Gran Diagonal a Peña Telera

Me pasó una cosa extraña la semana pasada mientras corría por el cauce del río. En un momento dado el cielo se tiñó de rojo y comenzaron a aparecer estas extrañas formaciones nubosas. A la vez comenzó a oler a azufre.

Tan sorprendido me quedé que acabé chocando contra un árbol. Al recuperarme cual fue mi sorpresa al encontrarme al líder supremo de la revolución bolivariana a mi lado:

– Comandante Chávez, pero si está usted muerto, ¿que hace aquí? – no podía salir de mi asombro

– Camarada, ¿es usted uno de los chikos del piolet?

– Si, bueno, así se llama mi blog – contesté yo.

– Pues le cuento. El otro día en el infierno (supongo que sabrá usted que todos los rojos vamos al infierno) me crucé con un ruso que llevaba un piolet clavado en la cabeza. Me dijo que ya estaba harto de llevarlo, así que se lo extraje del cráneo.

– Supongo que se refiere usted a Trotsky, Comandante.

– Puede ser, no recuerdo el nombre. Le pregunté si quería quedárselo de recuerdo, pero me dijo que no. Como usted se puede imaginar en el infierno no hay nieve ni hielo, así que mejor dárselo a alguien que pueda usarlo. El caso, es que no sabíamos a quien entregárselo, así que pusimos en Google “Montañeros Populistas” y nos apareció su blog. Así que aquí lo tiene, suyo es.

El Piolet Rojo, el piolet de los montañeros populistas

– Caramba Comandante, no sé que decir.

– Nada camarada. Simplemente haga buen uso de él e intente no clavárselo en la cabeza a ningún disidente político. Bueno, solo una cosa más, procure que no se entere nadie de que se lo he dado yo. Ya sabe usted como se ponen Montoro y El País con cualquier cosa que huele a Venezuela.

– ¿Y qué digo si vienen inspectores de hacienda a preguntarme de donde lo he sacado?

– Diga usted que es de su padre, que lo tenía guardado en Suiza o en Andorra. Seguro que cuela.

– Pero Comandante, que mi padre es de Toledo …

– Oiga, que si se va a poner así de pesado me lo llevo y se lo doy a un tal Calleja …

– No, no, eso si que no. Me lo quedo.

– De acuerdo. Me vuelvo al infierno, aunque en Valencia con este caloret no se está mal tampoco. Hasta la victoria siempre camarada!

-Hasta la victoria siempre Comandante!!

Semejante regalo se merecía un estreno por todo lo alto y el escenario elegido fue el Valle de Tena, donde intentaríamos la Gran Diagonal a Peña Telera. Una de las clásica del valle, un corredor de 700 metros de longitud que surca la pared norte de dicha montaña en una estética diagonal de derecha a izquierda.

Aproximadamente una hora después de adentramos en tierras aragonesas paramos en nuestro suministrador oficial de alimentos para las expediciones pirenaicas.

Parada obligatoria rumbo a Pirineos

“Barritas energéticas” (longanizas) de Pascua, “geles” (jamón) de Teruel y “otros complementos energéticos” (Queso curado de cabra y pan de aceite). En otras ocasiones también hemos probado sus “bebidas isotónicas” (Vino), pero este viaje Mataix traía uno de su propia cosecha, así que había que probarlo.

En Panticosa nos recibe Javi, con quien cenamos y nos cuenta un poco lo que nos espera al día siguiente. Tomamos nota de sus consejos y nos vamos hacia el parking de la reserva faunística de Lacuniacha, donde dormiremos (si a cerrar los ojos dos horas se le puede llamar dormir) para levantarnos temprano e intentar ser los primeros en el corredor. Por suerte, no hay nadie tan loco como nosotros, y cuando nos ponemos en marcha sobre las cinco de la mañana parece que somos los primeros en en marcha.

Amanece en el valle de Tena

La primera parte de la aproximación resulta bastante cómoda. Una pista con poca inclinación y con la nieve dura por la que se progresa rápido hasta llegar al ibón de Piedrafita. A partir de aquí hay que ir ya buscando la entrada al corredor y superando el cono de entrada que así de primeras se engancha en las piernas. Al comienzo propiamente dicho del corredor llegamos después de dos horas y media.

