataix, David y a mí, que hemos venido desde Valencia, se nos unen Manu, el gallego viajero :D, y Salva, que hoy tiene día libre y ha bajado desde Boí.

El tramo final de la carreta de Llanos del Hospital aun se encuentra cubierto por la nieve.

Al final de la carretera de los Llanos del Hospital comienza el terreno de aventura. La primera parte de la subida transcurre por un bosque en el que la nieve escasea en algunas zonas, así que hay que ir buscando la mejor trazada para no tener que quitarse los esquís. Sin embargo, poco después, el tipo de dificultad cambia y nos encontramos con una pequeña pala de nieve dura que hace que algunos se tengan que calzar la cuchillas para progresar con comodidad. Este tramo se nos atraganta un poco, con lo que comienzan a adelantarnos los expresos del Pirineo … Será cuestión de técnica, o de forma física, pero es impresionante ver la velocidad con que suben los expertos del esquí de montaña.

David y Mataix en la parte izquierda de la imagen. En la derecha un tal Jordi Tosas.

Uno de los que nos adelanta resulta ser Jordi Tosas, uno de los guías de montaña más conocidos del país. Él y sus clientes nos adelantan por la derecha y sin intermitentes. Nosotros agradecidos ya que será una gran oportunidad de aprender como elegir las trazas para ascender, al menos hasta que les perdamos de vista.

Superado el tramo de bosque más tupido, toca superar unas travesías a izquierda que nos llevan hasta un pequeño corredor donde hacemos la primera parada del día. Reponemos fuerzas rápidamente y continuamos el ascenso ahora con tendencia a la derecha hasta un pequeño llano que nos deja estas vistas.

Pico Salvaguardia
Macizo de Maladetas: Pico del Alba, Paderna …

Aquí ya hemos perdido de vista a nuestras liebres, así que toca sacar el GPS y los mapas para comprobar que vamos bien … O en nuestro caso, ver que nos hemos desviado un montón a la izquierda con respecto a nuestro objetivo inicial. Echamos un vistazo rápido y después de localizar el Sacroux no encontramos camino evidente para enlazar con la ruta original, así que decidimos seguir la huella del grupo de Jordi Tosas a ver donde nos lleva.

Manu y Salva acabando una subida

Giramos de nuevo a la izquierda y continuamos ascendiendo por palas que van ganando inclinación sobre una nieve que sin cuchillas se hace un tanto complicada de manejar. Hasta que llega un punto en el que ya es imposible seguir sin ellas. Tengo que parar, y después de cinco minuto de pelea a muerte entre mis manazas, los esquís y las cuchillas (y sus instrucciones de uso) consigo instalarlas y me pongo en marcha de nuevo. Esto es otra cosa, se acabaron los resbalones por la nieve blanda. Cuando alcanzamos una pequeña arista de roca Jordi Tosas y sus clientes ya han llegado a cima y van de bajada. Nos deben ver con los ánimos bajos puesto que nos animan a continuar diciéndonos que la nieve arriba está espectacular. Así que nos echamos los esquís a la espalda y comenzamos la pequeña trepada de la arista rocosa.

Superado este pequeño escalón nos volvemos a calzar los esquís y ponemos rumbo a la cumbre de lo que resulta ser la Tuca de Gorgutes o Pico del Puerto Viejo. Como nos habían dicho la nieve aquí se encuentra en perfecto estado por lo que en apenas treinta minutos nos plantamos en la cima.

Mataix llegando a la cumbre

Las vistas en un día como hoy son inigualables. Francia, el valle de Benasque, al fondo la Forcanada y el Valle de Aran, y como no, el macizo de la Maldeta justo en frente.

Mataix y yo en la cima

Bueno, ahora toca divertirse en la bajada. Quitamos las pieles de foca, nos apretamos los cierres de las botas y al tajo. La primera pala resulta ser un espectáculo, nieve en inmejorables condiciones para disfrutar como un niño con esquís nuevos.

Que corta se hace la bajado con lo que ha costado subir 😀 !!! Es lo que tiene el esquí de montaña. En cinco minutos llegamos de nuevo a la arista rocosa y nos tenemos que volver a echar los esquís a la espalda para destreparla.

Una vez superado este destrepe ya todo será “esquiar”

Nos volvemos a poner los esquís y ya ponemos rumbo al valle. Se nos ha hecho un poco tarde y la nieve poco a poco va empeorando, así que hay que ir sacando lo mejor del esquí de cada uno. Curvas muy amplias para dejar correr el esquí y vigilando mucho el peso para que no se hundan ni las puntas ni las espátulas de los esquís. Y paciencia …

Nos vamos despidiendo del barranco de Gorgutes.

Hacia abaja ya asoma el Hospital de Benasque …

El tramo de bosque será un auténtico patatal

… y hacía arriba vemos la ruta que hemos seguido esta mañana …

Que poco le quedan a esos esquís!!! 😛

Una vez llegados al bosque lo que queda de descenso es un sálvese quien pueda. La nieve ya esta muy blanda y muy húmeda, con lo que hacer giros rápidos para evitar obstáculos como árboles y piedras no es tarea fácil. Así que toca ir trampeando como buenamente se puede hasta llegar por fin a la carretera desde donde en unos diez minutos llegaremos de nuevo a donde habíamos dejado el coche por la mañana.

“Hombre, Salva, tú por aquí!!”

A nosotros nos costó ocho horas la actividad completa. Con un poco más de soltura con los esquís en la subida y cogiendo la nieve en mejores condiciones en la bajada supongo que se puede hacer en unas seis horas. La ruta es interesante y bonita, recomendable! Os dejo también el track cortesía de David.