La montaña siempre elige por tí. Canal del Ordiguer, Sierra del Cadí.

Después de un merecido día de descanso y compras por Andorra tras la actividad en el Pic d’Escobes y con un día radiante prometido por nuestro gurú meteorológico de eltiempo.es nos planteamos una actividad no demasiado larga, ya que yo me tendré que volver a Valencia al terminar, a la vez que entretenida y con descenso asequible a nuestro nivel de esquí. La elegida es el corredor Eclair en Cambre d’Aze. Ambos conocemos la zona y está cerca de Soldeu. Vamos, blanco y en botella … Mochilas preparadas, despertador a horas intempestivas de la mañana, desayuno rápido y a cargar el coche. Pero, cuando salgo a la calle, me encuentro este panorama …

Ah pues … menos mal que no se esperaban nevadas hasta dentro de dos días!!!!

Si en Soldeu, se ha acumulado tanta nieve durante la noche, es probable que el puerto de montaña que hemos de cruzar para llegar a Eyne este impracticable. Lo comprobamos rápidamente en internet y confirmamos nuestras sospechas, así que toca cambiar de planes. Después de un corto gabinete de crisis nos decidimos a probar suerte en la Sierra del Cadí. Una zona hasta el momento desconocida para nosotros pero de la que tenemos buenas referencias. Elegimos la canal del Ordiguer que en dificultad parece similar a lo que teníamos planteado y tampoco está demasiado lejos de Andorra.

En aproximadamente una hora y media de trayecto en coche llegamos al pequeño pueblo de Estana, a los pies del Cadí, desde donde ya podemos observar la majestuosidad de la sierra.

La sierra de Cadí

Dos chicos y una chica vasca nos toman la delantera, ellos deciden ir sin esquís y nosotros les imitaremos puesto que no se ve demasiada continuidad de nieve como para que compense cargarlos. Comenzamos a preparar las mochilas y primera (y por hoy última) liada del día: con el ajetreo de subir solo con un coche, me he dejado el arnés en el mio… Ya se sabe que las prisas no son buenas consejeras. Así que, vuelta abajo al pueblo a recogerlo. Total, que entre pitos y flautas no nos ponemos a andar hasta pasadas las diez de la mañana. Por suerte, hoy el día parece óptimo para hacer un corredor: sol y temperaturas bajas.

La aproximación resulta bastante cómoda en principio por una senda muy evidente que transcurre por dentro de un bosque, hasta que salimos a un claro desde donde tendremos la Cerdanya a nuestros pies.

A la derecha las pistas de esquí de Masella y la Molina

Pasado este claro seguimos una huella que se bifurca a la derecha en dirección a nuestro objetivo.

El paisaje durante toda la aproximación espectacular

Llegamos al comienzo de la canal en torno a las doce de la mañana. Aunque no las tengo todas conmigo por la hora que se nos ha hecho, Mataix me anima para seguir adelante. Este corredor parece que será más fácil que el que hicimos el sábado, con lo que podríamos acabarlo a una hora decente. Así que sin darle muchas vueltas nos metemos en faena.

La canal del Ordiguer ya delante de nosotros

La primera dificultad es un bloque empotrado prácticamente al comienzo del corredor. En el estado actual el paso hay que hacerlo en roca (las reseñas dan IV). Se puede proteger muy bien y a la salida hay una reunión equipada, con lo que sacamos la cuerda y lo superamos sin mayores contratiempos.

Primer bloque empotrado

Superado esto, corta campa de nieve en travesía hacia la derecha hasta otro pequeño resalte en roca, que en esta ocasión me toca resolverlo a mí. Sensaciones curiosas estas de escalar con guantes y botas de invierno. Por suerte, son pasos fáciles (III) y con muchas posibilidades de aseguramiento.

Segundo resalte

Salgo de la sección rocosa y el corredor vuelve a ser una rampa de nieve, por lo que apuro la cuerda y monto reunión con los dos piolets para que suba Mataix. Hasta aquí la nieve está muy blanda, pero va siendo hora de calzarse los crampones por lo que pueda venir. De modo que subimos hasta una pequeña repisa donde nos los colocamos. A esta altura, la canal se divide en dos. Nosotros tomamos la bifurcación de la derecha, que es la canal del Ordiguer propiamente dicha. Los vascos que iban delante de nosotros se van por la izquierda y cuando los vemos están enfrascados en un muro de roca que impone (mínimo V) y colocando clavos como unos campeones.

