Geografía de la zona de confort

Por muy de alternativo y antisistema que vaya uno por la vida hay ciertas inercias de las que resulta difícil abstraerse en estas fechas. Y no, no me refiero a felicitar las navidades en grupos de Whatsapp a diestro y siniestro, ni a elogiar el discurso de Navidad de Felipe el Preparado, sino a hacer un balance del año que baja el telón. En estas estoy cuando, le echo un vistazo al blog y me doy cuenta que la última actividad reseñada es de hace justo un año. Que cosas!! Yo intentando hacer balance del año y me encuentro tal periodo en blanco en el blog.

No es que no haya habido actividades montañeras que contar durante este periodo. Tampoco han sido muchas para ser sincero. Unos cuantos días de esquí comodón en Austria, alguna paliza de travesía bastante interesante en Semana Santa, alguna visita escaladora a lugares comunes de la terreta, antes de que los pies de gato me amenazaran con el divorcio, un par de visitas a Pirineos para colaborar con los coleccionistas de tresmiles … y poco más. Vaya … así leído tampoco está tan mal.

El asunto es que ha sido un año distinto. Siguiendo otro de esos conceptos que se ha puesto tan de moda últimamente, diré que mi zona de confort ha ido mutando desde las laderas blancas de Pirineos, hasta las más escondidas plazas de Valencia, pasando por las intrincadas callejuelas de Bangalore o Fez o las fincas cafeteras de Salento.

Ha sido un año en el que, por negocios y placer, me he movido más por la dimensión horizontal que por la vertical de nuestra geografía. Socialmente (o materialmente, como se quiera mirar), por suerte, me he mantenido en las mismas coordenadas tanto verticales como horizontales. Cosa que cada día parece ser más una excepción y de la cual sigo pensando que todavía no soy lo suficientemente consciente del privilegio que supone.

Más cuando por motivos laborales te toca pasar dos semanas en una ciudad del sur de la India, donde puedes ver como se agolpan alrededor de doce millones personas, setenta y cinco mil toneladas de basura, vacas, ratas, perros y un caos de motos y coches en sus calles. Calles, cuyos charcos después de una breve lluvia son aprovechadas por madres para bañar a sus hijos de poco más de un año ante la indiferencia del resto de habitantes. Una realidad extremadamente asfixiante para un alicantino, español y europeo (me estoy haciendo de Ciudadanos) pero que no es más que el día a día para mil trescientos millones de personas.

Del infierno urbano de la Sillicon Valley de India a la tranquilidad de la tierra del olvido colombiana. Una tierra donde, pese a la violencia que todavía existe en zonas del país, el principal bullicio que se oye es el de la salsa, la bachata o el ballenato que se escucha por la ventana de una casita cualquiera a lo largo y ancho de la geografía de un país que resulta ser un regalo para los sentidos de cualquier amante de la naturaleza y de la gente humilde y sencilla. Atrás quedaron los tiempos de la guerra en las calles entre los cárteles y el gobierno. Que os voy a contar, guerras financiadas por intereses extranjeros por tierras de cultivos, fugas de capitales, recursos naturales … Viajar por Colombia a la vez que lees una novela de García Márquez te hace darte cuenta de dos cosas, lo importante que es conocer un sitio y sus gentes antes de juzgarlos y lo marcados que están a fuego ciertas costumbres, tradiciones o comportamientos en los habitantes de un territorio. ¿Cosas de la geografía de nuevo?

Y por acabar con la ruta por el sur (económico) del mundo una visita por Marruecos. De nuevo tierra de contrastes, tan cercana a España, tan parecida geográficamente (al menos el Rif) pero a la vez tan distinta culturalmente. Regateos por aquí y por allá, recorridos laberínticos por la medina y compras en talleres de costura que me transportaron a una infancia de olores a piel, cemen, y ruidos de maquinas de coser.

Sin embargo, pienso que durante este año no solo he conocido estos otros lugares tan alejados, sino que también la ciudad donde llevo viviendo media vida. No se si será por el cambio político que ha habido, pero la ciudad me parece otra cosa. Un lugar más amigable donde vivir y con más actividades para todos. ¿Será que al final cada uno genera la realidad que quiere ver?

En fin, un año de idas y venidas, tanto de lugares como de personas. Amigos que se han ido, otros que han vuelto. Gente nueva, gente ya conocida a la que conoces todavía mejor y gente a la creías conocer pero que todavía te sorprende.

No sé, al fin y al cabo un año cualquiera más. ¿O no?

