Carros de Fuego. Cuando las distancias se acortan

Esto comenzó como empiezan las buenas aventurillas, es decir con poca planificación pero con muchas ganas, que al fin y al cabo, es lo que cuenta. Con poco más de una semana de antelación Mataix me comenta que tiene la intención de hacer Carros de Foc con su amigo Vaquera en un fin de semana. La idea es llegar a Espot viernes por la noche, subir a dormir al refugio de Ernest Mallafre, y después del típico madrugón montañero intentar hacer los 61 km en un solo día. Si resultara ser demasiado siempre podríamos quedarnos a dormir en alguno de los refugios de la travesía, que a estas alturas del año ya son todos libres, y finalizar la ruta el domingo. Si el plan de por sí no tuviera el suficiente atractivo, a mí me venía de perlas para preparar el desafio Lurbel. Así que sin pensármelo dos veces, solicito permiso para unirme al equipo y comienzo a leer cosas sobre la travesía. Alrededor de 60 km, 9000 metros de desnivel acumulado y los paisajes más bonitos de Pirineo Catalán. ¿Que más se puede pedir para un fin de semana? Que la meteorología acompañe … Bingo, conforme se acerca la fecha sol, temperaturas suaves y cielos despejados … Esto promete!!

El viernes después de comer me recoge Mataix en el trabajo y comenzamos el camino. Entre anécdotas varias, arreglar el mundo y opiniones encontradas sobre el papel que juega Juan Carlos Monedero en Podemos transcurren las primeras 3 horas de viaje y llegamos a Tarrega, donde recogemos a Vaquera que viene desde Barcelona. Compras de última hora, trasvase de trastos de un coche a otro y todo listo para continuar las dos horas y media que nos quedan de camino hasta Espot. Aprovechamos para concretar los últimos detalles del plan de ataque, confirmar que los tres tenemos las mismas expectativas de lo que queremos hacer y como queremos hacerlo y  cuando nos damos cuenta ha llegado la hora de cenar … Y aquí hago un inciso, porque hay que darle a este momento la importancia que merece.

Todos los que estamos acostumbrados a subir a Pirineos sabemos que este es un momento muy importante del fin de semana. Una buena cena el viernes asegura una buena actividad. O no, pero que te quiten lo bailado … A pesar de ello, a menudo nos pueden las ganar de llegar antes y todos nos hacemos los duros … Me explico:

– Pasajero 1: ¿Quereis que paremos a cenar algo? ¿O lleváis algo preparado?

– Pasajero 2: Yo llevo una ensalada de pasta

– Pasajero 3: Yo llevo un bocadillo de jamón de esta mañana

– Pasajero 1: Yo llevo pan y atún. Paramos 10 minutos en un parque y cenamos rápido.

– Pasajeros 2 y 3 (al unísono): Vale!!

1 minuto después, cruzando un pueblo aleatorio …

– Pasajero 1: En ese bar que hay ahí pare yo una vez y hacen unos pollos al horno muy buenos …

(Silencio)

¿Os imagináis como acaba esto? Efectivamente.

10 minutos después …

Pasajeros 1,2 y 3 están sentados en el bar mencionado anteriormente, en una mesa en la que se amontonan un pollo al horno, una ensalada de pasta, un bocadillo de jamón y tres cervezas. Claro, si nos vamos a pasar dos días seguidos andando habrá que acumular energías, no?

Por fin a eso de las 23:30 llegamos al parking de Espot, donde el típico frescor pirenaico nos confirma que hemos abandonado las cálidas tierras levantinas y nos encontramos en un lugar donde el otoño parece haber llegado puntual a su cita. En veinte minutos preparamos las mochilas, repartimos la comida que pensamos llevarnos y nos ponemos en marcha. Después de unos cuarenta minutos por una pista que asciende muy suavemente llegamos al refugio Ernest Mallafré donde pasaremos lo poco que queda de noche. Como de costumbre, llegamos los últimos al refugio y pese a ser lo más cuidadosos posible supongo que a alguien despertamos. Busca literas libres, extiende el saco sabana, festival de ronquidos, toses y ruidos varios típicos de refugio de montaña y como si el tiempo hubiera volado, el despertador ya está sonando … Así que desayuno rápido, dejamos las cosas que no necesitaremos aquí y frontal en ristre comenzamos la marcha.

Las primeras dos horas de caminata las hacemos de noche con lo que no podemos ver mucho. Por suerte, Mataix conoce la zona ya que estuvo por aquí en verano y nos va guiando hasta que en poco más de una hora alcanzamos el primer refugio que nos espera en el camino, el refugio de Amitges. No nos detenemos y seguimos para llegar poco después al Puerto Ratera, donde las luces del amanecer nos permiten tomar las primeras fotos.  Aunque ya se percibe que tendremos un día muy agradable por delante todavía hace falta algo de abrigo para aguantar el viento mañanero, que el día no ha hecho más que comenzar y no es cuestión de enfriarse a las primeras de cambio.