Después de los dos pequeños resaltes volvemos a la nieve

Nosotros seguimos a lo nuestro buscando el camino más sencillo. La nieve ya se va endureciendo facilitando bastante nuestro progreso por la canal.

Tónica general rampas de nieve de entre 45 y 60 grados

Conforme nos acercamos a la salida del corredor va ganando ambiente.

Ambiente alpino total

Llegamos a una zona donde el corredor se abre un poco más, con lo que pensamos que esto se está acabando ya. Si aquí giramos a la derecha parece que salimos ya al collado, pero como hemos ido bastante rápidos, decidimos seguir una huella que va por la izquierda hasta otra sección encajonada.

Penúltimo regalito que nos depara la canal

Y justo a la salida de este tramo … que ven mis ojos, es eso hielo?!?! Vaya que sí, mini resalte con placa de hielo para que pueda probar los piolets E-climb y terminar de darle un toque distinto a la actividad. La salida de la canal de nuevo espectacular!!

Se acabo lo que se daba

Las vistas son espectaculares, al norte la Cerdanya y los pirineos catalanes, desde Nuria hasta Vall d’Aran y al sur el Pedraforca y Montserrat.

Allá al fondo Montserrat

Son las dos del mediodía, así que nos podemos permitir aquí unos minutos de relax, recuperando algo de energias y disfrutando de las vistas. La bajada la llevaremos a cabo por la canal del Cristal, que es la ruta típica de bajada. Para ello giraremos a la izquierda en el sentido de subida desde el corredor y bajaremos una amplia pala de nieve hasta una collado donde un poste nos indica que estamos justo en el comienzo de la canal. Habíamos visto en alguna reseña que algunas personas bajan esquiando esta canal … nos asomamos a ver que tal … Y AYYYY mama que miedo!! Si nos llegamos a traer los esquíes en la mochila se hubieran quedado. Destrepe al canto con los dos piolos hasta la zona donde suaviza un poco la pendiente.

Mataix en el destrepe con la Cerdanya como telón de fondo

Descender por la canal resulta ser bastante entretenido también, no llega a la inclinación de por donde hemos subido, pero tampoco se queda atrás.

Cuando ya parece que hemos llegado al final hay que andarse con ojo y desviarse un poco a la izquierda (señalizado con hitos) para evitar unos bloques empotrados. Un par de destrepes cortos pero delicados ya nos dejan de nuevo en la parte alta del bosque por donde hemos ascendido esta mañana.

Vista general de la parte inferior de la canal del cristal. Hay gente que esto lo baja esquiando …

Ya en terreno seguro apretamos la marcha para llegar pronto al coche a ver si algún alma caritativa nos da de comer a estas horas.

Canal de Crista a la izquierda y canal del Ordiguer a la derecha

Medio en serio medio en broma decidimos probar suerte en el pequeñísimo pueblo de Estana, donde encontramos un restaurante con vistas al Cadí en el que nos comemos un buen guiso caliente acompañado de una botifarra al caloret (lo siento, tenía que ponerlo!!!) de la chimenea. Si es que al final, por muchos planes que hagamos la montaña siempre elige por tí … y normalmente bien!! 😀

Más informacion:

– El acceso a los corredores de la sierra del Cadí se realiza desde un pequeño parking situado a la salida del pueblo de Estana. Para llegar a este pueblo debemos coger la carretera que une la Seu d’Urgell con Puigcerda(N-260). A la altura del pueblo de Martinet hay que desviarse dirección Montella/Estana y poco despues seguir únicamente dirección Estana. Aproximadamente 20 minutos desde Martinet.

– En el parking donde dejamos el coche (pasado el pueblo de Estana) seguimos una pista evidente que se aproxima al Cadí. La pista transcurre por un bosque ganando ligeramente altura hasta llegar a un claro desde donde ya vemos los corredores. Track de la aproximación y de la bajada aquí.

– Tiempos orientativos:

1. Desde el parking hasta pie de corredor, poco menos de dos horas a ritmo vivo

2. Canal del Ordiguer, siguiendo el camino más sencillo y asegurando los resaltes otras dos horas

3. Descenso por la canal de Cristal hasta el parking dos horas más.

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Un día en la montaña. Corredor central al Pic d’Escobes.