 

 

 

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Seguidme, conozco el camino …

Los Chikos del Piolet somos todo unos admiradores de las obras de los más grandes alpinistas de la historia. Y cuando digo de las obras me refiero a sus obras literarias, porque sus obras alpinísticas nos quedan un tanto lejanas … Uno de estos alpinistas, Reinhold Mesner dijo una de esas frases lapidarias que marcan una trayectoria: “El valor de un alpinista es inversamente proporcional a la cantidad de material que se lleva”

Nosotros siguiendo al pie de la letra esta afirmación decidimos intentar el pico Mulleres desde Benasque. En plan light si señor. Crampones ligeros, dado que no hay mucha nieve, agua, barritas energéticas y poco más … GPS?? Para que? Conocemos el camino y no tiene pérdida …

El Pla de Aigualluts con el glaciar del Aneto al fondo

A última hora Manu decide no venir por no encontrarse bien, con lo que nos quedamos sin guía. Aun así, Luis, David y yo decidimos tirar para adelante. La primera parte del trayecto sí que la conocemos bien, pista hasta la Besurta y cruzar el Pla de Aigualluts. Después ya tendremos que remontar el valle de la Escaleta antes de girar hacia la derecha hacía Mulleres.

Unas huellas nos van marcando el camino a seguir

Comenzamos a subir por la Escaleta deleitándonos con la mañana que ha salido y con el aspecto tan especial que toman las montañas después de la primera nevada importante del año.

Viejos conocidos van asomando por el Valle de Aran.

Dejamos el Coll de Toro a nuestra izquierda y empezamos a pensar que no deberíamos tardar mucho en girar hacia la derecha para comenzar la ascensión propiamente dicha al Mulleres. En seguida vemos un valle que se abre a la derecha, y al fondo de él un pico que me resulta familiar.

-Ya esta, es por aquí.

-La huella por la que vamos sigue por el fondo del barranco

-Será del alguien que vaya en travesía al Valle de Aran. El Mulleres es ese pico de ahí. Nos va a tocar abrir huella.

Así que nada, más chulos que un ocho, giramos por el valle y afinamos al máximo toda nuestra agudeza montañera para ir evitando las zonas con mayor acumulación de nieve. Aun así acabamos hundiéndonos hasta la cintura en muchas zonas, por lo que llega un momento en el que decidimos pararnos y darnos la vuelta, porque no vemos factible la ascensión. Mientras almorzamos algo comentamos la jugada:

Después de todas estas reflexiones decidimos emprender el camino de regreso y pasar por el Coll de Toro para echar un vistazo a la zona de Artiga de Lin, donde el año anterior pasamos una Nochevieja de lo más entretenida.

La técnica de la media vuelta by LCDP Marca registrada

Descendemos un poco y encaramos el flanqueo que nos llevará hasta el Coll de Toro.

Llegando al Coll de Toro.

Una vez en el Coll de Toro nos giramos y empezamos a mirar la zona de donde venimos:

Ay, ay, ay que la hemos líado …
  • Pues aun nos quedaba un buen trozo al Mulleres – comentó yo señalando el pico que se ve en segundo plano en el centro de la imagen
  • ¿Pero no decías antes que el Mulleres era ese de ahí enfrente a la derecha?
  • Pues sí, pero ahora mismo no estoy seguro …

Otro montañero que escucha nuestra conversación nos confirma que el Mulleres no es el pico que pensábamos, si no que era el pico de Salenques y que en la zona por donde subíamos no hay ruta de subida a ningún pico de la zona. Cero patatero en orientación …

Tu a Salenques y yo a Mulleres

Ale, castigados al rincón de pensar, para aprender un poco de orientación o simplemente a cargar el track en el GPS …

En fin, damos una vuelta por el Coll de Toro, y antes de comenzar el descenso nos hacemos una fotos entre risas para que no se nos olviden estos errores en el futuro.

No me sigáis … que no conozco el camino …

En estas estamos, cuando un montañero ataviado completamente de rojo aparece en el Coll de Toro.

  • ¿Es el mismísimo Juan Barrachina?

Efectivamente, encuentros azarosos estos de los que se puede disfrutar en la montaña. Juan Barrachina, todo un amante de Pirineos y una de las personas con más horas de montaña que se pueden encontrar por tierras levantinas. Le comentamos la jugada, y nos saca de nuestro segundo error del día.

  • La huella que llevabais la he ido abriendo yo y os llevaba directo al Mulleres. Habéis girado a la derecha demasiado pronto.

Moraleja número 1: En la montaña (como en la vida) seguir la huella de los demás a menudo hace las cosas más fáciles. Decidir seguir tu propio camino puede conducirte a lugares inesperados. Lo cual no tiene porque ser necesariamente mejor ni peor. Simplemente distinto, y te suele aportar otra enseñanzas.

Corolario: Girar a la derecha demasiado pronto (en la vida) puede ser un error.

  • Tampoco ibais hacia el Pico Salenques … Eso de hay enfrente es el Pico de Barrancs.

Moraleja número 2: No todo aquel que te cruzas por el monte conoce mejor la zona que tu. Salvo que sea Juan Barrachina, la apisonadora de Segorbe.

En fin, lección aprendida y cura de humildad. Mucho montañismo ligero, ultra trail, 6b … para luego perderte subiendo uno de los tresmiles más asequibles de la zona de Benasque.

