Escalando en el mar. Via Sonjannika (170 m, 6a+)

Pues después de un mes sin apenas tocar piedra con las manos debido a entrenamientos, carreras por el monte, dolores post-carrera y asuntos varios ya iba tocando volver al mundo de la roca. La vía elegida para la ocasión es Sonnjanika en el Morro Falquí, Benitatxell.

Croquis de la vía de elev-arte.com
Croquis de la vía de elev-arte.com

Seis largos entorno al V+ totalmente equipada con químicos. Ideal para pasar un día de otoño en el que las horas de luz ya van escaseando y el calor mediterráneo va aflojando. Salimos a las 8:30 de Valencia, con lo que aparcamos poco después de las 10:00 y entre cargar trastos y aproximar empezamos a escalar en torno a las 11:00.

 

Cala dels Testos
Un par de tramos de la bajada hasta la cala están equipados con cuerdas fijas

 

Ya a pie de vía descubrimos que la R0 es un tanto incómoda. Somos tres personas, una mochila y dos cuerdas en una repisa inclinada anclados a un químico, así que lo mejor es empezar a escalar cuanto antes. El primer largo (IV+) me toca a mí. Pedro y David se irán pidiendo algún largo según se vayan encontrando. El largo discurre por una placa inclinada con una roca muy cuarteada, supongo que por el efecto de erosión del mar.

David llegando a la R1. Pedro en la R0
Ambiente peñonero 100%

Pedro se pide el segundo largo (V). La vía va ganando en verticalidad y nos va avisando de los que nos esperará más arriba.

David subiendo hacia la R2

El tercer largo ya es V+ así que me toca a mí pegarle. Comienza con travesía a la derecha, un par de pasos raros hasta alcanzar un puente de roca donde hay un lazo. Aquí me lío un poco y estoy a punto de embarcarme*, pero al no ver ningún químico cerca desciendo un poco, continuo la travesía que es por donde sigue la vía.

*Jerga escaladora: embarcarse, dicese de una situación no deseada en la no sabes como te has metido, y tampoco sabes como salir …

La cosa se va poniendo más y más vertical hasta que alcanzo a ver la cueva donde está situada la tercera reunión. Un par de pequeños desplomes, un poco de equilibrismo … y estoy dentro de la cueva.

Uno de los pocos sitios de la costa alicantina que no ha sido urbanizado …

Sencillamente espectacular. Cueva donde puedes asegurar sentado, quitarte los pies de gato y disfrutar de las vistas mientras suben tus compañeros. Si espectacular es la cueva en sí, no lo es menos la salida del largo. Se sale por la derecha de la cueva (químico para proteger el paso) con buen canto pero con un patio* que lo flipas. Tanto aquí como en el Peñón de Ifach la sensación que produce escalar con el mar a la espalda es impresionante.

*Jerga escaladora: patio, dicese del vacio que se suele presentar alrededor de cualquier escalador. Al principio da un poco de miedo o respeto, pero se le suele acabar cogiendo cariño … o  no!!!

La reseña da a este largo V. A mí me pareció más V+, es bastante vertical y un tanto incómodo por lo que hay que moverse bien para resolverlo. Termina en una repisa donde se monta la R4, que resulta estar un tanto escondida. Monto reunión para que David y Pedro comiencen a subir. A David se le resiste un poco el largo (vuelo sin motor incluido) por lo que cuando llega a la reunión decide escaquearse el largo de 6a+. Lo cual hay que agradecerle por las fotazas que nos hizo.

Salida de quinto largo

El largo comienza con un diedro chimenea bien protegido y que resulta ser más fácil de lo que parecía una vez encuentras un agarre escondido en el fondo de la chimenea. Superado este primer paso, corta travesía con bavaresa hacia la derecha para afrontar un murete que desploma un poco, donde hay que ir fuerte de brazos para aguantar la secuencia.

Parte final del muro
Pedro en la bavaresa

Y aquí viene el momento patoso del día. Apunto de dar el paso para terminar el muro uno de los multiples trastos que llevo colgando del arnés se engancha en una cinta express. Maldiciones varias, mientras intento desengancharlo y en proceso el walkie que llevaba en el bolsillo decide practicar salto base sin paracaidas ni traje de alas …

David lo recupera de una pieza y después de ponerle pilas nueva sigue funcionando a la perfección. Ingeniería alemana del Lidl fiable 100% oiga …

Nos volvemos a reunir los tres en la R5 y encaramos el último largo,vista la tónica general de la vía nos esperamos alguna sorpresa en este largo que la reseña de de V+. Efectivamente, comienza muy facilón por muy buena roca, para complicarse al final con un par de travesías un tanto incómodas. Pero vaya, llegados aquí no queda otra que tirar para arriba hasta llegar a la cumbre, donde de nuevo las vistas son espectaculares.