Año de nieves, año de bienes que dice el refrán. Si la sabiduría popular no falla, este año que acaba de comenzar promete. Desde luego en el aspecto montañero no ha empezado mal…

Después de un mes de enero bastante liado de trabajo, aprovecho el fin de un proyecto para tomarme un día libre y subir a hacer una visita a Mataix, que esta pasando un par de semanas en Andorra. Después de las cinco horitas de coche de rigor, al cruzar la frontera de Andorra me sorprende ver el tipo de coches que la policía tiene detenidos en la aduana … Un Porsche Cayenne, y dos pedazo todo terreno de Audi y BMW … Por un momento me imagino al agente de aduanas diciéndoles a los dueños:

-¿Cuantos cartones de tabaco llevan ustedes en el vehículo?

– Cartones de tabaco ninguno agente, pero bolsas con billetes de 500 euros alguna que otra.

– Esta bien, circulen …

Yo con mi humilde Seat León paso desapercibido y me adentro en el país de los Pirineos con destino a Soldeu, donde estableceremos el campo base. Mataix me recibe con vino de El Culebrón, la cena preparada y un amplio elenco de actividades para elegir, de las cuales nos decidimos por la canal central al Pic d’Escobes. Más que su dificultad nos atrae el valle donde esta situado, la Vall de Incles, que pasa por ser uno de los valles más aislados de Andorra.

El Pic d’Escobes. Nosotros ascenderemos por la canal que se observa entre los dos picos.

Nos levantamos en torno a las seis de la mañana (yo juraría haber puesto el despertador a las cinco. Que ha podido pasar que no lo he escuchado?!?!), desayuno contundente y al coche. Enfilamos la carretera de la Vall de Incles y primer imprevisto del día, la pista que pensábamos que estaba abierta, se encontraba cubierta por medio metro de nieve, con lo que nos tocaría añadirle a la actividad tres kilómetros de regalo con los esquís. Así que manos a la obra, pieles de foca a los esquís y comienza la aventura.

Vall de Incles

La primera parte del recorrido resulta ser muy cómoda pues es una pendiente ascendente muy suave que hace que avancemos rápidamente y en unos cuarenta minutos cubramos la distancia que pensábamos hacer con coche. Después, cruzamos un pequeño puente y ya nos adentramos en el bosque donde empezaran las dificultades para los principiantes en esto del esquí de montaña.

Cuando comenzamos la subida propiamente dicha empieza a nublarse

La nieve va cambiando mucho dependiendo del terreno por el que nos movemos. En ocasiones muy blanda, en otras muy dura, y en otras ni una cosa ni la otra … Resbalones varios en las travesías a media ladera, esto no es tan bonito como sale en las revistas, improperios y maldiciones varias, pero poco a poco vamos avanzando.

Vamos ganando altura sobre el valle

El camino en verano será evidente, pero ahora tenemos que ir buscando el trayecto más fácil para hacer con los esquíes. A trompicones logramos llegar al refugio de Juclar, primera parada del día. Allí nos reciben dos franceses que han pernoctado allí, según nos cuentan al borde de la congelación, y su perro.

No se yo quien pasaría más frío si el perro o sus dueños …

A nosotros nos ha costado más llegar al refugio de lo que esperábamos, así que nos detenemos el tiempo justo para picar algo y retomamos la marcha justo cuando la niebla se levanta momentáneamente y nos permite ver lo que nos queda.

Saliendo del refugio de Juclar. A la izquierda quedan los lagos que bordearemos por la derecha.

Continuamos flanqueando los lagos hasta llegar a una zona con una cuerda fija instalada que nos obligará a echar los esquís a la mochila por primera vez en la jornada.

Destrepe-flanqueo equipado con cuerda fija

Una vez superado este pequeño obstáculo nos encontramos ya con el corredor muy cerca, solo nos queda buscar el camino más llevadero hasta su entrada y procurar sobrevivir sin irnos ladera abajo de un resbalón. Sin mayores contratiempos lo logramos, con lo que ahora toca vestirse de montañeros … fuera esquíes y bastones, dentro arnés, crampones y piolets y vamos para arriba …

Mataix en la entrada del corredor

El primer tramo es sencillo. Rampas de nieve que no superan los 45 grados de inclinación con nieve sin transformar, por lo que nos vamos turnando para no destrozarnos abriendo huella. En seguida vislumbramos ya lo que será la principal dificultad del día, un pequeño resalte donde se ve aflorar roca. A primera vista parece que lo podremos superar sin problemas.