En esta situación debíamos recompensar a Juan por la enseñanza así que nos ofrecemos a ir con él al Pico de Estos al día siguiente, que él no lo conoce, y nosotros sí. Y esta vez va en serio …

  • Seguidme, conozco el camino…

 

Andando en vertical. Ignatius en el Yelmo (130 m, V+)

El verano va tocando a su fin. Rober pronto marchará de nuevo a las Antípodas, Luis ha comenzado una nueva andanza en Toledo como domador de serpientes, David tiene que cargar una batería con solera en Madrid y yo tengo ganas de conocer las escaladas mesetarias. Así que coche cargado hasta los topes y carretera y manta hasta Toledo, no sin antes sobrevivir a una granizada de película a la altura de Requena. Las gotas frías de ahora ya no son como las de antes …

Equipazo roquero. David, Durga post-rock star a la izquierda, Rober, unchained master en el centro, y Luis, la cobra de Villena, a la derecha

Después de barajar varias opciones, descartamos escalar en Galayos. Esta quedada viene a ser como una despedida para el viajero y no nos apetece mucho enmarronarnos en vías clásicas, no sea que alguien pierda un avión. Así que finalmente optamos por la Pedriza, zona de escalada por excelencia de la capital del Imperio Hispánico, y de las Gürtel, Púnica, Lezo y demás … En fin, como dicen los Riot Propaganda: “Madrid, Valencia griten lo mismo … ” Capitales de la corrupción patria.

Agua para todos … Privatícese!!!

Ya avisados de lo que es la escalada en adherencia pura nos dejamos aconsejar por la vía mejor equipada de la zona, la Ignatius. Visto lo visto, como serán las demás … La zona en sí es una pasada a nivel paisajístico. Las formaciones rocosas adoptan multitud de formas que les dan nombre según la imaginación de los lugareños.

El Yelmo

Es probable que dentro de unos años haya otro lugar digno de peregrinación en la zona … La cárcel de Soto del Real, ilustre morada de lo mejor de la trama político-empresarial española: Barcenas, Granados, Gonzalez y los que te rondaré morena.

Alrededor de mediodía llegamos a pie de vía y hacemos cordadas, David y un servidor iremos por delante y Luis y Rober nos seguirán. Los pasos más duros de la vía se encuentran en el primer largo que a pesar de ser los más verticales son los mejor asegurados, por lo que se pasa sin problemas.

David superando la sección más vertical de la vía

Largo relativamente corto que te deja en la repisa de la primera reunión.

Llegando a la primera reunión

Pero aaaamigo, aquí la cosa cambia. Me toca ponerme de primero y empezar a subir por una placa tumbada más lisa y suave que la piel de un bebe de seis meses. Entre seguro y seguro vacío, aire, la nada, simplemente una roca que como por arte de magia te permite que las suelas de los pies de gato se queden adheridas para poder ascender. Las manos simplemente acompañan el movimiento, huérfanas del más mínimo resquicio en la roca donde poder agarrarse.

Roca, vacio y (muy) de vez en cuando algún seguro

Poco a poco voy ganando metros hasta que veo una reunión, así que me tiro hacia ella como un loco, me anclo y me pongo cómodo. Recupero la cuerda y le digo a David que comience cuando quiera. Cuando empieza a subir ya oigo alguna onomatopeya poco frecuente en un séptimo-gradista como él. Parece ser que incluso de segundo la escalada esta tan distinta no te deja indiferente. Aun así, llega hasta mi altura y ataca el siguiente largo que comienza en travesía hacia la derecha. Mientras esto ocurre, Rober y Luis no lo ven tan claro y deciden solicitar el comodín de la llamada. Hacemos un poco de maniobras de escapismo y les echo lo que nos sobra de cuerda para que suban.

Yo me voy para Australia oiga …

Cuando llega Rober a mi altura le dejo la reunión y comienzo la excursión a la derecha disfrutando de la sensación de tener la cuerda por arriba en este largo viendo que la tónica de la escalada no cambia. Llego a la reunión, cargo el material y continúo sin pensármelo mucho. El largo que me ha tocado de todos modos da algún que otro pequeño respiro, en forma de mini-fisura o mini-regletas donde poder poner la mano para descargar un poco de tensión. El resto una secuencia interminable de pasos de ballet, pisando con mucho cariño y respeto la roca para que no se enfade contigo, te desadherencie y te mande al vacío pedricero con unos raspones de categoría por todo tu cuerpo.

Vistazo abajo desde la cuarta reunión

Por allí abajo parece que Rober y Luis siguen teniendo sus más y sus menos con la placa, así que David vuelve a tirar de maniobra de fortuna para lanzarles la cuerda.

 

Superadas las dificultades, David llega hasta donde estoy yo y le ataca al último largo, merendandoselo en un pis pas. Esta última sección ya no es tanto de adherencia, sino que discurre por una pequeña chimenea donde ya se puede escalar con pies y manos.

David, acabada la faena.

Subo yo rápidamente también y ya solo nos queda esperar a Rober y a Luis que superan este largo sin usar ningún comodín más.

– Rober, mira a la cámara … – David, os&%?$ … CAL$%·%$&!