Comienza la diversión

Ante nosotros la Gran Diagonal. Ya a primera vista nos sorprende la poca nieve que parece tener comparado con años anteriores. Y a segunda vista … AHÍ VA!!! ¿Eso que se ve allí adelante son luces de frontales? Pues sí, aunque a veces resulte increible, siempre ahí alguien más loco que tu dispuesto a madrugar más!

Nosotros a lo nuestro. Nos adentramos en las fauces del corredor que comienza con una pala muy ancha para ir estrechandose conforme se gana altitud.

A la faena!!

En seguida aparece el primer resalte. No reviste mayor dificultad, es corto, poco vertical y el hielo da confianza,así que lo superamos rápidamente y continuamos hacia arriba. Llegamos al punto donde el corredor se divide momentáneamente en dos ramas. Nosotros, siguiendo los consejos de Javi, tomamos la rama de la izquierda, ligeramente más díficil y por lo tanto más entretenida.

Comenzamos con otro resalte en hielo un poco más largo, quizá un par de metros, y más vertical. Toca escalar un poco más fino. Buscando en todo momento el hielo en mejores condiciones para los piolets y postureando un poco en la roca se sale sin mayores problemas. Hasta el momento la principal dificultad resulta ser esquivar todo lo que se va desprendiendo al paso de la cordada anterior.

Poco después aparece ya la principal dificultad técnica de esta ruta. El famoso bloque empotrado o cueva que las reseñas suelen dar IV en roca o 70º en hielo. Llego yo primero y empiezo a observar como esta el patio. Por la derecha y por la izquierda solo se ve roca, mientras que por el medio se ve un capa muy fina de hielo y nieve podrida.

En la parte central de la imagen a la derecha, el bloque empotrado. Nosotros los superamos por la roca de la derecha.

Esto ya son palabras mayores. Hay un clavo en una fisura, así que ha llegado el momento de sacar la cuerda que para algo está. Yo me quedó en la reunión y sube Mataix de primero, que para eso es el especialista en roca. Lo intenta primero por la izquierda y agua, la salida del paso continua en roca y más vertical. Vuelve a bajar un poco y lo intenta por la plancha de hielo. Al primer pioletazo, el hielo se hace añicos, así que a recular otra vez y probar por la derecha. Cuando comienza a ascender lo pierdo de vista, pero noto que va progresando, hasta que me confirma que ya está fuera del resalte. Apura la cuerda y llega mi turno de subir. Me empotro entre las rocas, recupero el friend que ha colocado y … uyyy este paso como aprieta!!!! ¿Cómo ha pasado él por aquí? Logro lanzar el piolet a un trozo de nieve con buena pinta, y colgándome de él y haciendo la garrapata consigo poco a poco superar el bloque y volver a la nieve.

Llegando a la reunión después del tercer resalte

Reunidos de nuevo, vemos que la cosa parece que suaviza un poco, por lo que decidimos guardar la cuerda, ya que la nieve da bastante seguridad. Incluso el hielo que nos encontramos en el siguiente resalte también se encuentra en buenas condiciones.

El cuarto resalte, bastante parecido al segundo.

Superado este resalte, ya nos vamos aproximando a la parte más famosa de este corredor, el Mirador.

Llegando al Mirador

El Mirador es una travesía de unos diez metros en los que el corredor por el que hemos subido hasta el momento se corta y te deposita en una ladera de nieve en plena pared. Una vez superada esto se accede a otro corredor desde el cual ya se termina la ascensión. La travesía resulta espectacular, con todo el valle de Tena al fondo.

Queda claro por que lo llaman el Mirador, ¿no?
La nieve en el Mirador se encuentra en perfectas condiciones

El corredor de salida es más inclinado de lo encontrado hasta ahora, unos 70º en alguna sección hasta llegar a la salida que de nuevo nos la encontramos en roca. Justo aquí alcanzamos a la cordada que nos precedía. Resulta ser un grupo de tres que están justo ahora escalando el muro final. Una vez lo superan, Mataix monta reunión en unos bloques y salgo yo a acabar la faena. Se trata de una pequeña chimenea de un par de metros un tanto descompuesta. Mirando bien de donde te agarras, y aprovechando al máximo la nieve llego hasta un bloque donde paso una cinta para proteger la salida. Una vez asegurado, basta lanzar el piolet hacia la nieve superior para salir al collado sin dificultades.