El resalte

Llega Mataix primero y después de pegarle un par de tientos considera que es mejor asegurar el paso, así que monta reunión en las rocas de la izquierda y me tira la cuerda para que suba yo. El resalte tiene hielo muy fino cerca de la roca y nieve un poco más transformada más arriba, así que me dispongo a sacar lo mejor de mi elenco de técnicas de escalada en mixto … es decir nada. Me apoyo un poco contra un bloque (técnica empotramiento), araño cual gato la roca con los crampones y estirándome un poco logro alcanzar una zona donde parece que los piolets entran mejor. Salgo de aquí y la cosa parece que suaviza un poco, tornillo de hielo para asegurar la salida y continuo.

Saliendo ya del resalte

Cuando ya el corredor se vuelve a abrir me encuentro con una acumulación brutal de nieve por la que tengo que ir abriendo trinchera hasta llegar a unas rocas donde puedo montar una reunión para que suba Mataix, que llega en poco tiempo. Como lo que queda ya parece sencillo decidimos seguir en ensamble para no guardar la cuerda.

Terminando el corredor con los lagos de Juclar al fondo

Y en pocos minutos más llegamos a la salida del corredor. Descartamos subir a la cumbre del pico dado que eso alargaría la actividad en torno a una hora más y por hoy ya llevamos bastante retraso acumulado.

Mataix en la salida del corredor con la Vall de Incles al fondo

En cualquier caso las vistas son espectaculares mires hacia donde mires.

Ahí detrás el Pic d’Escobes

Aunque la meteorología nos ha respetado bastante durante el día, empieza a soplar un viento gélido y las nubes siguen amenazando con cerrarse, así que toca ir pensando en bajar. Para ello tenemos que flanquear por la vertiente opuesta a la que hemos subido para buscar un collado desde el que volveremos a acceder a los lagos de Juclar.

El flanqueo de la jornada

La arista que une la salida del corredor con el comienzo del destrepe es sencillamente espectacular.

 

Despacito y con buena letra vamos descendiendo hasta llegar a collado donde ya podemos volver a calzarnos los esquís para comenzar el descenso. Las primeras rampas son anchas y con poco inclinación con lo que deberían ser fáciles de esquiar. Así que tiro para abajo como si esto fuera un pista de esquí y pummm!!! PIÑAZO!! Ayyy … que no es lo mismo esquiar sin mochila que cargado como una mula con piolets, hierros y demás artilugios montañeros … Tomo nota mental de tener eso en cuenta y sigo bajando. Cuando llegamos a los lagos, las nubes vuelven a cerrarse, no sin antes dejarnos despedirnos del Pic d’Escobes.

Hasta la próxima!!

Cuando pasamos por el refugio de nuevo ya es prácticamente de noche y la niebla se ha adueñado del valle. Por suerte, llevamos GPS y nuestra huella de subida sigue siendo visible. Así que nos colocamos los frontales y comenzamos el descenso. Una actividad nueva para añadir al curriculum, esquí nocturno.

Con los mismos (o más) trompicones que subimos por la mañana bajamos por la noche hasta el puente que nos sirve de referencia. Pero no acaba la cosa aquí, esa pista que anteriormente fue tan llevadera de subir por su poca pendiente ahora hace que tengamos que remar bastante rato para avanzar. Al final llegamos al coche a las 8 de la noche, después de 12 horas de disfrute, pero reventados como hacía mucho tiempo que no ocurría!!

Mas informacion:

Track de la ruta evitando el corredor. Se puede usar como bajada. Para acceder al corredor simplemente hay que bordear el segundo lago por la derecha hasta su base.

– El acceso a la Vall d’Incles se encuentra indicado el carretera que va desde Andorra la Vella hasta Pas de la Casa a la altura de Soldeu.

Otra piada de la ruta en Madteam


 

Postdata: Justo cuando llegué a Soldeu, Mataix (gran conocedor del sector energético) me comentó una noticia que acababa de leer según la cual la empresa Tesla había anunciado el desarrollo de unas baterias para almacenar energçia a nivel doméstico. Unos dias después me encuentro esta noticia. Que eficaces son nuestro gobernantes cuando los que les aprietan las clavijas son los oligopolios y no los ciudadanos!!

 

El día que cambian las cosas

Uno de los objetivos de este año es coger un poco de soltura con el esquí de montaña. El año pasado hice un curso de un par de días, pero no pude salir más para ir haciendo kilómetros. Así que, después de la escapada navideña, tocaba aprovechar el puente de San Vicente en Valencia para subir otra vez a Pirineos a sacar a paseo los esquís. En esta ocasión, el destino ha sido Baqueira-Beret, que ya tenía ganas de conocerla.