Ya todos reunidos, nos echamos unas risas pensando en como cambia la escalada según el tipo de roca. Después, subimos la chimenea que nos separa de la cumbre del Yelmo.

Y nos vamos para abajo que con el calor que hace va apeteciendo una cervecita fresquita.

Como se nota que Soto del Real está cerca … no han dejado nada!! Aquí en su momento hubo, escuelas, hospitales …

Una vez abajo y después de cenar vamos al típico bar de escaladores locales, donde después de un rato de oír nuestras quejas por la vía escalada, uno de ellos explota y nos dice:

-Pero como se os ocurre venir al Yemo a escalar en Septiembre a mediodía ?!?!?!?!

A partir de aquí se monta una pequeña convención fanática de recomendaciones de vías por toda la geografía española, que acaba con los camareros del bar invitándonos a irnos ya, que va siendo hora de dormir. Nosotros, esta vez sí, hacemos caso de los consejos locales y nos vamos a dormir a un claro entre las rocas pedriceras, rodeados de los cantos de ranas … ¿Serían las ranas de Aguirre que se habían escapado de la carcel?

Culebreando entre otoño y verano. Picos Culebras y Vallibierna

Esta historia comienza una tarde de un sábado cualquiera de Septiembre en una de las bucólicas praderas a medio camino entre Benasque y Eriste.

David y Manu disfrutando de una placentera siesta

La tarde se ha quedado muy bonita en el valle …

… pero las cosas a menudo no son tan sencillas como aparentan …

 

… DIEZ HORAS ANTES …

Cuando comenzamos a andar a eso de las 8 de la mañana las nubes están enganchadas en la divisoria. Nada extraño en esta zona, a las nubes parece gustarle más los valles franceses que los españoles. A nosotros, este fin de semana también por lo que decidimos intentar el Maupas y el Boum por eso de tachar un par de tresmiles de la lista y por conocer valles nuevos.

La previsión meteorológica anunciaba esta nubosidad matinal que debería ir levantando con el paso del día. Por ello, nosotros comenzamos a caminar en dirección al Puerto Viejo de Benasque, a través del cual entraríamos en el valle de Maupas. Conforme vamos ganando altura la niebla se va haciendo más densa e incluso comienza a lloviznar.

Chubasquero-gabardina sin capucha. El último grito en ropa técnica de montaña (Temporada de Otoño)

Aunque llevamos GPS, nos vamos perdiendo a ratos ya que la niebla no se marcha y no conocemos el terreno. La lluvia también arrecia y para rematar la jugada empieza a soplar un viento gélido.

 

A eso de las 11 de la mañana, la lluvia y el viento comienzan a ser insoportables, así que decidimos parar a ver si mejora la situación. Sacamos las mantas de supervivencia (ese objeto que siempre llevas en la mochila esperando no usar nunca) y nos acurrucamos a esperar que escampe. Pasada media hora de ejercicios de contorsionismo para protegernos del viento y cubrirnos con las mantas nos damos cuenta que la situación no tiene ningún sentido y decidimos volvernos a Benasque lo más rápidamente posible. Cuando ya hemos descendido unos cuantos metros paramos a desayunar algo.

Capa técnica con brillos cromados para lo más duro del Invierno. Incorpora casco, gorro quechua y latas de espárragos y aceitunas

Ya de vuelta al calor de las profundidades del valle pensamos que hacer el día siguiente ya que nuestro plan original se lo había llevado el viento. Siendo domingo y teniendo que volver pronto a Valencia, decidimos ir hacia los picos Culebras y Vallibierna, por la Sierra Negra para ir conociendo la zona de cara a la temporada de invierno. Además es la zona más al sur del valle, por lo que será la que mejor tiempo tenga.

Las nubes siguen pegadas a Francia

Hoy decidimos ponernos en plan técnicos. Mochila ligera y zapatillas de trail … cosas que antes criticabamos y ahora hacemos … en fin, lecciones que te da la vida. Nunca digas de este agua no beberé y estas cosas.

Temporada de verano. Bambas ligeras y a echar humo por la Castanesa

 

Terreno muy cómodo para ir con zapatillas y ritmo vivo

Después de la típica confusión matinal unos pastores nos indican el camino correcto hasta la cabaña de Ardonés donde dejaremos el coche antes de subir por unas lomas que nos dejaran en la cadena de cumbres que conforma la Sierra Negra. Dicha cadena consta de muchas cimas entre los 2500 y 2800 metros que hay que ir coronando antes de llegar a la base del pico Culebras.

Ya asoman Culebras y Vallibierna al final del valle

Las vistas a la cara sur del macizo del Aneto son bastante impresionantes desde aquí y más con la primera capa de nieve que dejo la tormenta sorpresiva de ayer.

Yendo con tan poco peso y calzado cómodo llegamos en seguida a la base del Culebras donde hay que pensar que camino elegimos para subir.

Todos los caminos llevan a la cumbre del Culebras

Para ahorrarnos la subida por la canal de roca suelta decidimos ir en travesía hasta el Collado de Llauset para desde allí atacar directamente a la cima por la arista medio trepando.

