Cuentos de Navidad. Versión Los Chikos del Piolet

Capítulo 1. El viaje

Los primeros días de las vacaciones navideñas habían discurrido más o menos según lo esperado. Cenas y comidas navideñas con la familia, reencuentro con exiliados, discusiones sobre política y brindis por Podemos. También típico de estas fechas es que un temporal de nieve y frío azote el Pirineo, dificultando alguna de las actividades que teníamos previstas. Sin embargo, ya nos habíamos hecho a la idea de hacer una excursión montañera para recibir el nuevo año, por lo que el lunes quedamos en Valencia Mataix, Luis y yo, y con el coche cargado hasta los topes (lo cual tiene mucho mérito siendo solo tres personas en un Seat Alhambra) emprendemos camino hacia Espot para intentar subir a Els Encantats.

El viaje comienza con La Estanquera de Saigon como banda sonora, discusiones varias sobre filosofía de la vida, montañas blancas, príncipes azules y princesas rojas hasta el ya conocido momento crucial de cada viaje a Pirineos: la hora de comer …

– Pasajero 1: ¿Lleváis algo preparado para comer?

– Pasajeros 2 y 3: No.

– Pasajero 1: Pues paramos en algún bar de carretera y tomamos un bocadillo y un café rápido.

– Pasajero 2: De acuerdo. Así aun llegamos de día a Espot.

– Pasajero 3: Vale.

Dejaré que estas dos fotos expliquen lo que ocurrió durante las siguientes horas. El resto os lo podéis imaginar.

El cuerpo humano tiene que adaptarse poco a poco a los cambios. No se puede pasar de las comilonas navideñas a la austeridad de la comida montañera así como así. Hay que aclimatar.
Comienza el camino a la luz de los frontales

Capítulo 2. El refugio

El trayecto que nos esperaba hasta el refugio ya lo conocíamos, puesto que lo habíamos hecho tres meses atrás en la travesía de Carros de Foc. Sin embargo, a causa de la nevada del día anterior, la primera parte de la pista de acceso al parque se encuentra cortada, por lo que tendremos que caminar una hora más antes de llegar al refugio Ernest Mallafré. No pasa nada, mochilas a la espalda y en poco más de dos horas llegamos al refugio para comprobar que la maldición del montañero levantino sigue vigente, es decir, somos los últimos en llegar.

Esto, que de por sí no supondría ningún inconveniente, lo es cuando los que han llegado anteriormente, se adueñan del lugar como si fuera su propia casa. Nos encontramos las mesas totalmente ocupadas por los restos de la cena, y por un perro durmiendo en un colchón del mismo refugio.

Invitado sorpresa en el refugio. Personalmente, no me molestaba que el perro estuviera allí, pero al menos los dueños deberían haber subido su propio colchón para él, ¿no?

En fin, nosotros a lo nuestro. Toca cenar, hacer el plan de ataque para el día siguiente y a dormir.

Derritiendo agua en el refugio

Capítulo 3. Primer intento a Els Encantats

A las seis de la mañana suena el despertador, pero remoloneamos dentro del saco un rato más y hasta media hora más tarde no comenzamos a preparar el té para desayunar. Finalmente, en torno a las ocho comenzamos la aproximación al corredor central de Els Encantats, una de esas montañas que cualquier montañero sabe que quiere subir en cuanto la ve en una foto.

Els Encantats. La canal central es la linea de nieve que se intuye entre las dos cimas.

Sin embargo, nada más empezar a caminar nos damos cuenta que va a ser bastante difícil intentar la ascensión hoy. La última nevada fue hace dos días y, como el frío ha continuado, la nieve apenas ha cogido consistencia, con lo cual a cada paso que avanzamos nos hundimos mínimo hasta las rodillas. A todo esto hay que añadirle unos ruidos sordos que en un principio pensamos que podían ser purgas espontaneas de nieve. Por si fuera poco, el camino de descenso es ladera sur, donde intuimos que se puede haber acumulado aun más nieve dado que el viento dominante los días anteriores fue de norte. Demasiadas incertidumbre para nosotros, así que dado que la previsión meteorológica es muy buena para los los días venideros decidimos aplazar la subida hasta el jueves.

Volveremos!!

Media vuelta, recogemos nuestros trastos del refugio y volvemos hacia el coche para ir a Boi donde haremos esquí de montaña, que parece ser la actividad más segura que podemos realizar dadas las condiciones en estas fechas. En cualquier caso, el día se ha quedado buenísimo, con lo que aprovecho para ir trasteando con la cámara nueva.

Bajada a Espot
El Petit Encantat de fondo.
El invierno ha llegado

Capítulo 4. Nuevas aficiones 

 Llegados a Boi Salva nos recibe en su apartamento y después de las cervezas de reencuentro de rigor toca reponer fuerzas (como si hubiéramos gastado muchas, 😀 ). La montaña, también es la gente que vas conociendo en ella y con la que compartes la afición.

Bodegón montañero.