Salva también tenía unos días libres así que se unió a la expedición valenciana, y él y yo decidimos intentar el viernes por la mañana el ascenso a la Tuca de Baciver desde el aparcamiento de Orri camino al Pla de Beret. Según leemos en la reseñas la ruta no tiene mucha dificultad, ideal para novatos, lo cual junto a la nevada que ha caído el jueves por la tarde nos asegura buena nieve. Además la previsión meteorológica dice que el viernes saldrá buen día, mientras que sábado y domingo pueden ser peores. Con todo esto, despertador a las siete de la mañana, cargamos el coche y comienza la aventura.

Llegamos a parking de Orri en medío de una copiosa nevada con frío y viento. Nos hacemos un poco los remolones dentro del coche a ver si deja de nevar, pero pronto nos damos cuenta que no parece que vaya a ser así. Por lo que decidimos emprender camino a ver hasta donde podemos llegar.

La nieve y el viento no nos abandonan durante la ascensión

Siguiendo a ratos una pista de la estación y a ratos el GPS vamos ascendiendo por medio de un bosque de pinos precioso después de las nevadas de los últimos días. La orientación resulta un poco complicada pese a a todo, puesto que pocos son los momentos en los que tenemos buena visibilidad.

Uno de los pocos momentos de claridad que tendremos durante la mañana

La cantidad de nieve reciente también hace un poco más complicado el ascenso, así que nos vamos turnando para ir abriendo huella. En cualquier caso, poco a poco vamos avanzando.

Según ganamos altitud nos encontramos mayores espesores de nieve

Sin embargo, el tiempo no termina de mejorar. No tenemos apenas visibilidad y en algún momento nos hemos desviado del track del GPS. Valoramos la situación y poco después de pasar el ibón de Baciver decidimos darnos la vuelta. Así que, toca quitar las pieles de foca, apretarse las botas y comenzar el descenso.

La primera parte resulta un poco difícil por el estado de la nieve y la poca visibilidad, hay que ir esquivando árboles, piedras y demás obstáculos naturales a la vez que buscar el trayecto más optimo para no tener que remar o quitarnos los esquís.

Esquís al hombro a patear

Aproximadamente a mitad de bajada comienza a levantarse la niebla y podemos ver el paisaje que nos hemos perdido en la subida.

Tanto mejora que cuando llegamos ya a las pistas de esquí nos encontramos con estas vistas del macizo del Aneto y Maladetas.

Viejos conocidos

Damos por concluida la excursión del día, pero me apunto el recorrido para repetirlo dos días después, esta vez con raquetas y con mejor tiempo. Cuando llega el domingo, se confirma que hay buena meteo lo cual nos permite disfrutar en todo su esplendor de paisajes como estos.

Ibon de Baciver

Y es que hay días que las cosas cambian. A la vez que salía el sol en el Vall d’Aran, el pueblo griego decidía también cambiar de rumbo y romper con los partidos políticos que les han llevado a la situación en la que se encuentran. Para ellos también parece que pueden empezar a mejorar los tiempos que corren.

Lo cierto es que en solo una semana el nuevo gobierno ya ha empezado a dar muestras de hacer las cosas de una manera distinta. Su ministro de Economía, Varoufakis, se reunía con el presidente del Eurogrupo, un tipo de estos del norte de Europa de nombre impronunciable, y pegaba el puñetazo en la mesa de un pueblo que quiere recuperar su soberanía.

¿Un gobierno que está dispuesto a desobedecer los mandatos de los todopoderosos organismos financieros internacionales solo porque ese es el cometido que le han encargado sus electores? No sé, que más podrán hacer de aquí en adelante, pero de momento me declaro muy fan de Varoufakis.

Unos cuantos días después también algo comienza a cambiar en España. Entre 100000 y 300000 perroflautas bolivarianos filoetarras antisistemas se concentraban por las calles de Madrid para apoyar a un nuevo partido político que también promete hacer las cosas de otra manera. ¿Cumplirán con su palabra? No creo que nadie pueda saberlo, pero yo les ofrezco el beneficio de la duda, al fin y al cabo, hay momentos en los que hay que tomar el riesgo de equivocarse.

Populistas, populistas y más populistas

Que mejor banda sonora para esta entrada que Los Chikos del Maiz leyendo a Benedetti!