Manu superando la primera parte de la cresta

Por terreno relativamente sencillo llegamos a un pequeño collado desde donde ya se ven a tiro de piedra tanto el Culebras como el Vallibierna. Solo nos queda esperar que un grupo grande que ya baja terminen de bajar el paso más delicado.

En dirección de subida este es el paso más complicado. Una pequeña travesía a izquierda donde hay que trepar un poco.

Desde aquí ya se llega sin ninguna otra complicación a la cima del pico Culebras.

La siguiente cumbre es Vallibierna

Pero aquí la cosa ya cambia. Para enlazar con el Vallibierna hay que atravesar el paso de caballo. Una corta pero afilada arista de roca, que mientras unos pasamos a horcajadas otros pasan dando saltos y silbando.

– ¿Que no pasas? … No estoy esperando que vuelvan mis amigos con el perro

Una vez aquí es cuestión de agachar el culete y restregarlo por la roca …

… para llegar a la cumbre de Vallibierna y desquitarnos un poco del día tan accidentado que había sido el anterior.

Para bajar decidimos descender directos por la canal de piedra que antes habíamos descartado ya que nos dejará más cerca del collado desde el que luego volveremos a la Castanesa.

Recuerdos Puigcampaneros bajando por la pedrera cual cabra montesa

Una vez en el collado, parada rápida para picar algo y recorrer toda la Sierra Negra en sentido inverso hasta llegar a la cabaña de Ardonés donde habíamos dejado el coche.

 

Track de la ruta

Pirineos Go! Hazte con todos … los tresmiles. Ramougn

El verano del año 2016 pasará a los libros de historia por un hecho que revolucionó el mundo civilizado. ¿Cual? El pueblo español (muy español y mucho español)  vuelve a votar en masa a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno ??? … NOO !!! … Por la irrupción en esta sociedad histérica de Pokemon Go! Durante un par de semanas no habrá día en que uno encienda la tele y no tenga que tragarse una par de noticias sobre la situación más esperpéntica en la que alguien ha sufrido un accidente mientras intentaba cazar un Pokemon virtual. Cosas de la psot-Modernidad y las nuevas tecnologías …

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Lac de Aubert. Un lugar idílico para hacer vivac

Nosotros, todavía en el área del Neouville, donde no hay cobertura, y por tanto no podemos dedicarnos a cazar a estos bichos inventados, tendremos que conformarnos con cazar tresmiles. Curiosa la tendencia antropológica que tenemos de coleccionar cosas, ya sean tresmiles, Pokemons, piedras, conchas o cuberterías de equipos de fútbol …

El Ramougn es uno de esos tresmiles para coleccionistas. Apartado de los macizos principales y con una vía de acceso que requiere de trepadas un tanto aéreas. Pero vaya, como suele pasar con el coleccionismo, estas cosas hacen más valioso al objeto de deseo, por lo que aquellos que quieren acabar su lista de tresmiles (no miro a nadie, Rober, Luis, Jose Luis, Manu) han de alcanzar su cumbre.

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Allá al fondo el Ramougn

El día vuelve a amanecer radiante, así que sobre las 7 de la mañana nos ponemos en marcha Rober, Berta, Eduard y yo. La primera parte de la subida nos vuelve a regalar unas vistas espectaculares sobre esta zona del Pirineo Francés. Los hitos aparecen y desaparecen bastante a menudo, pero como Rober y Berta han hecho esta ruta dos días antes nos van dirigiendo hasta que el camino hacia el Ramougn se separa de la ruta normal al Neouville.

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Superado este caos de bloques, giraremos hacia la izquierda en dirección al Ramougn

En este punto entramos en el nevero, por lo que hacemos una parada rápida para colocarnos los crampones y sacar el piolet. Conforme nos vamos acercando a la base de la arista que conecta el Ramougn con el Neouville la subida parece más complicada.

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Según hemos leído en las reseñas no hay ningún paso especialmente difícil, pero si varios con patio. Conforme seguimos acercándonos vamos identificando los punto claves de la ruta lo cual nos tranquiliza un poco.

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Finalmente salimos del nevero y ya nos montamos en el canal de roca donde empieza la escalada al Ramougn. Eduard y yo formaremos una cordada que iremos por delante y Rober y Berta nos seguirán.

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Equipándonos antes de meternos en faena

La principal dificultad se encuentra nada más comenzar, donde hay que atravesar una placa tumbada con un patio interesante desde un pequeño collado hasta otro canal de roca. Afortunadamente, la placa tumbada tiene multitud de fisuras y recovecos por donde avanzar y meter seguros para proteger. Además, con los pies de gato se sube sin problemas. Paso yo y Eduard viene después.