Monto reunión en un bloque y un puente de roca y aseguro a David y a Pedro que después de una ardua pelea con las cuerdas que se liaban y rozaban como mil demonios resuelven el largo.

Picamos algo rápido en la cumbre y volvemos para el coche que empieza a refrescar un poco.

Via recomendable a pesar de los continuos zig-zags que va haciendo. La llegada y salida a la cueva de la R3 espectacular y el largo de 6a+ muy bonito también.

Más información:

– Otra reseña de la vía en elev-arte.com o en Maniobras de escapismo

– La aproximación a pie de vía no tiene pérdida. Una vez llegamos a Benitatxell seguimos indicaciones hacia la cala Moraig. Ya casi llegando a la cala hay un aparcaremos en la parte izquierda de la carretera. Después volvemos sobre nuestros pasos unos 50 metros para adentrarnos en un barranco que nos llevará hasta la Cala dels Testos. La bajada del barranco esta equipada con cuerdas fijas. Usaremos dos de ellas, puesto que al final del segundo resalte habrá que girar a la izquierda ayudándonos de unos cables fijos. Esto nos deja ya a pie de pared, desde donde solo tendremos que seguir los puntos rojos que nos llevan al inicio de la vía. La R0 es un tanto incómoda, conviene ponerse arnés y gatos un poco antes en alguna zona más cómoda.

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Si queremos, PODEMOS!! Desafio Lurbel Puigcampana – Aitana 85k

Parece ser que en la vida tendemos a encontrarnos con dos tipos de personas, las que ven la botella medio llena y las que la ven medio vacía. Pongamos un ejemplo actual, los del primer grupo ven la irrupción de un nuevo partido político como una oportunidad para intentar cambiar las cosas, mientras que los del segundo ya se lamentan del desengaño que sufrirán cuando dicho partido no cumpla sus “irrealizables” propuestas. Los primeros se ilusionan con Galeano cuando dice que el papel de las utopías es hacernos caminar hacia ellas, mientras que los segundos te intentan convencer que buscarlas solo sirve para frustrarte más.

Pues bien, desde que hace algo más de tres meses decidí apuntarme al Desafio Lurbel Aitana – Puigcampana (85 Km, 11000 metros de desnivel acumulado) me he encontrado con los dos tipos de persona. Los de la botella medio vacía me llamaron loco, me dijeron que eran muchos kilómetros para ser mi primera carrera por montaña o que iba a acabar físicamente destrozado … Supongo que del mismo modo que hay muchas maneras de decir te quiero, también hay muchas maneras de dar ánimos. En cualquier caso, tanto oir cuestionar mi cordura a personas cercanas me hizo preguntarme si tenían razón e intentar entender porque quería participar en esta carrera… y buceé en recuerdos de mi niñez…

Y recordé un sábado por la tarde de los años 80 cuando en una excursión al Rincón Bello, un pequeñajo de poco más de siete u ocho años decidió sentarse en una piedra, cansado a más no poder, negándose en redondo a continuar, hasta que una mano amiga le quitó la mochila de la espalda para que se le pasara el berrinche. Y también recordé las noches de campamento después de alguna actividad del Club Alpino Eldense, y de las caras de la gente llegando destrozados pero rebosantes de vitalidad. Y pensé que si de verdad estaba loco, quizá fuera por una locura adquirida de niño, así que era demasiado tarde para remediarlo.

Los de la botella medio llena, lo han hecho todo mucho más fácil. Ánimos, consejos, risas y mucha positividad. “No sabes la envidia que me das”, “Como tiene que molar eso de correr de noche”. Consejos made in Jose Luis: “Tú sal a tope y cuando no puedas más ya tiras de cabeza”. Enlaces a vídeos de motivación y otros blogs, entre los cuales me gustaría destacar Bitacora de un Pez sobre como plantearse este tipo de carreras. Prepara el material que te vas a llevar … y como el tiempo pasa volando, el 8 de noviembre a las 7 de la mañana me encuentro rodeado de trescientos locos más como yo, dispuestos a pasar las próximas 24 horas trotando por las montañas de Alicante.

Nada más salir de Finestrat ya podemos ver las dos grandes dificultades a las que nos enfrentaremos durante el día.