Amanecer desde Port Ratera

Una vez superado el primer collado viene la primera bajada, que nos llevará hasta el refugio de Saboredo. El plan inicial era correr los tramos que pudiéramos, pero esto es montaña de verdad y tantos las bajadas como la mayoría de las subidas son sendas con muchos bloques de piedra donde doblarse un tobillo es bastante probable si no andas con cuidado. Así que decidimos seguir andando a buen ritmo, y solo correremos algunos tramos llanos con buena senda. A pesar de ello, en poco más de una hora llegamos al pequeño refugio de Saboredo, el segundo de la jornada, en el cual apenas nos detenemos para pegar un trago de agua antes de continuar hacia el Coll de Sendrosa, el cual lo alcanzamos tras una subida corta pero intensa. Una vez allí un viejo conocido nos saluda desde la distancia.

Macizo del Posets en la lejanía

Aquí aprovechamos para pegar un bocado ya que llevamos unas tres horas largas de jornada y hay que ir reponiendo energías. Lo siguiente que nos espera es un descenso bastante pronunciado hasta el refugio de Colomers. De nuevo bajada peliaguda que nos obliga a ir con ojo, pero vaya, a esto hemos venido y los paisajes acompañan.

Cruce de caminos llegando al refugio de Colomers

Nosotros, a nuestro ritmo constante llegamos al refugio de Colomers, donde nos detenemos otro rato, para ahora sí, ponernos el atuendo de verano, que el sol ya va apretando un poco más.

Mataix y Vaquera con el refugio de Colomers al pie del lago

El siguiente collado que tenemos que superar es el Port de Caldes, otros 400 metros de desnivel que ya empiezan a picar en las piernas.

Subida al Port de Caldes

Cuando coronamos el Port de Caldes presenciamos el primer cambio de paisaje de la ruta. Hasta ahora había discurrido por zona relativamente boscosa y con bastante vegetación. Ahora le toca el turno al reino del granito. Decidimos no ir hasta el refugio de la Restanca, puesto que aunque vamos bien de fuerzas y de tiempo, creemos mejor no forzar la máquina y continuar hasta el refugio de Ventosa i Calvell donde pararemos a comer.

El reino del granito

Al refugio de Ventosa i Calvell también se puede accerder desde la Vall de Boi. De hecho, es una zona que ya había pisado en anteriores aventuras y que espero volver a pisar a pronto para hacer los Besiberris. Finalmente, después de siete horas de caminata llegamos al refugio a tomarnos un merecido descanso. Sacamos lo que traíamos preparado para comer, bocadillos de lonchas de pollo, chocolatinas varias y algo de fruta, e incluso aprovechamos para echar una mini siesta de 10 minutos. Antes de retomar la marcha miramos el mapa y confirmamos que llevamos un buen ritmo. Hemos recorrido aproximadamente la mitad del trayecto  en 7 horas. La ruta en total son ocho refugios y ya hemos pasado por cuatro … A la hora de cenar estamos de vuelta en Mallafré … ilusos de nosotros …

Poco después de comenzar a andar una indicación nos muestra lo que realmente nos espera. Refugio de Estany Llong a 5h 30 min … Comorrrr???? Hasta este momento todos los refugios habían estado separados no más de una hora y media o dos. Parece que la cosa empieza a complicarse a partir de aquí. Volvemos a mirar el mapa y nos damos cuenta que el siguiente desnivel que tenemos que salvar es probablemente el más pronunciado de toda la travesía, la subida al Collado de Contraix a casi 2800 metros, por una caos de bloques que ralentizaran el avance. En fin, último vistazo a los idílicos paisajes de la zona de Cavallers y a la faena.

Salida del refugio de Ventosa i Calvell

Con el estómago “lleno” la subida al collado de Contraix se hace un tanto pesada debido al desnivel que tenemos que superar y al desgaste que supone la búsqueda del camino más llevadero entre todo los bloques de la pedrera. Por ello, hemos de ir descansando frecuentemente.

Descansar con estas vistas es otra cosa

No recuerdo cuantas horas después de salir llegamos al collado de Contraix y ya a lo lejos vemos el Estany Llong, que será nuestro siguiente destino. Antes no espera otra bajada por terreno de aventura.

Estany Llong al fondo

El refugio de Estany Llong era donde habíamos pensado quedarnos a dormir si se nos hacia tarde durante la ruta. Al mirar los mapas pensabamos que desde aquí a Mallafre nos quedaban únicamente unas cuatro horas de camino. Pero cuando llegamos a Estany Llong nos encontramos a un chico bastante conocedor de la zona que nos saca de nuestro error. En realidad nos quedan algo así como ocho o nueve horas si queremos hacer la ruta al completo y el siguiente refugio es de Colomina que se encuentra unas cuatro o cinco horas …

Gabinete de crisis: las fuerzas y la moral comienzan a flaquear, llevamos ya unas 12 horas de actividad de continuo sube y baja y nos queda prácticamente otro tanto. Descartamos ya la idea de acabar la actividad en el día. Al fin y al cabo, no tenemos ninguna prisa, llevamos con nosotros todo lo necesario para pasar la noche y aquí hemos venido a disfrutar, aunque a veces no lo parezca … Aun nos quedan unas dos o tres horas de luz natural, con lo que decidimos continuar hasta el Refugio de Colomina, hacer noche allí y al día siguiente rematar la faena con calma y disfrutando del paisaje.