El día de nuevo amanece radiante, así que esquís al coche, nos vestimos de esquiadores y para las pistas que nos vamos. Pasamos de largo de la cola del forfait ya que hoy vamos de montañeros, lo que bajemos nos lo habremos ganado! Entre Luis y yo le damos unas clases básicas de esquí a Mataix antes de calzarle a los esquís las pieles de foca y comenzar a subir por la pistas. Dado que los tres somos nuevos en esto del esquí de montaña nos mantenemos casi siempre dentro de los límites de la estación. En poco más de hora y media llegamos a uno de los puntos más altos desde donde las vistas hacia el los macizos del Aneto y Posets son impresionantes.

De izquierda a derecha los montes más altos creo que son Posets, Vallibierna y Aneto
Dos colosos de la montaña y el Aneto de fondo

Disfrutamos de las vistas, picamos algo y comenzamos la bajada. La nieve se ha ido endureciendo por el viento que no para, lo cual dificulta un poco el descenso con los esquís de montaña. Son cosas a las que tenemos que ir acostumbrándonos si más adelante queremos hacer excursiones mas serías con esquís. Una vez abajo, decidimos recoger los bártulos e ir volviendo hacia Espot, donde esperamos que las condiciones hayan mejorado. Mientras hacemos tiempo para devolver los esquís en la tienda, hacemos la enésima reorganización del maletero del coche, que algún despistado podría confundir con un mercadillo de material de montaña.

Capítulo 5. Segundo intento a Els Encantats

Deja vú total. Llegada al parking de Espot, carga las mochilas y de nuevo comienza a andar bajo la luz de la luna y los frontales. Hace menos frío que el pasado lunes, lo cual nos da esperanzas de que las condiciones en el corredor sean mejores que las que nos encontramos. La subida hasta el refugio se hace un poco más dura, el cansancio acumulado y la motivación un poco más baja suponen un peso extra con el que hay que cargar. Aun así de nuevo en dos horas nos plantamos en el refugio … donde de nuevo ya hay gente que en esta ocasión tienen el refugio perfectamente ordenador y preparado para la llegada de nuevos inquilinos. Así da gusto!!! Nos preparamos la cena, volvemos a trazar el plan de ataque para el día siguiente y al saco de dormir que mañana puede ser un día largo.

De nuevo, 45 minutos de aproximación a pie de corredor en los que la nieve no parece haber transformado mucho ya que seguimos hundiéndonos bastante. De cualquier modo, esta vez decidimos intentarlo a ver que nos vamos encontrando. Según las reseñas que habíamos leido de la actividad la principal dificultad técnica se encuentra un resalte rocoso al comienzo del corredor. Dependiendo de la cantidad de nieve o hielo que encontremos el escollo será mayor. Estas cosas solo hay una manera de averiguarlas: ir y comprobarlo por ti mismo.

Entrada a la canal central de Els Encantats

Así que allá vamos. Entramos por la canal que se intuye a la derecha de la foto donde en primera instancia encontramos nieve blanda. Conforme se va estrechando la nieve se va endureciendo hasta un sitio donde tenemos que hacer una pequeña travesía a izquierda para superar un roca. Desde aquí ya vemos el resalte rocoso y un clavo para montar reunión. Refuerzo la reunión con un tornillo de hielo y cuando suben Luis y Mataix, sacamos las cuerdas para intentar el resalte. Desde abajo pinta tumbado por lo que no parece demasiado difícil, pero cuando te acercas la cosa cambia …

Antes de comenzar el tramo mixto de hielo, nieve y roca meto un tornillo de hielo que no me da mucha confianza, aun así sigo hacia arriba a ver si la cosa mejora. No es así, la capa de hielo es muy fina, los piolets rebotan y la morfología de lo roca no ofrece posibilidades evidentes de protección para principiantes en esto como yo. Veo un clavo de roca a la izquierda, pero lejos de mi alcance. La costalada que me pegaría de caerme aquí sería de aupa, por lo que decido destrepar con cuidado hasta una zona más cómoda. Lo intento de nuevo por una pequeña canal más a la izquierda, pero aquí ni siquiera hay hielo así que tampoco lo veo claro. Esto me viene grande de momento así que para abajo.

Cuando vuelvo a la reunión Mataix decide intentarlo por un espolón rocoso que nos queda a la derecha. Sin embargo, esto también parece más fácil visto desde abajo que una vez metido en faena, por lo que también decide volver sobre sus pasos. Una retirada a tiempo es una victoria, así que montamos las cuerdas para asegurarnos el destrepe hasta el inicio del corredor y para abajo.

Capítulo 6. Conclusiones

En estas situaciones conviene analizar que se ha hecho mal con el fin de aprender para futuras actividades. Nosotros llegamos a las siguientes conclusiones:

Llevar el material adecuado. Al final solo habíamos cogido dos tornillos de hielo, pensando que apenas encontraríamos. Lo que en realidad sucedió fue que ya los había usado antes de empezar las auténticas dificultades. Por otro lado, llevaba clavos de roca que ni se me ocurrió utilizar, puesto que no lo he hecho nunca.

Planificar la actividad. Visto lo que nos hubiera costado superar el resalte podríamos haber terminado la actividad en torno a las 5 de la tarde. Nos costó arrancar del refugio y esto hubiera alargado mucho la jornada, lo cual con lo cortos que son los días en estas fechas es un inconveniente importante.

Solo queda aprender de esto y volver con más experiencia!!

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