Amanece bajo la vigilancia del Puigcampana. Aitana, al fondo se prepara para recibirnos más tarde

La primera parte de la carrera, es terreno conocido, donde lo más importante será disfrutar de lo bonito que es ver amanecer desde la cumbre de Sierra Cortina, desde donde se ven las dos caras de la provincia de Alicante, el mar y la montaña (y la cara oscura de los desmanes urbanísticos).

Peñón de Ifach a la izquierda, Sierra Helada y Benidorm a la derecha

Para a continuación volver a enfrentarse a la majestuosidad del Puigcampana, una montaña que la subas por donde la subas nunca te deja indiferente.

Desde el Espolón Central a la pedrera, horas y horas de diversión en el Puigcampana
Cumbre del Puigcampana

Superado el Puigcampana y el segundo avituallamiento entramos en terreno desconocido para mí el Ponoig y Penya Roc. Con el cambio de vertiente se unen al desafio dos nuevos participantes que nos acompañaran prácticamente hasta Sella: la niebla y la lluvia. Esta última hace que el primer tramo pedregoso del descenso del Ponoig se complique un poco causando varias caídas de las cuales afortunadamente voy librándome. Más adelante, me tocará a mi el turno de tocar suelo, pero será en barro, que está más blandito y no duele.

Esta parte del recorrido transcurre entre las grandes paredes del Cavall y de Penya Roc a la izquierda y los valles que van cayendo haciendo el mar a la derecha.

Paredes del Cavall
La niebla le va dando un encanto especial a este tramo

Cuando llegamos al paso del Contador la lluvia arrecia, con lo que toca ponerse el cortaviento para no enfriarse y comenzar a afrontar la siguiente fase de subida, parando en la fuente del Partagas, donde el primer avituallamiento sólido nos espera. Que avituallamiento!! Ensalada de pasta, caldo de pollo caliente, dulces, frutos secos … Lo ideal antes de Aitana, ultima gran ascensión de la jornada y cima más alta de la provincia de Alicante. Una lástima la que la niebla persista, puesto que nos priva de unas vistas , que dada la situación de esta cumbre, deben ser espectaculares.

Para la gran mayoría aquí se acabaron las dificultades de la jornada, puesto que la segunda mitad del recorrido era casi todo en bajada. Para mí no. Un dolor en la rodilla izquierda, imperceptible en las subidas, pero bastante molesto cuesta abajo haría que el descenso desde la cima hasta Sella se convirtiera en el tramo más duro del día. Pero vaya, el que piense que se pueden hacer semejante calcetinada sin ningún dolor que me explique el truco. Concentración, y paso a paso …

Cuando comienza a atardecer el cielo se despeja e ilumina el camino a seguir

Entre engañarme a mí mismo para no pensar en la rodilla y otros trucos mentales, llego al cartel de 50 Km … “Gabi, si sólo te quedan 35 km y tienes aun muchas horas por delante”. Esto está “hecho”.

Aitana. Cumbre de la provincia de Alicante

Poco después nuevo avituallamiento. Taza de cafe XXL y a por la última bajada técnica, que por suerte aun la haré de día … para llegar a Sella donde está mi padre esperándome para captar mi cara de cansancio/alivio por haber acabado esta parte.

Sella a la vista!!!!!!!!!!!!!!!

Cae la noche con 30 km por delante, pero de terreno ya más suave y en gran  parte conocido por lo que ya es cuestión de relajarse y disfrutar de lo que queda. Toca disfrutar de andar por el monte de noche, siguiendo la hilera de frontales del resto de participantes. También es el momento de pensar en como se dilata el tiempo estos días tan intensos, sólo han pasado unas 12 horas desde que he salido de Finestrat, pero parece haber sido un par de días antes.

Pista de asfalto tediosa que nos deja en el cruce de la carretera de Orxeta para recibir el calor humano de la gente que hay animando en este avituallamiento. Sirvan estas pocas palabras de homenaje a todos aquellos, padres, madres, amigo@s, novi@s que deciden pasar un sábado apoyando a esos locos que corren por el monte. Nosotros lo hacemos porque nos gusta, pero ellos lo hacen solo por cariño y apoyo. Muchas gracias!!!!

El calor humano a estas alturas se agradece mucho.

Bueno, resumiendo, son las 22:30 y me quedan 10 Km por delante con la subida a la Sierra de Orxeta … y su bajada. Aunque de fuerzas aun voy bien, el dolor de rodilla ha ido a más y se ha unido a la fiesta una pequeña bambolla en un dedo del pie derecho. Como diría Jose Luis es el momento de tirar de cabeza. Comienza la subida y comienza la conversación contigo mismo. Me sorprendo dándome a mí mismo consejos que les suelo dar yo a otra gente: “Da pasitos cortos”, “Poco a poco, a tu ritmo sin agobiarte”, “Solo queda aguantar dos horas…”, “… una hora …” y en cuanto te das cuenta …

Meta!!!!!!!