Dicho y hecho. Nos encaminamos a la Colladeta de Delui de la cual nos separan unos 10 km y 600 metros de desnivel por terrenos de nuevo bastante pedregosos. Esto requiere llamar a la caballeria!! Gel energético al canto y para arriba …

El atardecer nos deja unas luces preciosas que nos ayudan a ir superando el desnivel al que nos enfrentamos.

Subiendo hacia la colladeta de Dellui

El primer cartel indicador al refugio de Colomina marcaba unas 5 horas de camino … y en esta ocasión acertó de pleno. Esta parte del camino resulto la más dura, al menos desde mi punto de vista. Ninguno de nosotros conocíamos la zona, y aunque todas las sendas están bien indicadas hay que andarse con mucho ojo cuando cae la noche y tienes que ir buscando el camino a la luz del frontal. El cansancio psicológico sustituye al físico y la incertidumbre de no saber cuanto queda exactamente para llegar al refugio va haciendo mella en el ánimo. Pero en fin, estas sensaciones son las que vamos buscando cuando hacemos estas cosas. Al fin y al cabo, durante este tramo solo teníamos que preocuparnos de andar y encontrar el camino … vamos, como la vida misma …

Al fin, vislumbramos en el horizonte unas luces de colores que nos anuncian que al fin hemos llegado al refugio de Colomina. Empezamos a hacer planes … seguro que estamos solos, cenamos tranquilamente, encendemos la estufa de leña. Es decir, el cuento de la lechera versión montañera. La cruda realidad al entrar al refugio es la siguiente: solo queda una cama libre, apenas hay sitio para que podamos cocinar y la estufa es de butano, cántaro de leche hecho añicos …

La cama se la queda Vaquera que es el que más cansado ha llegado, puesto que arrastraba un resfriado, con lo que Mataix y yo tendremos que improvisar algo. ¿Queríais aventura montañera como las de antes? Ale pues a dormir en el suelo bonicos!! Nuestros compañeros de refugio nos ceden algunas mantas para que las usemos de aislantes y a dormir!!!!!!!

En cualquier caso, despertarse con estas vistas, lo cura todo.

Vistas desde el refugio de Colomina

Después de desayunar las cosas se ven de otro modo. Estamos de nuevo a tope de energía y de moral para completar las aproximadente 8 horas que calculamos que nos quedan de ruta. Lo primero que nos viene es una pequeña subida hasta el collado de Saburo, desde donde descenderos hasta el refugio de Josep Maria Blanch, en lo que resultaría ser la parte más bonita de la ruta con mucha diferencia. Al final, casí siempre las cosas pasan como tienen que pasar. Si hubiéramos intentado acabarlo todo en el día habríamos pasado por aquí de noche y nos habríamos perdido parajes tan espectaculares como estos:

Collado de Saburo
Refugio de Josep Maria Blanch al fondo

En poco más de dos horas llegamos al Refugio de Josep Maria Blanch, donde nos detenemos para almorzar con calma y disfrutar de la tranquilidad que se respira en el lugar.

Con una mezcla de alegría por estar apunto de acabar nuestro reto particular y cierta pena por lo mismo (que se le va hacer así somos las personas) enfilamos la subida a la Colladeta Seca. La ruta oficial del Carros de Foc sube por el collado de Monestero, pero nosotros optamos por la primera para pasar a pie de una de las montañas más fotogénicas de todo el Pirineo, els Encantats.

Els Encantats

Ahora sí, esto se acaba señores. Vamos dejando atrás los paisajes más agrestes de la alta montaña para adentramos en un bosque del cual se van adueñando los tonos amarillos y rojizos del otoño.

Otoño en Pirineos

Como ahora sí que tenemos tiempo de sobra, aprovecho que mis dos compañeros saben de setas y les pido que me enseñen a reconocer los famosos rebollones, a lo cual acceden de buen grado y con buenos resultados, pues conseguimos recoger unos cuantos que serían engullidos a la vuelta a casa.

Cuando llegamos al refugio de Ernest Mallafre, nos llevamos la sorpresa desagradable del viaje. La bolsa que habíamos dejado allí con nuestros sacos de dormir y alguna que otra cosa más ha desaparecido. A día de hoy seguimos sin saber, si algún amigo de lo ajeno la cogería o algún guarda del refugio se la llevaría pensando que la habíamos dejado olvidada.

 

Os dejo algunos detalles más técnicos por si alguien se anima a hacer la ruta.

– Distancia total de Ernest Mallafré a Ernest Mallafré: 55 km

– Desnivel: 5600 m positivos

Y aquí el track en Wikiloc desde Ventosa i Calvell hasta Ernest Mallafre

Track de Wikiloc

Anuncios