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Placa tumbada que hay que atravesar por la vertiente norte

Continuo de primero intentando buscar el camino más evidente en todo momento. La ruta se asegura muy bien, la roca es muy aceptable y ya no hay tanto patio, así que seguimos ascendiendo por la vertiente norte sin mayor problema. Cuando las cosas se complican por este lado me da la impresión que hay que cruzar la arista hasta la vertiente sur. Mientras me lo pienso llega un guía francés con un cliente que nos adelanta. Compruebo que han cruzado la arista como yo suponía, por lo que me pongo a rebufo y les sigo.

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Eduard atravesando la misma placa

Llega Eduard y pide seguir él de primero. Le paso los cacharros y comienza él a seguir la estela de nuestros vecinos del norte. La cosa se pone un poco más fácil de momento, puesto que se continua por una chimeneas bastante protegidas hasta llegar a otra placa, donde hay que volver a proteger con friends y lazos.

Desde aquí ya alcanzamos la cumbre donde coincidimos de nuevo con los franceses. Les preguntamos que desde donde se rapela, a lo que nos contestan con “Ne pas rapel” … Asi que nos tocará destrepar todo lo escalado hasta aquí.

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Esperamos a Rober y a Berta para hacernos la foto de cumbre todos juntos y comenzamos el descenso.

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El SAM vuelve a la carga

Con el camino memorizado de la reciente subida volvemos al collado sin ninguna dificultad, donde recogemos cuerdas y volvemos a calzarnos los crampones para comenzar el descenso.

Aquí tenéis el track en Wikiloc.

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14055737

Embarquement immédiat (V+, 200 m) Cap de Long

Se suele decir que en la variedad está el gusto, así que cuando te puedes permitir una escapada de cuatro días seguido a Pirineos, la meteorología pinta bien y el lugar que escoges se presta ello, hay que intentar tocar todos los palos de la baraja. Si el día anterior has  disfrutado de una actividad compleja, que ha combinado, roca, nieve, rápeles y otras técnicas de escapismo, hoy puedes permitirte una escalada de placer, protegida por robustos anclajes metalicos, a pie de coche para lamer las heridas del día anterior.

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La zona de escalada del muro de Cap de Long se encuentra la izquierda del embalse

Rober y Berta ya le han pegado un tiento a la zona y nos comentan que se les quedo pendiente la vía Embarquement Immediat donde, para hacerle honor al nombre, se embarcaron a la salida del primer largo y tuvieron que abandonar. Le echamos un vistazo a la reseña en el libro de “Escalada (fácil y equipada) en el Pirineo Norte” y vemos que tiene buena pinta, así que ya tenemos objetivo para hoy. Son únicamente cinco largos, por lo que podemos permitirnos el lujo de no hacer caso al Consejero número 2, que ayer nos aviso sobre el riesgo de intentar compatibilizar el dormir a pierna suelta y el escalar. Desayunamos con calma, preparamos las cosas y nos vamos a píe de vía a coger turno, ya que hoy es Operacion Salida y los aeropuertos de la zona estan todos colapsados.

Empiezo yo el primer largo por unas placas tumbadas de granito sencillas pero con pocos seguros. La placa se va convirtiendo poco a poco en un diedro, también tumbado, hasta que los seguros se dividen en dos líneas distintas. Esta debe ser la puerta de embarque. Si acudes a la puerta equivocada o bien se te deniega el embarque y te quedas en tierra, o acabas en el vuelo equivocado llegando a un país que no esperabas. Para evitar estas vicisitudes, compruebo mi tarjeta de embarque y me desplazo ligeramente a la derecha para llegar a la sala de espera de la primera reunión. Largo sencillo de unos 30 metros y que no pasa de IV.

Llegan Rober y Eduard a mi altura, donde me devuelven el material y me dicen que me acerque a los mostradores de información a ver si por una de esas casualidades han cambiado la puerta de embarque o han retrasado nuestro vuelo.

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Comienzo del L2 (IV+ 35m). Paseo por los jardines del aeropuerto buscando la pista de despegue de la izquierda.

Salgo directo desde la reunión y voy viendo que los seguros marcan tendencia a la izquierda hasta donde alcanza la vista. Más allá no se ve nada porque no hay nada, por lo que los diez últimos del largo son un poco expuestos a pesar de ser sencillos.

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Eduard en las placas del segundo largo

Una vez reunidos escuchamos por megafonía:

  • Última llamada a los pasajeros Eduard, Rober y Gabi. Su vuelo está apunto de despegar.

Efectivamente. Ahora ya no ha confusión posible estamos justo debajo del techo característico de la vía que el tercer largo supera con una travesía espectacular en bavaresa hacia la derecha.

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Apunto de empezar la travesía del tercer largo

La llegada hasta el techo hay que trabajársela un poco con la adherencia del granito, pero aquí los seguros están bastante cerca, así que la cabeza no juega malas pasadas. Una vez en la travesía, esta no defrauda. Las manos por el interior de la fisura y los pies bailando hacia la derecha hasta llegar al punto débil del desplome, donde te encaramas de nuevo por la placa.