Desafio conseguido … Si alguien le hubiera dicho a aquel niño que unos cuantos años después se pegaría una pequeña paliza de 85 km por montaña, probablemente hubiera contestado: “¿Pero tu está loco o que?” Al final lo más gratificante de estos retos suele ser el camino que te lleva a conseguirlos más que lograrlos, por lo que …

… tocará ir pensando pronto en el siguiente!! Bueno va, dejaremos una semana que se curen todos los dolores, agujetas y recupere el sueño acumulado que aun hoy tres días después arrastro.

Algunos datos de interes:

– Track de la ruta: en Wikiloc o en la web de Desafio Lurbel

– Perfil del recorrido

Perfil85Ksincabal

Via Pink Floyd. Pared este del Dent d’Orlu (350 m 5b)

Hacía ya tiempo que andaba detrás de visitar las paredes graníticas del Dent d’Orlu. Situado cerca de Ax-les-Thermes, las vertientes sur y este de esta montaña presentan unas vías bien equipadas y de una dificultad asequible para escaladores paquetes como nosotros. Rebuscando información parece que el principal problema de escalar aquí suele ser la niebla que aparece con frecuencia por tratarse de una zona bastante húmeda.

Pared este del Dent d’Orlu

Como este otoño esta resultando bastante benévolo meteorológicamente  hablando, le pregunto a Pedro si le apetece una escapada a explorar el lugar antes de que lleguen los fríos y nieves invernales. La idea inicial era hacer la vía Fleur de Rhodo, pero después de mirar detenidamente todas las opciones posibles, nos decidimos por la Pink Floyd, por presentar un grado más asequible. Al fin y al cabo por nuestras tierras levantinas el granito sólo lo vemos en fotos o en cocinas. Otras piadas que nos encontramos por la red la recomiendan y solo avisan de algún que otro aleje.

Croquis de la vía Pink Floyd
Reseña de la vía

Viernes después de comer salimos de trabajar y rumbo al Pirineo. Mientras cruzamos Cataluña en coche nos preguntamos si será esta la última vez que lo hagamos como territorio español, nos equivocamos de salida de la autovía, como nos habíamos equivocado las mismas personas en el mismo lugar seis meses antes, y cenamos unas pizzas tremendas en la misma pizzería que lo hicimos la vez anterior. Nos guste o no, las personas somos animales de costumbres …

Una vez cenados continuamos el camino y empieza el jaleo. Rotondas en obras, túneles cortados, carreteras desconocidas y muchas ganas de llegar ya para dormir … Entre unas cosas y otras acabamos llegando al parking casi a la una de la mañana. Por suerte, las tiendas de campaña de Decathlon se montan en un periquete y en poco más de media hora estamos ya metidos en los sacos de dormir.

Seis horitas de sueño y despertador sonando. Té y croasants rellenos de chocolate para desayunar y pistoletazo de salida al ritual escalador: selecciona el material, llena el camelback, reparte la comida y demás trastos, embute todo esto en una mini mochila, ponte el arnés, cuélgate los pies de gato … ¿Y donde me llevo el casco? … ¿Y la cámara de fotos? … Finalmente, una vez acabada toda la mandanga, nuestros intrépidos escaladores, convertidos en arbolitos de navidad andantes comienzan la aproximación hasta pie de vía …

¿Un paseito para calentar? Nooooo, un repechón de 300 metros de desnivel, en los que te acuerdas de las carreteras cortadas, las seis horas de sueño y los croasants de chocolate … Sabiendo que todo lo bueno se hace esperar, este apretón matutino no nos desanima y después de unos 45 minutos estamos ya donde comienza la escalada. Yuuujuuuu!!

Decidimos que empezaré yo con los primeros largos, que parecen los más complicados y Pedro tomará el relevo según se vaya encontrando.