La salida del corredor con vistas a todas las cumbres de la sierra de la Partacua

Son poco más de las once de la mañana, hemos ido bastante bien de ritmo, así que nos permitimos un descanso aquí antes de continuar hacia la cumbre de Peña Telera. Aunque parece que está cerca, aun nos cuesta unos 40 minutos superar las palas de nieve que llevan a ella.

Mataix en las palas que llevan a la cumbre

Las vistas desde la cumbre, un espectáculo, todo el valle de Tena a nuestro alcance.

El Midi d’Ossau
Sallent de Gallego y el embalse de Lanuza

El descenso también se hace un poco pesado. En principio seguimos la arista de la cumbre hasta que llegamos a una zona más inclinada que nos corta el paso. Después, mirando por internet parece que hay gente que monta un rápel desde aquí, lo cual ahorra bastante tiempo. Nosotros giramos a la izquierda para evitar esta zona, hasta que llegamos a una zona menos inclinada por donde podemos destrepar.

Ya camino al corredor de la Y para rapelar.

Desde el último destrepe flanqueo interminable a media ladera y a pleno sol hasta el collado de los rápeles. El primero lo hacemos desde un parabolt con anilla hasta una cueva que queda a la derecha en el sentido de bajada.

Primer rápel

Cuando llego a la cueva e intentamos recuperar las cuerdas nos damos cuenta de que rozan como mil demonios por los cambios de dirección que hace el rápel. Para resolver la situación Mataix se descuelga hasta llegar a un punto desde donde sí poder recuperarlas. Salvado este pequeño contratiempo montamos el siguiente rápel y continuamos la bajada.

Segundo rápel

Cuando me toca mi turno y comienzo a rapelar, comienzo a reconocer el corredor, ya que no es la primera vez que paso por aquí … Hace la friolera de seis años tuve aquí mi primer contacto con la montaña invernal. Que tiempos aquellos!!

Luis y Tonet en el corredor de la Y en 2009. El que estaba arriba a la izquierda superando el resalte debe ser Jose Luis o Eduard

Los años no pasan en balde para las personas, y parece que para la montaña tampoco. El corredor está muy pelado de nieve. Las zonas que recordaba totalmente cubiertas hoy eran solo roca. Lo que no cambia es la sensación de vacio que produce el destrepe del corredor una vez acabados los rápeles.

Tonet acabando un rápel en 2009

Con paciencia y paso a paso salimos de nuevo al sol y vemos la majestuosidad de la Sierra de la Partacua.

Cono de los corredores de la Y, Maribel y Maria Jose Aller

De nuevo cruzamos por la base de la Gran Diagonal, que a plena luz del día nos deja apreciar mejor el recorrido que hemos seguido.

La Gran Diagonal

Llegados ya al fondo del valle nos sentamos un rato al sol para disfrutar del paisaje antes de volver al coche.

Tras nueve horas de actividad hay que recuperar fuerzas. Hay dos maneras de hacer esto:

Modo bohemio -> aparca el coche donde aun caliente el sol y montate la paraeta en cualquier repisa que encuentres a tu disposición.

Seguro que las cocinas del Bulli no tienen estas vistas!!

Modo sibarita -> ve a tu restaurante favorito de Sallent de Gallego y date un homenaje de este calibre.

Chuleton al punto

Notese que ambas opciones no son en absoluto excluyentes, siempre que el tiempo y el bolsillo lo permitan!

 

Mas información:

Track de la ruta en Wikiloc

-Aproximación: partimos del parking de la reserva faunística de Lacuniacha en Piedrafita de Jaca. Desde allí se sigue una pista muy comoda hasta llegar a un llano con un ibón. Desde aquí dirigirse a la entrada del corredor, bajo la cima principal, ganando poco a poco desnivel sobre el cono de entrada. A nosotros nos costó unas dos horas y media desde el parking hasta la entrada del corredor.

– El corredor propiamente dicho nos costó unas tres horas, asegurando los dos resaltes en roca. Desde la salida del corredor hasta la cumbre aproximadamente son 40 minutos y desde ella hasta el collado de los rápeles del corredor de la Y otra hora por lo menos.

– En dos rápeles nos quedamos a mitad del corredor de la Y. Desde aquí nos queda destrepar el resto del corredor hasta su base donde ya podemos ver el camino de subida. Cuidado cuando recuperemos las cuerdas del primer rap. Como he comentado antes, hay que bajar un poco para tener un buen ángulo de tiro y pueden caer bastantes piedras.

– Croquis de la via

 

Croquis
Croquis
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