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Desde aquí se termina de rodear el desplome y ya recto hacia arriba

La reunión está al lado de un árbol colgante por lo que tengo que tirar de imaginación para colocarme con cierta decencia, ya se sabe que los vuelos baratos no son conocidos por el comfort que ofrecen. Ahora les toca el turno a Eduard y a Rober de disfrutar de la adherencia y la travesía. Cuando acaban Rober coge el relevo y se encarga del cuarto largo.

Aquí la tónica cambia un poco. Se pasa de placas relativamente tumbadas a escalada más vertical, pero con más agarres. El cuarto largo tiene los dos pasos más duros de toda la vía, uno poco después de comenzar, donde hay que colocar bien los pies, y otro ya llegando a la reunion donde colocando bien el cuerpo no es preciso tirar mucho de brazos.

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Eduard superando el paso duro del cuarto largo(V, 45 m).

Desde aquí sólo nos queda el último largo y ya aterrizaremos. Sin embargo, en la pasada de reconocimiento observamos un obstáculo en la pista de aterrizaje. Un árbol en mitad de la chimenea por donde empieza el largo que hay que atravesar por un hueco entre la maraña de ramas y raices que nos encontramos.

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Rober superando el trozo arbolado

Cuando ya estamos a punto de tocar tierra, vemos que la pista resbala bastante. La canal de salida es bastante herbosa y no tiene ningún seguro, por lo que hay que andar con mucho cuidado para no pasarse de largo en el aterrizaje. Finalmente llegamos a nuestro destino …

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Vista al embalse

Para volver al embalse ascender un poco andando desde el final de la vía hasta encontrar un sendero que cruza. Nosotros fuimos hacía la izquierda, aunque luego mirando desde abajo nos dio la impresión que por la derecha la vuelta hubiera sido más corta.

Croquis de la vía … como suele ser normal cada reseña da un grado …

Barrio Sésamo, arriba y abajo. Arista Tres Consejeros al Neouville

 

Los viajes a Pirineos en verano siempre ofrecen un componente sorpresa de viaje en el tiempo. Puede ser que salgas de Valencia a 30 grados con una humedad asifixiante, te metas en tu coche, convertido hoy en la máquina del tiempo de Marty McFly, y aparezcas 6 horas después en un lugar a 0 grados. Si hubiera nieve, pensarías que o has retrocedido o te has saltado un par de estaciones. Cuando ocurre esto sales del coche rápidamente rebuscas en la mochila la ropa de abrigo más a mano que haya, montas la tienda de campaña y a esperar a ver como amanece.

Después de este largo viaje en el tiempo y en el espacio se hace duro levantarse, así que nos lo tomamos con calma y dejamos que el sol caliente el ambiente.

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Embalse de Cap Longe

El día ha amanecido radiante. Nuestro viaje en el tiempo parece haber sido un espejismo y estamos de nuevo en verano. Desayunamos con calma y debatimos que hacer. Tanto Eduard como yo llevamos bastante tiempo sin hacer actividades largas montañeras, con todo lo que que ello implica: horas de actividad, mochilón a la espalda, ensambles y demás técnicas de fortuna. Por ello decidimos dedicar el día a dar un paseo hasta el pie de la arista de los Tres Consejeros al pico Neouville para reconocer un poco el terreno. Eso sí, por entrenar un poco y limpiar nuestra mala conciencia por habernos levantado tan tarde, cargamos las mochilas con cuerdas,hierros y pies de gato …

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Arista Ferbos al fondo

Rodeamos el embalse y vamos ascendiendo por su margen derecha.

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Vamos ganando altura sobre el embalse. El entorno es bastante alpino y muy agreste comparado con su vecino Pirineo del Sur

En poco más de hora y media llegamos al pie del nevero que da acceso a la canal de roca desde donde alcanzaríamos el collado por el que comenzar la arista. Llegados a este punto las ganas que tiene Eduard de volver a empantanarse en una cresta y escuchar en las alturas el sonido del silbato de Rober hacen que nos envalentonemos y pasemos del “No, es no” a hacer hoy la cresta a una “Abstención Técnica” sobre la lógica montañera, que dice que estas no son horas de meterse en este berenjenal.

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Arista Ferbos a la izquierda y Tres Consejeros a la derecha. En medio la canal de acceso al collado

Sin darle muchas más vueltas al asunto nos ponemos los crampones y subimos el nevero que a estas alturas del verano ya presenta una rimaya modelo Boca de Lobo.

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Eduard en la travesía del nevero

Busco el punto más débil de la rimaya para pasar a la pared y con una par de pasos de destrepe en por la nieve logro encaramarme a la roca. Le indico a Eduard por donde bajar y nos reencontramos al pie de la canal del acceso.

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Eduard destrepando la rimaya

Parece que por arriba todavía queda un poco de nieve, así que decidimos no quitarnos los crampones e ir trepando por la chimenea.