Tónica general de los tres primeros largos. Placas de granito tumbadas y algún pequeño desplome con buen canto

Los cuatro primeros largos (V máximo) los hacemos a muy buen ritmo. La vía no ofrece mayores dificultades y está muy bien asegurada, de momento ni rastro de los alejes que mencionaban en alguna reseña. Placa adherente por aquí, travesía a izquierda por allá, algún que otro pie-mano, me lo estoy pasando como un niño. Simplemente hay que andarse con un poco de ojo para seguir la linea de parabolts que en algún momento zigzaguea un poco más de lo marcado en el croquis.

fotos_paralelas

Acabado el cuarto largo, Pedro se encuentra con ganas, así que se pone en cabeza y lo resuelve sin ningún problema. El inicio del siguiente parece un poco más vertical y entretenido, por lo que se lo pide él también. Mientras espero en la reunión se van las pocas nubes que quedaban y el sol comienza a calentar de pleno la pared. Quizá por esta sensación de calor me vienen a la cabeza mis primeras escaladas en pared en las dos catedrales alicantinas por excelencia, el Peñón de Ifach y el Puigcampana. Recuerdo el alivió que sentí cuando acabé la vía Aristóteles con Eduard y comentarle: “Me ha gustado, pero se me ha hecho un poco larga. Creo que este es mi límite”. Al final, el paso del tiempo y la experiencia adquirida suele acabar borrando los límites y las fronteras. Un obstáculo que en su día nos pareció insalvable, tiempo después puede convertirse en un juego de niños. Esto se puede aplicar tanto a la escalada como a la vida cotidiana. Quizá una de las principales motivaciones para practicar este tipo de deportes es aprender a enfrentarte a estas situaciones, proponerte a tí mismo pequeños (o grandes) desafíos y lograr superarlos solamente porque te apetece hacerlo.

– REUNIÓÓÓN!!!!!

Venga Gabi, deja de divagar que toca escalar de nuevo …

Pedro iniciando el sexto largo

El séptimo largo, me toca a mí. Travesía muy marcada a derechas (ojo con despistarse aquí!!) para remontar un pequeño espolón, que nos deposita en otra placa tumbada cuyos tres últimos largos nos conducirán a la arista cimera.

Esto se va acabando

Pedro se encarga del octavo largo que se le resiste un poco más que los dos anteriores puesto que se le mojan los pies de gato, lo cual en una vía pura de adherencia es lo que viene siendo un problemón. Me cargo las cintas y tiro para arriba a rematar la faena. El noveno largo resulta ser el más difícil, a la vez que bonito, de todo el día. Travesía a derecha en placa fina de adherencia, un par de desplomes con buen canto y la cosa tumba puesto que la arista cimera está a tiro de piedra ya.

Penúltimo largo. Última dificultad de la jornada

Después de un último largo de transición (común con la vía Fleur de Rhodo) llegamos a la arista cimera, donde las vista hacia el sur son sencillamente espectaculares. Cuando Pedro llega al final de la vía le pregunto si le ha gustado y su respuesta es: “Sí, esta chula. Pero se me ha hecho un poco larga” De que me suena a mí eso …

Vistas al valle de Orlu desde la arista

Foto de cumbre, picamos algo y para abajo que ya es hora.

Mientras bajamos me doy cuenta que la segunda mitad del año está siendo bastante fructífera en cuanto a actividades acabadas: valle de Tena en Peña Foratata, Balcones de Anayet, Cipol el Barbaro en el Cabezo y hoy Dent d’Orlu. Toca disfrutar del momento y no bajar la guardia ya que en cualquier momento te puedes encontrar con alguna pared que a día de hoy siga siendo inexpugnable, con lo que tocará plegar velas y volver mejor preparado. Al fin y al cabo, a menudo se aprende mucho más de las “derrotas” que de las “victorias”.

Nos despedimos de la Cerdaña dejándola con este colorido. La próxima vez que volvamos probablemente estará cubierta de blanco

Otoño en la Cerdaña

Y como banda sonora de que mejor The Wall de Pink Floyd (Pedro, gracias por la recomendación musical):

Información útil

Reseña y croquis de la vía por el Club Alpino Francés

– Track en Wikiloc de la aproximación a pie de vía.

Como llegar hasta el parking:

RutaDesde Puigcerda cruzar la frontera y continuar en dirección Pas de la Casa. En seguida nos aparecerán indicaciones hacia Ax-les-Thermes que deberemos seguir hasta llegar allí. Una vez aquí, cruzaremos la ciudad hasta que lleguemos a un cruce con una indicación hacia Ascou (Carretera D-613). Continuaremos por esta carretera hasta llegar a Goulours, donde tendremos que coger una pequeña pista que se desvía hacia la derecha al llegar a un camping. Seguir esta pista hasta el parking. La “rotonda” que se encuentra al final de la pista es inconfundible! Una vez aquí seguir un sendero con marcas amarillas que nos deja en un collado desde el cual ya localizamos fácilmente la pared. La bajada es evidente (aunque no exenta de riesgo de alguna culada) por la via normal.