El día que cambian las cosas

Uno de los objetivos de este año es coger un poco de soltura con el esquí de montaña. El año pasado hice un curso de un par de días, pero no pude salir más para ir haciendo kilómetros. Así que, después de la escapada navideña, tocaba aprovechar el puente de San Vicente en Valencia para subir otra vez a Pirineos a sacar a paseo los esquís. En esta ocasión, el destino ha sido Baqueira-Beret, que ya tenía ganas de conocerla.

Salva también tenía unos días libres así que se unió a la expedición valenciana, y él y yo decidimos intentar el viernes por la mañana el ascenso a la Tuca de Baciver desde el aparcamiento de Orri camino al Pla de Beret. Según leemos en la reseñas la ruta no tiene mucha dificultad, ideal para novatos, lo cual junto a la nevada que ha caído el jueves por la tarde nos asegura buena nieve. Además la previsión meteorológica dice que el viernes saldrá buen día, mientras que sábado y domingo pueden ser peores. Con todo esto, despertador a las siete de la mañana, cargamos el coche y comienza la aventura.

Llegamos a parking de Orri en medío de una copiosa nevada con frío y viento. Nos hacemos un poco los remolones dentro del coche a ver si deja de nevar, pero pronto nos damos cuenta que no parece que vaya a ser así. Por lo que decidimos emprender camino a ver hasta donde podemos llegar.

La nieve y el viento no nos abandonan durante la ascensión

Siguiendo a ratos una pista de la estación y a ratos el GPS vamos ascendiendo por medio de un bosque de pinos precioso después de las nevadas de los últimos días. La orientación resulta un poco complicada pese a a todo, puesto que pocos son los momentos en los que tenemos buena visibilidad.

Uno de los pocos momentos de claridad que tendremos durante la mañana

La cantidad de nieve reciente también hace un poco más complicado el ascenso, así que nos vamos turnando para ir abriendo huella. En cualquier caso, poco a poco vamos avanzando.

Según ganamos altitud nos encontramos mayores espesores de nieve

Sin embargo, el tiempo no termina de mejorar. No tenemos apenas visibilidad y en algún momento nos hemos desviado del track del GPS. Valoramos la situación y poco después de pasar el ibón de Baciver decidimos darnos la vuelta. Así que, toca quitar las pieles de foca, apretarse las botas y comenzar el descenso.

La primera parte resulta un poco difícil por el estado de la nieve y la poca visibilidad, hay que ir esquivando árboles, piedras y demás obstáculos naturales a la vez que buscar el trayecto más optimo para no tener que remar o quitarnos los esquís.

Esquís al hombro a patear

Aproximadamente a mitad de bajada comienza a levantarse la niebla y podemos ver el paisaje que nos hemos perdido en la subida.

Tanto mejora que cuando llegamos ya a las pistas de esquí nos encontramos con estas vistas del macizo del Aneto y Maladetas.

Viejos conocidos

Damos por concluida la excursión del día, pero me apunto el recorrido para repetirlo dos días después, esta vez con raquetas y con mejor tiempo. Cuando llega el domingo, se confirma que hay buena meteo lo cual nos permite disfrutar en todo su esplendor de paisajes como estos.

Ibon de Baciver

Y es que hay días que las cosas cambian. A la vez que salía el sol en el Vall d’Aran, el pueblo griego decidía también cambiar de rumbo y romper con los partidos políticos que les han llevado a la situación en la que se encuentran. Para ellos también parece que pueden empezar a mejorar los tiempos que corren.

Lo cierto es que en solo una semana el nuevo gobierno ya ha empezado a dar muestras de hacer las cosas de una manera distinta. Su ministro de Economía, Varoufakis, se reunía con el presidente del Eurogrupo, un tipo de estos del norte de Europa de nombre impronunciable, y pegaba el puñetazo en la mesa de un pueblo que quiere recuperar su soberanía.

¿Un gobierno que está dispuesto a desobedecer los mandatos de los todopoderosos organismos financieros internacionales solo porque ese es el cometido que le han encargado sus electores? No sé, que más podrán hacer de aquí en adelante, pero de momento me declaro muy fan de Varoufakis.

Unos cuantos días después también algo comienza a cambiar en España. Entre 100000 y 300000 perroflautas bolivarianos filoetarras antisistemas se concentraban por las calles de Madrid para apoyar a un nuevo partido político que también promete hacer las cosas de otra manera. ¿Cumplirán con su palabra? No creo que nadie pueda saberlo, pero yo les ofrezco el beneficio de la duda, al fin y al cabo, hay momentos en los que hay que tomar el riesgo de equivocarse.

Populistas, populistas y más populistas

Que mejor banda sonora para esta entrada que Los Chikos del Maiz leyendo a Benedetti!

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