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Primeros pasos de la chimenea

A excepción de un pequeño paso en travesía a la izquierda bastante expuesto, la trepada no es muy difícil. Simplemente hay que ir prestando atención a la roca que está un poco descompuesta e ir ascendiendo hasta llegar al collado. Una vez allí, picamos algo, cambiamos las botas por los pies de gato, sacamos la cuerda y empezamos la arista. Eduard ya la conoce y me dice que en principio es todo roca buena y no muy complicado. Empiezo a escalar yo y aunque sí que es cierto que los pasos no revisten mucha dificultad técnica, la roca no me parece demasiado buena, asi que voy con mucho tiento. Apuro la cuerda para el primer largo y cuando llega Eduard sigo yo en cabeza. El segundo largo lo comienzo por la izquierda hasta que llego a un pequeño muro vertical donde tengo que hacer un par de pasos delicados hasta llegar a terreno más fácil. Aquí hemos superado ya la primera sección más vertical de la arista.

Llega Eduard, que después de este calentamiento, ya se pide ir de primero un rato. Mientras él avanza, veo a la cordada que va delante de nosotros escalar el diedro, la mayor dificultad del día. Lo superan sin muchos problemas y continúan por terreno más horizontal hacia la cumbre del Neouville. Me voy preparando mentalmente para ese largo hasta que oigo que Eduard me dice:

  • Creo que me he dejado las botas abajo … Espera que lo mire … Sí, las botas se han quedado en el collado …

Coco dice: “las botas están abajo y vosotros estáis arriba” y “La cumbre está cerca y las botas lejos”

A lo que Eduard le contesta:  “No sin mis botas … Hay que volver a por ellas, porque con los pies de gato no puedo bajar por el nevero de Neouville”

Y yo pienso: “Alrededor nuestro solo tenemos el vacío de la arista, así que solo nos queda la opción de volver a atravesar la arista ahora en sentido de bajada “… Y como todo montañero sabe, del mismo modo que arriba y abajo no es lo mismo, subir y bajar tampoco lo es …

Descartamos la opción de rapelar, ya que a mí no me está dando demasiada confianza la roca. Solo nos queda destrepar asegurados. Yo bajaré primero metiendo seguros intermedios, con Eduard asegurándome desde arriba y una vez abajo le aseguraré yo a él. La bajada es muy aérea, será por juegos de la mente y la percepción, o por un conocimiento muy exhaustivo de las leyes de Newton cada metro que vas bajando supone un ejercicio de control psicológico bastante saludable. Pero bueno, con calma y asegurando bien cada paso logro llegar al collado, donde veo, tan ufanas ellas, las botas de Eduard tomando el sol.

  • Ves, te dije que volverían a por nosotras – le dice la bota a la izquierda a la derecha con sonrisa guasona

Llegados a este punto es tarde para retomar la cresta, así que no nos queda otra que bajar por la canal que hemos subido hace unas horas. Si no querías caldo, toma dos tazas … subida rápida y segura … bajada lenta y agónica, con la roca húmeda por la nieve que se ha ido derritiendo durante la jornada y con las fauces de la rimaya amezantes esperando recibirte para enseñarte que es lo que la montaña esconde entre el invierno y el verano.

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Eduard comenzando la bajada de la canal

Ya llegando al único paso más complicado de la canal, las fuerzas mentales van flaqueando al pensar en tener que volver a pasar por ahí sí o sí. Pero, como no hay mal que cien años dure, aparece como por arte de magia en frente de mis narices un maravilloso parabolt … TIERRA A LA VISTA!!!!!!!!!!!

Sacamos la cuerda y montamos un rápel con el cual superamos la travesía delicada y pasamos por encima de la rimaya dejando al lobo en su interior que siga salivando …

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Rapel salvador

El rápel incluso nos deja más abajo de la sección más inclinada del nevero, por lo que por fin podemos bajar un poco la guardia.

Coco dice: “Ahora estáis abajo”

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Desde abajo las cosas se ven de otra manera

Se ha quedado una tarde preciosa, por lo que nos tomamos el resto de la bajada con calma.

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Cuando la arista empieza a quedar a nuestra espalda se levanta un ligera brisa que trae una voces desde la alturas:

  • EHHH !!! … vosotros dos … sí, sí, os decimos a vosotros, gatos sin botas dormilones!!!

Ante esa descripción está claro que alguien nos está hablando a nosotros

  • ¿Quien habla?
  • Somos los Tres Consejeros del Neouville … Aunque no hayáis hecho cumbre os vamos a dar unos consejos para que no volváis a liarla de esta manera …
  • Consejero número 1:
    • “Ponedle un cascabel a las botas … y si dejais de oir el clinc-clinc ya sabéis que algo va mal …”
  • Consejero número 2:
    • “Si quieres dormir, duerme … y si quieres ir al monte, ve al monte … Pero no se puede estar en el plato y en las tajadas …”
  • Consejero número 3:
    • “Más vale estar abajo deseando estar arriba, que estar arriba deseando estar abajo …”
  • Oiga señor Consejero, ¿esto se aplica a política también?
  • Interesante apreciación. Voy a debatirlo con mis compañeros y la próxima vez que vuelva usted por aquí le haré saber la conclusión a la que hemos llegado.

 

Track hasta el collado